24 nov 2020

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FESTIVAL DE SEVILLA

'Dear Werner': tras los pasos de Herzog

El director Pablo Maqueda rinde homenaje al autor alemán, al mismo tiempo que escribe una carta de amor al cine, en el documental 'Dear Werner (Walking on cinema)'

Beatriz Martínez

Pablo Maqueda, en ’Dear Werner’

Pablo Maqueda, en ’Dear Werner’

En 1974, Werner Herzog se enteró de que su mentora y amiga, la gran historiadora alemana Lotte H. Eisner, estaba muy enferma y a punto de fallecer. Como se negaba a que esto sucediera, se embarcó en un acto de fe: mientras caminara, se mantendría con vida. Y así empezó su viaje desde Múnich hasta París que más tarde se convertiría en un libro a modo de diario reflexivo titulado ‘Del caminar sobre hielo’ (Gallo Nero).

Ahora el cineasta Pablo Maqueda sigue los pasos de ese trayecto en ‘Dear Werner (Walking on cinema)’, un documental a modo de homenaje a la figura de Herzog, pero también una carta de amor al cine. “Reconozco que soy un mitómano. Hay directores que para mí son sagrados, como Pedro Almodóvar, Haneke o Nanni Moretti. Herzog me enseñó el concepto de cine de autor, no desde la perspectiva de la puesta en escena, sino de lo que supone trasmitir tu propia alma mediante personajes a través de películas diferentes”.

La primera imagen que tuvo clara en la cabeza cuando empezó a filmar fue la de grabar la niebla. Pero no tenía ninguna ruta clara porque el libro es muy críptico, más emocional que narrativo. Así que crear el camino fue como ordenar las piezas de un puzle. Quería entender la mente de Werner, pero para eso tenía que enfrentarse a sus propios fantasmas porque, en el fondo, de lo que se trataba era no solo de realizar un viaje, sino de la experiencia introspectiva que suponía. “Me enfrentó a muchos miedos, al miedo a la oscuridad, a la soledad, al miedo a lo físico. En el libro un día Herzog caminó más de 70 kilómetros a pie y decidí hacer lo mismo solo para comprobar si lo que decía era cierto, que se te tensaban las piernas y parecía que se fueran a quebrar. Y en efecto, así fue”.

Para el director resultaba fundamental ahondar en el espíritu de conquista de Werner Herzog, en su sentido de la aventura, y también de la locura. “Para mí se ejemplifica en esa imagen de él anciano subiendo a uno de los volcanes más peligrosos del mundo en Indonesia para filmar la lava”. En ese caso no importa tener un gran presupuesto, ni un actor famoso, tampoco un alto nivel de producción. Se necesita una cámara, incluso un móvil, y el arrojo para hacerlo, o la mirada adecuada para acercarse a algo desde un punto de vista diferente.

Es algo que siempre ha estado presente en el ADN de Maqueda como director. Si había que hacer cine y no había dinero, lo mejor era lanzarse sin pensárselo dos veces para dar paso al impulso creador. En el 2013 creó #LittleSecretFilms, un proyecto con una serie de mandamientos al estilo Dogma 95’ y en el que participaron gente tan diversa como Manuel Bartual, Chema García Ibarra o Venga Monjas. El propio Maqueda aportó dos títulos, ‘#RealMovie’ y ‘Manic Pixie Dream Girl’. “En realidad #LittleSecretFilms estaba más cerca del Mumblecore que del Dogma 95’, porque directores como Mark Duplass, Joe Swanger o Greta Gerwig me enseñaron que lo importante no era tener un gran presupuesto, ni una gran cámara. Lo importante eran las buenas historias y emocionar. Y ese es el granito de arena que me gustaría aportar: deja de quejarte y sé creativo, no pasa nada si empiezas con lo puesto y sin nada en los bolsillos”.

En ‘Dear Werner (Walking on cinema)’, filme recién estrenado en el Festival de Sevilla y que tiene previsto su estreno en salas el próximo viernes 20, aparecen fragmentos del libro de Herzog mezclados con reflexiones del propio Pablo Maqueda. Dice que es lo que más le gustó al cineasta alemán cuando le enseñó la película, cómo incluso cuando lo parafrasea, está hablando de sí mismo, cómo utiliza su vida para hablar a través de él de la suya propia.

Homenaje a Lotte H. Eisner

“Yo iba apuntando reflexiones casi como quien le escribe o reza a un Dios sin esperar respuesta. Y me parece bonito que también el espectador se plantee las mismas cosas desde su propia interioridad”.

Además de las imágenes, la música también adquiere una importancia fundamental. La ha compuesto José Venditti, que se ha encargado de todo el diseño sonoro, profundamente atmosférico que genera un paisaje casi mental y sensorial.  Por último, además de un homenaje al Werner Herzog y al cine, también en la película tiene un espacio fundamental Lotte H. Eisner. “Es una de las figuras clave de la historia del cine, quizás de las más olvidadas y que demuestra algo profundamente incrustado en nuestra industria como es la discriminación de género”.