24 nov 2020

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Club de lectores de 'La Maldición de Hill House'

"Los fantasmas de Shirley Jackson son las decisiones tomadas, o las trampas en las que caímos"

Reseña de una de las participantes en el club de lectura de la novela de terror recomendada por EL PERIÓDICO, que comparte sus comentarios de la novela

EL PERIÓDICO

La novelista Shirley Jackson.

La novelista Shirley Jackson.

Una de las participantes en la nueva iniciativa cultural impulsada por EL PERIÓDICO para fomentar y compartir la lectura  se ha animado a enviarnos sus impresiones de 'La maldición de Hill House', la novela de Shirley Jackson a la que dedicamos esta primera propuesta dinamizadora.  Judith Gaitan Tello fue una de las primeras lectoras en hacernos llegar su interés por el libro a través de los comentarios de la noticia que anunciaba la iniciativa.

EL PERIÓDICO anima a leer la novela, tanto en castellano como en catalán, y a que los lectores nos hagan llegar sus opiniones, comentarios y sensaciones sobre el libro en el apartado de comentarios del final de esta noticia.

El libro, editado por Minúscula en castellano y L'Altra en catalán,  se puede conseguir en préstamo en la mayoría de bibliotecas en alguna de las ediciones publicadas y también en las librerías, que siguen abiertas pese a las restricciones por el confinamiento.

RESEÑA DE 'LA MALDICIÓN DE HILL HOUSE'

La Maldición de Hill House es desde mi punto de vista una de las mejores historias de fantasmas que podemos encontrar en la literatura del Siglo XX. Esta mansión de estilo gótico que se levanta imponente en las colinas fue construida por Hugh Crain para ser el hogar de su familia; no obstante a su edificación le siguieron una serie de eventos desafortunados que pasaron de generación en generación y de mano en mano, induciendo a la muerte o la locura a quienes la ocupan, por lo cual los habitantes del pueblo cercano le atribuyen la condición de maldita y en definitiva esta es la razón que lleva al doctor John Montague, un investigador de lo sobrenatural, a estudiarla.  

Montague intentando reunir un grupo de personas, quienes en algún momento habían tenido relación y/o habilidades paranormales, dio con 2 mujeres: Eleanor, una mujer joven que ha vivido casi toda su vida recluida cuidando a su madre inválida y severa y que siendo niña había estado relacionada con un poltergeist y Theodora, una artista bohemia y despreocupada quien tenía muy desarrollada la habilidad de adivinación, además de Luke Sanderson, por imposición de la propietaria actual y futuro heredero de la mansión. Es así como los cuatro se adentran en las fauces de Hill House. 

Al encontrarse en la casa, cada uno de sus habitantes empezará a advertir extraños sucesos sobrenaturales que desencadenarán en funestas circunstancias. La autora utiliza el terror sobrenatural para provocar emoción en el lector; pues son los hechos misteriosos que suceden en la casa y cómo estos interactúan en la mente de los personajes; los que crean una atmósfera especialmente intrigante. 

La muerte y la locura son los grandes temores del hombre, y aquí son explotados por la autora, pues ambos están presentes en Hill House influenciando a los personajes y utilizando a la mansión como instrumento capaz de encauzar los deseos y temores de quienes atraviesan sus puertas. Hill House les devuelve lo que desean ser, lo que quieren encontrar, transformando a sus habitantes, induciéndoles y atemorizándoles, al ofrecerles aquello que ansiaban, sin saberlo. La mansión confronta a sus residentes a sus temores más básicos, temores de los que por naturaleza se intenta huir, no obstante, aquello que les persigue está con ellos y aunque se resistan, irremediablemente termina por encontrarlos. Pues en definitiva “el viaje termina cuando los amantes se encuentran”. 

Habitual en el estilo de Shirley Jackson, sus personajes principales tienen grandes procesos interiores, desarrollando temores más íntimos, que, llevados al límite, son capaces de desplegar el terror en su propio ser, una vez abierta la caja de pandora que contiene la locura. Los fantasmas de Jackson son las decisiones tomadas, o las trampas en las que caímos y que nos persiguen. Hill House es una advertencia, el contenido de esta, el que decida uno mismo.

Judith Gaitan Tello

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