CONCIERTOS INCLUSIVOS

La música también es para los sordos

Siglos después que Beethoven demostrara que se podía componer música sin oír, los conciertos inclusivos son cada vez más frecuentes

Un momento del concierto de enCantados de ’Las Isabeles’.

Un momento del concierto de enCantados de ’Las Isabeles’. / JOAN MATEU PARRA

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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No hace falta escuchar para emocionarse con la música. Beethoven siguió componiendo tras quedarse sordo. El mensaje musical puede llegar también a las personas sordas si los músicos van acompañados de un intérprete en lengua de signos que previamente haya estudiado las letras de las canciones para poder transmitirlas. Y, ¿si no hay letra? Entonces basta con permitir que los sordos se sitúen cerca de un bafle para que puedan sentir toda la potencia de las vibraciones. ¿Y si no hay altavoces? En ese caso lo ideal sería que los sordos pudieran ponerse lo más cerca de los instrumentistas y, a poder ser, poner las manos en el instrumento para percibir su vibración. Seguir un concierto desde primera fila o casi con un globo hinchado al que abrazan también es otra forma de percibir las vibraciones y conectar con el sonido.

Solo las personas sordas que utilizan ayudas técnicas como implantes cocleares o audífonos sí escuchan la música y las letras perfectamente, mientras que las personas que no los utilizan solo sienten las vibraciones producidas por la música a través de su cuerpo. La presencia de intérprete en lengua de signos les permite entender de qué van las canciones. "Acudir a un concierto es algo especial porque no es tan habitual que podamos participar en este tipo de actividades pensadas mayoritariamente para los oyentes. Su mundo y el nuestro son diferentes pero las canciones pueden llegarnos también a nosotros si disponemos de un signante", explica con lengua de signos Carlos, un hombre de 72 años que se quedó sordo al poco de nacer a causa de una meningitis.

Gran dificultad

Él disfrutó de un concierto organizado por enCantados de Las Isabeles, compenetrado dúo de la cantante y bailaora Isabel Vinardell y la guitarrista Isabelle Laudenbach. En el local de Gràcia Soda Acústic muchos sordos apretaban contra su pecho un globo ofrecido por enCantados. "Me ha gustado mucho el taconeo que se ha marcado en la última canción la cantante cuando bailaba porque me ha llegado muy bien esa vibración del suelo", añade Carlos. "Su voz no sé como suena pero sus palabras me han emocionado". Los poemas en catalán, castellano y francés que interpretaron formarán parte del próximo disco de Las Isabeles. Eran tan bellos como difíciles de traducir a los no oyentes, según explicó Eva García Codorniu, la signante. Aprendió la lengua de los signos de manera natural. Sus padres son sordos. Para ella comunicarse con signos es tan normal como hablar. Aun así, signar canciones es todo un reto. No es nada fácil y menos "cuando se trata de poesía", explica.

Durante el concierto, las personas sordas no se fijan casi en el dúo. Sus ojos están clavados en la intérprete que va descalza para estar más cómoda y viste de negro para que sus manos resalten más sobre su cuerpo. Su coreografía -su expresividad va mucho más allá de las manos y es como si bailara- emocionó a la decena de sordos congregados en las primeras filas. Sonaron temas como ‘Monotonía’, basado en el poema de Alfonsina Storni, ‘Ouvrir la bouche’, de Dorothée Volut o ‘La llibertat exclusiva’, de Héctor Arnau, todos muy aplaudidos por todo tipo de público, oyente o no.

Un mundo nuevo

Hace 20 años no había conciertos inclusivos. Para gente como los padres de Eva, el mundo de las canciones es nuevo. "No tiene sentido traducir de forma bimodal, palabra por palabra, cuando se trata de una canción. Es mejor adaptar", apuntaba la intérprete. Núria Martorell y Francina Cortés, impulsoras de enCantados, están encantadas con ella: "Es una persona Coda, que es como se denominan a los oyentes hijos de sordos. Su manera de signar nos tiene maravilladas. Ella misma explica que es su lengua materna ¡y paterna! No solo habla con las manos, usa toda su expresividad y todo su cuerpo", resalta Martorell. "La primera vez que contacté con intérpretes de lengua de signos fue en el Festival Esperanzah! Comprobar la emoción que sentían personas sordas que nunca habían ido a un festival de música me hizo replantear el concepto de enCantados", recuerda. "Eso fue en octubre [del año pasado], así que ese mismo mes hicimos nuestro primer concierto inclusivo, con el napolitano Alessio Arena. Desde entonces, todos nuestros eventos han sido con intérpretes de lengua de signos".

La cantante Rozalén actúa desde hace años con una intérprete de lengua de signos, Beatriz Romero. No era habitual cuando empezaron pero todo está cambiando. El Auditori, que tenía previsto implantar el bucle magnético que permite escuchar a quienes llevan un implante coclear, de momento lo utilizó en tres conciertos del Festival Beethoven la temporada pasada. Uno de ellas incluía 'Egmont',  donde también un especialista signó el poema de Goethe que leyó el actor Àlex Casanovas. 

Desde el 2014 todas las funciones de la programación estable del Liceu cuentan con bucle magnético en óperas, conciertos, recitales, ballet y programación del Petit Liceu familiar y escolar. "Es un servicio estable del teatro que no necesita darse de alta por es eso es difícil conocer el número de usuarios pero sabemos es que hay un alto grado de satisfacción, según ellos mismos nos han trasladado", explican desde el Liceu. "Su sistema es magnífico", dice agradecida Mireia Soler, una mujer con sordera progresiva  que ha podido disfrutar de nuevo de la 'Cabalgata de las Valquirias' o la marcha triunfal de 'Aida'.  

¿Obsoleto?

El Palau de la Música no dispone de bucle magnético. Fuentes del auditorio modernista consideran que el también llamado anillo magnético "quedará obsoleto pronto debido a la nueva generación de audífonos". Aun así el Palau tiene voluntad inclusiva y esta temporada acogerá un concierto en el ciclo de la Simfònica del Vallès con la 'Novena' de Beethoven muy especial, en el que participará la Joven Orquesta Graeme Clark (JOGC), integrada por niños sordos con implante coclear. Subirán a escena para unirse a los músicos profesionales en un bis de 'El Himno de la alegría'.

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Desde el Instituto Municipal de Personas con Discapacidad se están haciendo esfuerzos para ser más inclusivos. "Una gran parte de equipamientos municipales disponen de anillo magnético (o frecuencia FM) para personas sordas". Sin embargo, consideran que "el número de espectáculos teatrales y musicales signados no es suficiente".

Pese a todo lo expuesto, la Federación de Personas Sordas de Catalunya (FESOCA), que gestiona desde hace años la adaptación en LSC (lengua de signos catalana), afirma que la mayoría de sus afiliados "disfrutan más de la cultura y de la identidad propias de la comunidad sorda, por lo que la música no les llama nada la atención."  

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