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Una novela 'maldita' que no te puedes perder

La exitosa adaptación televisiva de 'La maldición de Hill House' devuelve a la actualidad la deliciosa prosa inquietante de Shirley Jackson

Imagen promocional de la adaptación televisiva de ’La maldición de Hill House’

Imagen promocional de la adaptación televisiva de ’La maldición de Hill House’

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Vicente Montes

Un ama de casa esmerada en el cuidado de sus hijos, que sufría en silencio las infidelidades de su marido, poseía la capacidad para vislumbrar los mayores horrores de una sociedad estadounidense envuelta en la psicosis de la Guerra Fría y que pudo redescubrir en sus propios paradigmas del "sueño americano" los temores más abyectos. Shirley Jackson (1916-1965) vuelve a la actualidad como una de las narradoras de lo inquietante que se esconde tras lo cotidiano después de que la cadena Netflix haya convertido en éxito una adaptación muy libre de su magnífica novela 'La maldición de Hill House' (The haunting of Hill House), editada en español hace más de diez años pese a ser escrita en 1959.

Quizás las nuevas generaciones tengan ahora una excusa tras el éxito televisivo para acercarse a una autora que ha ganado en respeto con los años, a la que Stephen King puso por las nubes, y cuyos pequeños ensayos sobre creación literaria resultan de una claridad y sencillez que sorprenden frente a tanto manual de autoayuda para escritores. La vida de quien alumbró historias deliciosamente inquietantes podría resultar demasiado humilde: esposa centrada en la formación de sus hijos, que escribía sus relatos, novelas y ensayos a ratos, dejando anotaciones en medio de las tareas domésticas, a la sombra de su marido, el crítico literario Stanley Edgar Hyman, quien en su época fue todo un nombre propio en el panorama editorial y hoy reposa para siempre en el olvido. En cambio, la obra de Jackson fue ganando respaldo y reconocimiento con los años, en especial tras su muerte, aunque la mayoría de sus novelas permanecen aún inéditas en castellano.

Fue su relato 'La lotería' el que catapultó a la escritora al éxito. Su publicación en la revista "The New Yorker" supuso toda una conmoción. La historia revela un horrendo ritual en medio de una apacible pequeña ciudad de la América profunda. Su final desencadenó cientos de cartas de lectores indignados a los que Jackson trató de dar respuesta en una carta publicada en el periódico San Francisco Chronicle: "Explicar exactamente lo que esperaba que dijera la historia es muy difícil. Supongo que esperaba establecer un rito antiguo particularmente brutal en el presente y en mi propio pueblo para conmocionar a los lectores de la historia con una dramatización gráfica de la violencia inútil y la inhumanidad general en sus propias vidas".

Editorial Minúscula ha recuperado para deleite de los lectores en castellano la totalidad de sus relatos y ensayos con las ediciones de 'Cuentos Escogidos' (2015) y 'Deja que te cuente' (2018), así como la novela 'Siempre hemos vivido en el castillo' (2012). Todos los volúmenes han sido traducidos por Paula Kuffer y constituyen una oportunidad para acercarse a una escritora cuidadosa con el lenguaje, magistral en las imágenes y magnífica en el arte de deslizar a lo largo del texto indicios y señales que construyen en el lector una atmósfera de irrealidad cotidiana.

Relato de terror victoriano

Hay mucho en Shirley Jackson del "realismo sucio" de Raymond Carver mezclado con la tradición del relato de terror victoriano. Fue admirada por Joyce Carol Oates, quien impulsó una antología de la autora; hay también un tono que recuerda al de los cuentos más inquietantes de Roald Dahl pero que al tiempo logra retratar el clima asfixiante de la norteamérica que envalentonaba a la clase media de los años 50 con un simulado sueño de felicidad pese a que vivía sometida al temor a una guerra atómica. 'La maldición de Hill House' (la novela, no la versión televisiva de Netflix) supone un excelente ejercicio de descripción psicológica de personajes y sirve de ejemplo para uno de los elementos narrativos usuales en la autora: los edificios, los espacios físicos, constituyen en sí un actor. Es algo que se percibe muy claramente en 'Siempre hemos vivido en el castillo', donde tan relevante es el personaje de Merricat Blackwood, la protagonista de 18 años que ha construido su propio universo fantástico para huir de la tragedia familiar del pasado, como lo es el hogar que sirve de marco para la historia.

El oficio de escribir

En su conferencia 'Memoria y delirio', Shirley Jackson hace toda una declaración de principios sobre cómo vivía ella el oficio de escribir, con una naturalidad pasmosa: "Tengo una historia sobre el cesto de la ropa sucia que no puedo contar ahora, historias sobre los calcetines que faltan, historias sobre los electrodomésticos de la cocina y el cubo de la basura y los arbustos que hay de camino a la escuela, y sobre casi todo. Mil historias que me tienen entretenida. Tal vez nunca escriba la historia del cesto de la ropa -de hecho, estoy bastante convencida de que no lo haré-, pero mientras sepa que ahí hay una historia, puedo seguir ordenando la ropa".

Para Shirley Jackson "un escritor siempre está escribiendo, viéndolo todo a través de un delgado velo de palabras, añadiendo descripciones rápidas a todo lo que observa, siempre atento". Su universo literario, además, se dirige de forma directa al inconsciente del lector, convencida de que cada palabra enciende un significado simbólico en la mente de quien lee, de modo que acertar en la elección de los términos que describen una escena o dibujan un personaje garantiza que el público haga suya una representación del texto que resulta única e irrepetible en cada mente.

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'La lotería', al cine

La vigencia de la obra de Shirley Jackson es evidente: a la serie de Netflix se suma una adaptación para el cine de 'Siempre hemos vivido en el castillo' (estrenada en 2018) y la producción de un largometraje este mismo año basado en su relato 'La lotería'. Quizá este resurgir dé pie a que se reediten o traduzcan por fin al castellano sus cinco novelas, que hoy son una pieza de interesante lectura para los aficionados al género que quieran adentrarse en la delicada literatura de esta ama de casa que ideaba horrores al tiempo que preparaba la cena o bañaba a los críos.

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