CRÍTICA DE CINE

'Nadie duerme en el bosque esta noche': 'slasher' con pocas sorpresas

El director de 'Playground' cultiva el género con cierta efectividad, pero no la suficiente inventiva visual o argumental

Un fotograma de ’Nadie duerme en el bosque esta noche’.

Un fotograma de ’Nadie duerme en el bosque esta noche’.

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Nadie duerme en el bosque esta noche ★★

Dirección:  Bartosz M. Kowalski 

Reparto:  Julia Wieniawa-Narkiewicz, Michal Lupa, Wiktoria Gasiewska

País:  Polonia

Duración:  102 minutos

Año:  2020

Género:  Terror

Estreno:  28 de octubre del 2020 (exclusivo en Netflix)

El director de la polémica 'Playground', Bartosz M. Kowalski, se refugia en el terror puro y duro para seguir explorando su fascinación por la violencia. En concreto, nos ofrece una muestra de 'slasher' de campamento, subgénero que sabe explotar con cierta efectividad, pero no el ingenio argumental o visual que acabe de legitimar el proyecto. 

Todo arranca de forma tan familiar como encantadora. Tras un prólogo situado treinta años atrás, conocemos a algunos jóvenes llegados al Adrenalina, campamento donde, en cuestión de una semana, deberían dejar de lado su adicción a la tecnología, a internet y los videojuegos. Cada personaje representa un arquetipo: el nerd, el atleta, la Barbie, la introspectiva, etcétera. Y todos ellos, al más puro estilo del cine de John Hughes, revelan pronto ser algo más que el cliché que les tocó encarnar. 

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Ser personas humanas, gente reconocible, no les servirá de nada. Aquí nadie está a salvo de morir y, además, hacerlo de la forma más brusca o hiriente o salvaje. La amenaza de estos bosques puede no ser sorprendente, pero sus asaltos pueden dejar sin aire. En esta falta de miramientos radica la ocasional efectividad del filme de Kowalski, que sorprende también durante el apartado dedicado a explicar los orígenes del monstruo. Aquí no se espera unos años, a una segunda o tercera entrega, para contar con qué clase de viscosidad empezó todo.  

El personaje del nerd sirve a Kowalski para introducir unas dosis de humor autoconsciente, pero son solo pinceladas; no hablamos de un proyecto de la ambición conceptual de 'Scream' o 'La cabaña en el bosque'. Conforme avanza la acción, alrededor de la segunda mitad del filme, ese humor tiende a desaparecer y la odisea de supervivencia empieza a hacerse realmente cuesta arriba. Las pretensiones de franquicia, sea como sea, están ahí.