La banda de los esqueletos de la película ’Mad Monster Party’ (Jules Bass, 1967).

20 canciones para un Halloween confinado

Rafael Tapounet | 26 octubre 2020

Una lista de aterradoras propuestas musicales que le ayudará a montarse este año un guateque de miedo sin salir de casa ni importunar a los vecinos exigiéndoles caramelos

La presencia del abominable virus SARS-CoV-2 nos privará este año de celebrar en compañía la fiesta de Halloween, esa tradición importada que tanto aterroriza a los puristas del folclore autóctono. Tampoco será posible enviar a los niños disfrazados de engendros a chantajear a los vecinos al grito de "¡truco o trato!". Tocará, pues, recurrir a la clásica modalidad de sofá, manta y película de miedo o montar un guateque en familia. Si esta última es la opción elegida, les proponemos enriquecer el habitual menú musical a base de 'Thriller', 'Ghostbusters' y 'Monster Mash' con una lista alternativa de tonadas terroríficas capaces de resucitar a un muerto e incluso de hacerlo bailar. 20 canciones para no dormir.


HALLOWEEN THEME (John Carpenter, 1978)

HALLOWEEN THEME Simple, disonante, reconocible al instante y terriblemente perturbador, el tema principal de la película 'Halloween' es la puerta de entrada ideal a una noche de pesadilla. Carpenter lo compuso en una hora, en un inusual compás de 5/4, recreando las primeras lecciones de piano que recibió de su padre. El resultado es un clásico absoluto del género ante cuya fuerza icónica solo caben dos opciones: esconderse bajo la cama o ponerse la máscara de hockey.


I PUT A SPELL ON YOU (Screamin’ Jay Hawkins, 1956)

I PUT A SPELL ON YOU Dice la leyenda que el discreto pianista y cantante de Cleveland Jalacy Hawkins entró un día de 1956 en un estudio de Nueva York con la intención de grabar una balada blues, pilló una cogorza de campeonato y salió de allí convertido en Screamin’ Jay Hawkins y con esta animalada bajo el brazo. Un festín de aullidos, gemidos y magia negra que muchas emisoras se negaron a radiar porque creían estar oyendo a un auténtico caníbal devorando a un pobre diablo.


GOO GOO MUCK (Ronnie Cook & The Gaylads, 1962)

GOO GOO MUCK Nadie habría oído hablar nunca de Ronnie Cook más allá del circuito de bares de Bakersfield, California, si no llega a ser por esta gema de rock’n’roll truculento en la que un adolescente se transforma a la luz de la luna en una extraña criatura de nombre aún más extraño (¿Estiércol Viscoso?) aficionada a comer cabezas. Cuando los Cramps grabaron su propia versión, en 1981, apenas tuvieron que retocar nada: toda la carga de horror lascivo estaba ya en el original.


I WAS A TEENAGE WEREWOLF (The Cramps, 1980)

I WAS A TEENAGE WEREWOLF Hablando de los Cramps… Ninguna lista de canciones para Halloween está completa sin al menos un título de los chamanes de Sacramento. En este pequeño clásico del rock psicotrónico, inspirado en una película de 1957, el cantante Lux Interior se pone en la piel de un hombre lobo adolescente que a los conflictos propios de la edad les suma unos colmillos desproporcionadamente largos (¡y con ortodoncia!) y una novia, claro, llena de cicatrices.


JACK THE RIPPER (Screaming Lord Sutch, 1963)

JACK THE RIPPER Antes de los Cramps estuvo David Edward Sutch, un excéntrico 'showman' londinense con un perverso sentido del humor que alcanzó cierta popularidad con este abracadabrante homenaje al asesino en serie más célebre del país antes de embarcarse en una delirante carrera política y acabar ahorcado por su propia mano.


RASKA-YÚ (Bonet de San Pedro, 1943)

RASKA-YÚ Pese a haber sido uno de los fundadores de la SGAE, el mallorquín Pedro Bonet Mir no tuvo mucho escrúpulo a la hora de saquear una antigua canción de Sam Theard popularizada por Louis Armstrong ('You rascal you'), apañarle una letra sospechosamente parecida a la de 'Boda negra' del cubano Alberto Villalón y firmar como propio el resultado, un inspiradísimo himo necrófilo a ritmo de fox-trot en el que la censura franquista creyó ver una sandunguera alusión al dictador.


THE WITCH (The Sonics, 1965)

THE WITCH Poco después de descubrir las salvajes prestaciones como cantante de su teclista Gerry Roslie, las bestias pardas de Tacoma hicieron su debut discográfico con este memorable retrato de una chica nueva en la ciudad con una larga melena negra a la que le gusta pasear de noche. "¡Es una bruja!", grita Roslie, aunque, la verdad, ese poderoso hechizo que "te provocará picores" tiene toda la pinta de ser más bien una enfermedad de transmisión sexual.


SCREAMING SKULL (The Fleshtones, 1983)

SCREAMING SKULL La banda de guateque definitiva robó el título a una oscura película de terror de serie B de 1958 para alumbrar este invencible medio tiempo de guitarra desquiciada, órgano depravado, saxo aullador y coros amenazantes cuya letra cita a Batman y Fu Manchú en un batiburrillo de visiones probablemente provocadas por el consumo de alguna droga de efectos tan alucinógenos como euforizantes.

 


I WALKED WITH A ZOMBIE (Rocky Erickson, 1981)

I WALKED WITH A ZOMBIE El extraviado líder de la legendaria banda psicodélica 13th Floor Elevators se pasa dos minutos y 46 segundos repitiendo la frase que da título a la canción, extraída de un clásico del cine de zombis dirigido por Jacques Torneur en 1943, sobre una base de balada doo-wop. Al final del paseo, el oyente se pregunta con toda legitimidad quién es verdaderamente el zombi aquí.


SEASON OF THE WITCH (Donovan, 1966)

SEASON OF THE WITCH La letra es un galimatías bastante indescifrable (¿brujas que tejen?, ¿gatos mirando por encima del hombro?, ¿conejos corriendo por la zanja?), pero el ambiente de paranoia creciente que van construyendo la ácida guitarra de Jimmy Page (sí, ese Jimmy Page) y la interpretación vocal del habitualmente melifluo Donovan eleva la canción al estatus de joya indispensable del 'folk horror' británico.


HALLOWEEN (Siouxsie and the Banshees, 1981)

HALLOWEEN Como no podía ser de otro modo, la suma sacerdotisa del rock siniestro se toma lo de Halloween muy en serio: donde otros solo ven disfraces, monstruos y fiesta, Siouxsie encuentra el pretexto ideal para meditar sobre la pérdida de la inocencia y el peso de los recuerdos convertidos en una mortaja. Aun así, el ritmo impetuoso y firme de la canción la convierte en una buena elección para animar (tal vez esta no sería la palabra más adecuada) cualquier guateque gótico.


THE KILLING MOON (Echo and The Bunnymen, 1984)

THE KILLING MOON Un título tan bueno ya justificaría por sí solo su presencia en esta lista. Pero es que la canción es aún mejor. Y muy escalofriante, aunque nadie haya entendido nunca demasiado de qué va (el destino enfrentado a la voluntad, o algo así). 'The Killing Moon' suena al principio de la película 'Donnie Darko' (2001), pero, en el montaje del director, Richard Kelly prefirió situarla hacia al final, durante una fiesta de Halloween. Una decisión que solo cabe aplaudir. 


SCARY MONSTERS (AND SUPERCREEPS) (David Bowie, 1980)

SCARY MONSTERS (AND SUPERCREEPS) Se supone que los monstruos aterradores del título son los fragmentos de la mente desquiciada de una mujer que se vuelve loca, pero la afectada forma de cantar de Bowie (con un exageradísimo acento 'cockney') y, sobre todo, las cuchilladas que el guitarrista Robert Fripp le asesta a su instrumento hacen pensar que el mal que ronda a la protagonista quizá no está solo en su cabeza.


SWEET TRANSVESTITE (Tim Curry, 1975)

SWEET TRANSVESTITE A la hora de escoger una canción de 'The Rocky Horror Picture Show' para una fiesta de Halloween, la opción más obvia es 'Time Warp', que, al fin y al cabo, lleva la coreografía incorporada. Pero ni el baile más frenético puede competir con el magnetismo animal que desprende Frank’N’Furter (Tim Curry) en su primera aparición en escena. Glam rock de alta gama servido con un insuperable arqueo de cejas por un 'mad doctor' vampírico en corpiño y liguero.


WEREWOLVES OF LONDON (Warren Zevon, 1978)

WEREWOLVES OF LONDON Hombres lobo que comen en restaurantes chinos, beben piña colada y visten de forma impecable. Una muestra del asombroso talento de Zevon para construir viñetas costumbristas de cáustico significado utilizando los recursos expresivos del humor negro. Añádanle un 'riff' de piano irresistible y un estribillo que es toda una invitación al aullido colectivo ("¡ahooooooooooooo!") y el resultado es la canción más celebrada de su añorado autor.


PET SEMATARY (Ramones, 1989)

PET SEMATARY A finales de los 80, la carrera de los Ramones estaba sepultada a dos metros bajo tierra, pero esta pieza escrita a petición expresa de Stephen King para la adaptación al cine de su novela 'Cementerio de animales' resucitó al cuarteto de Forest Hills para deleite de la generación MTV. El videoclip de la canción, rodado en el camposanto de Sleepy Hollow, el pueblo del jinete sin cabeza, supuso la última aparición de Dee Dee Ramone con el grupo.


HALLOWEEN (The Misfits, 1981)

HALLOWEEN Dejar a los Misfits fuera de una selección como esta sería como ciscarse en la tumba de Jack Skellington. De hecho, la lista podría contener solo canciones de los padrinos del 'horror punk', porque si hay un grupo nacido para poner banda sonora a Halloween, esos son los Misfits. "¡Manzanas de caramelo y cuchillas de afeitar!", pregona Glenn Danzig con su voz de barraca de feria en este himno tan conciso como infeccioso.


DEAD MAN’S PARTY (Oingo Boingo, 1986)

DEAD MAN’S PARTY Acabamos de citar a Jack Skellington y aquí llega su padre espiritual. Antes de componer la música de 'Pesadilla antes de Navidad' (Tim Burton, 1993) y de poner voz al personaje protagonista de la película, Danny Elfman lideró a Oingo Boingo, un desacomplejado (y hoy algo olvidado) combo de new wave que logró uno de sus mejores momentos con una canción sobre una fiesta de gente muerta que baila. ¿Hay algo más Halloween que eso?


SOUL DRACULA (Hot Blood, 1977)

SOUL DRACULA Antes de que el 'Thriller' de Michael Jackson llenara de zombis las pistas de baile, un equipo de avispados productores y músicos de sesión alemanes ya atisbaron las posibilidades comerciales de mezclar el terror y el ritmo y arrasaron en España y en Japón con esta improbable rodaja de música disco en la que un Bela Lugosi de pacotilla declama el título con exagerado acento centroeuropeo entre risas de viejo verde. 


HALLOWEEN (Dream Syndicate, 1982)

HALLOWEEN Karl Precoda, guitarrista de la banda angelina, escribió esta pieza bajo el impacto que le produjo la película de John Carpenter del mismo título. La letra, en realidad, no dice gran cosa, pero el ritmo opresivo, la electricidad estática de las guitarras y la sugerente interpretación vocal de Steve Wynn bañan la canción en una atmósfera de amenaza sobrenatural que resulta idónea para apagar las luces, cerrar los ojos y esperar la llegada del nuevo día. O de algo mucho peor.

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