24 nov 2020

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NOVEDAD EDITORIAL

El disco-libro olvidado de Astérix ya se puede leer y escuchar

Llega a las librerías un libro ilustrado de los irreductibles galos, nunca publicado como álbum, que Goscinny y Uderzo crearon en 1967

Anna Abella

Ilustración de ’El menhir de oro’. 

Ilustración de ’El menhir de oro’.  / UDERZO

No es un nuevo cómic de Astérix y Obélix. Pero sí es una historia olvidada de los irreductibles galos creados por René Goscinny y Albert Uderzo, nunca publicada en álbum y realizada en 1967 en formato disco-libro por los dos maestros de la historieta. En pleno siglo XXI, con el auge de los audiolibros, acaba de llegar a las librerías ‘El menhir de oro’ (Salvat), un libro ilustrado que incorpora un código QR que permite la versión en formato sonoro descargable en internet.

Los dos autores crearon el disco-libro original, inencontrable hoy, pensando en el formato audio. Por ello el relato toma forma de guion con diálogos casi teatrales de Goscinny y acompañados de las ilustraciones de Uderzo, fallecido el pasado 24 de marzo. Para esta edición, la editorial, que además del castellano ha lanzado el título también en catalán, gallego y euskera), ha actualizado la maquetación y restaurado las imágenes a partir del escaneo del original, preservando el entintado del dibujante. El mismo Uderzo había supervisado el año pasado los trabajos de recuperación.  

Ilustración actualizada de 'El menhir de oro' / UDERZO-Salvat

1967 fue el mismo año en que un álbum de la serie superó el millón de ejemplares y se estrenó la película animada ‘Astérix el galo’. ‘El menhir de oro’ no era el primer disco-libro de Astérix (ya le precedían ‘Astérix el galo’ y ‘La hoz de oro’), pero sí era el primero en contar una historia al margen de la colección de cómics. 

En esta redescubiera historia, en la aldea hay nervios ante la celebración del Concurso de Bardos galos en la que participa Asurancetúrix, que aspira a ganar el Menhir de oro. Astérix y Obélix deberán tener cuidado de no perder una oreja mientras le acompañan para protegerlo durante la competición, que es seguida muy de cerca por los romanos.