FORMATO REIVINDICADO

El poder del cortometraje: 10 breves obras maestras del cine

El estreno de 'La voz humana' de Almodóvar nos recuerda la importancia del corto a lo largo de la historia del cine

Fotograma de ’Un perro andaluz’.

Fotograma de ’Un perro andaluz’.

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Quim Casas

No es Pedro Almodóvar el primer cineasta consagrado que rueda un cortometraje. El corto es un arma expresiva tan buena como el largo. A veces sirve de banco de pruebas. En otras ocasiones ha significado el primer aprendizaje. Lo que sigue es una relación de 10 cortos de directores importantes, de todas las épocas y tendencias.

'Un perro andaluz' (Luis Buñuel y Salvador Dalí, 1929)

El cine de vanguardia de los años 20 y 30 se expresó siempre en formato corto. El más célebre es ‘Un perro andaluz’, en el que Buñuel y Dalí se bastaron con 16 minutos para contar una historia surrealista de deseo y muerte: el ojo rasgado con una navaja, dos pianos con asnos muertos en sus tapas que arrastran a un par de seminaristas y la puerta de una habitación que se abre directamente al mar.

'A propósito de Niza' (Jean Vigo, 1930)

Vigo, uno de los primeros grandes poetas del cine, concentró en 25 minutos su visión de los dos mundos antagónicos de Niza, el de los hoteles y terrazas de lujo, y el de los barrios humildes en las entrañas de la ciudad.

'Noche y niebla' (Alain Resnais, 1956)

El horror de los campos de exterminio nazis en 32 minutos. Resnais filma los campos años después, testigos mudos de lo que allí ocurrió. La primera reflexión importante sobre lo que representó el Holocausto.

'Dos hombres y un armario' (Roman Polanski, 1958)

Corto rodado por Polanski en la escuela de cine Lodz. Lo hizo con 25 años y demuestra una imaginación espectacular. Dos hombres salen del mar llevando un gran armario e intentan integrarse en la vida cotidiana de una ciudad. Un filme de 15 minutos sobre la diferencia, con imágenes muy poéticas junto a otras desgarradoras.

'La jetée' (Chris Marker, 1962)

En menos de media hora, y sirviéndose de tomas fijas, Marker realizó una visionaria películas de ciencia ficción posapocalíptica y de viajes por el tiempo, retomada por Terry Gilliam, con relato clásico y actores, en ‘Doce monos’. Un laberinto de recuerdos y el parpadeo de un ojo humano como único movimiento en todo el filme.

'La Souffrière' (Werner Herzog, 1977)

Para alguien como Herzog, a quien le gusta correr riesgos, subir cámara en mano a lo alto de un volcán a punto de entrar en erupción resultaba algo normal. Es lo que el director hizo en ‘La Souffrière’, nombre de un volcán de la isla Guadalupe que en 1976 estaba a punto de inundar de lava la isla entera. Herzog subió por las faldas del volcán jugándose la vida y filmándolo todo. Son 30 minutos de fascinante tensión. Al final, el volcán no estalló.

'Frankenweenie' (Tim Burton, 1984)

Tras un corto muy bello, ‘Vincent’, Burton realizó su particular versión de Frankenstein, pero con un perro, muerto y revivido por su infantil propietario, en vez de un hombre. 29 minutos encantadores y atroces a la vez. Reactualizado por el propio Burton en formato largo en 2012.

'El secdleto de la tlompeta' (Javier Fesser, 1995)

A medio camino de lo castizo, el surrealismo y el humor absurdo se sitúa este corto de Javier Fesser rodado en 1995 que antecede, en 17 vertiginosos y disparatados minutos, los logros inminentes de ‘El milagro de P. Tinto’. La trama es lo de menos. Lo que cuenta es el tratamiento dislocado del tiempo, del espacio y del humor.

'Abducido' (Gary Rydstrom, 2006)

La mayoría de cortos de la productora Pixar son formidables. ‘Abducido’ es una filigrana realizada en 2006 como complemento de Ratatouille que, en cinco minutos, cuenta un frustrado intento de abducción de un joven granjero dormido por parte de un alienígena en prácticas. Solo ante un inmenso tablero de mandos que no controla, el inexperto extraterrestre sufre las iras de su instructor.

'La clave Reserva' (Martin Scorsese, 2007)

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El director de ‘El irlandés’ convirtió un encargo publicitario de Freixenet en nueve trepidantes minutos de motivos hitchcockianos. Scorsese inventa un guion inédito de Hitchcock que ha llegado a sus manos y lo quiere rodar fielmente. El resultado evoca secuencias de ‘El hombre que sabía demasiado’, ‘Crimen perfecto’, ‘Vértigo’, ‘Con la muerte en los talones’, ‘Encadenados’ y ‘Los pájaros’.