29 oct 2020

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CRÓNICA

Mariola Membrives, de Lorca al cosmos

La cantante desplegó su audaz disco de homenaje al autor granadino y dirigió miradas a Morente y a Camarón en el festival Barcelona Poesia

Jordi Bianciotto

Mariola Membrives, durante el concierto en el Saló del Tinell

Mariola Membrives, durante el concierto en el Saló del Tinell / FERRAN SENDRA

Un disco destacado del año pasado fue ‘Lorca. Spanish songs’, en el que Mariola Membrives rendía homenaje al poeta granadino a través de aquel cancionero antiguo que recuperó y adaptó en 1931, tocándolo al piano en tándem con la voz de Encarnación López Júlvez, La Argentinita. Repertorio con impronta popular llevado a la abstracción futurista, que este miércoles cautivó al público que llenó el Saló del Tinell, en la plaza del Rei, espacio al que, por amenaza de lluvia (finalmente no consumada) se trasladó el recital, que debía de haberse celebrado en el jardín de la Casa de la Misericordia.

Cita del festival Barcelona Poesia en que la palabra se fundió con el canto de altos vuelos y con las audacias de un trío musical heterodoxo. Si, en el álbum, las guitarras las manejaba en exclusiva el docto Marc Ribot, en la puesta en escena se buscó otra dinámica y las seis cuerdas se multiplicaron por dos con el concurso de Javier Pedreira y Dani Pérez, expertos en el arte de la textura aérea y la vibración disonante. A ellos se sumó el punto de fuga aportado por el trombón, a cargo de Vicent Pérez, y diríamos que un cuarto elemento, la reverberación propia de la bóveda gótica del Saló del Tinell, a la que tanto el canto de Membrives y sus notas largas como la electricidad estática de las guitarras se adaptaron con habilidad sacándole un improvisado partido plástico.

Raíces y vanguardia

Había una liturgia en el ambiente, pero también unas raíces, y el arte vocal de la cantante consistió en extraer la esencia popular de aquellas canciones, sin pervertir la herencia, y llevarlas a otro estadio, más etéreo y aventurado. La oímos celebrando esa “jota un poquito picante, contra el clero”, conocida como ‘Sones de Asturias’, sobre una inquietante marejada instrumental, y describiendo fantasmales piruetas en la ‘Nana de Sevilla’. Poderoso abordaje al popular ‘Anda jaleo’, en tránsito vanguardista hacia otro Lorca, el de ‘Ciudad sin sueño’, con su mantra apocalíptico importado del libro ‘Poeta en Nueva York’.

Membrives no se limitó así a aquellas ‘Canciones populares españolas’, sino que incorporó citas a ‘Omega’, el álbum lorquiano (y ‘coheniano’) de Enrique Morente con Lagartija Nick: encantado ‘Pequeño vals vienés’, respetando sus contornos melódicos rumbo a un fundido espectral. Y de ahí, a Camarón y su ‘Leyenda del tiempo’, inesperada y luminosa, y a un ‘Zorongo gitano’ con plus de arrebato y de trance, llevando a Lorca un poco más allá de los límites de la realidad.