ENTREVISTA

Francesco Tristano: "No he ganado un duro con los 'streamings'"

El versátil pianista luxembrurgués sustituye a Víkingur Olafsson en el Palau con un programa con 'Cuadros de una exposición' de Mussorgski y la 'Suite en Re menor' de Bach

Francesco Tristano, durante un ensayo en el Palau de la Música Catalana.

Francesco Tristano, durante un ensayo en el Palau de la Música Catalana. / RICARD CUGAT

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Marta Cervera
Marta Cervera

Periodista

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Para el pianista y compositor Francesco Tristano no hay distinción entre música culta y música popualr. Lo importante de la música es que te haga sentir, que remueva por dentro. Fiel a su espíritu, Tristano ha abarcado géneros en una veintena de discos que van de la clásica a la electrónica, combinando colaboraciones con 'djs' actuaciones en templos de la clásica. El músico luxemburgués, ganador de el concurso El Primer Palau 2006, regresa este martes a la sala modernista en lugar de Víkingur Ólafsson, a quien las dificultades de movilidad internacional derivadas del covid-19 han impedido cumplir con su compromiso. "No me importa ser el sustituto de otro. Muchas carreras han empezado así. Ojalá pueda sustituir a muchos músicos este año", afirma Tristano. El programa mantiene la obra principal: 'Cuadros de una exposición', de Mussorgski. También ofrecerá la 'Suite inglesa núm. 6, en Re menor', de Johann Sebastian Bach, su compositor de cabecera, y dos piezas donde juega con rítmicas de ayer y hoy:  'Galliarda en Re' del compositor inglés John Bull (1652-1628),  'Chaconne (Ground bass). 

¿Cómo anda su carrera con el extraño panorma provocado por el covid-19?

Por suerte este verano he tocado mucho más de lo que pensaba. Viajé más de lo que imaginé pero en las últimas semanas todo se está complicando. La nueva realidad se impone y la logística para acudir a un concierto se complica. No veo que esto vaya a acabarse en enero. Ahora, cada concierto que hago lo celebro como algo especial. Y creo que para el público es lo mismo. La experiencia musical en directo es muy diferente tras haber estado meses alejado de las salas. Ya no hay rutina. ¡Cada concierto es una celebración!.

Y más ahora, tras el repunte en toda Europa.

Desde que ha subido el número de contagios en Europa, los test están a la orden del día. Me he hecho dos para ir a actuar en a Alemania. Iré en coche y no me quedaré ni a dormir porque así espero no tener problemas. Pero Europa está cerrada de facto porque puedes encontrar controles en la frontera, los fundadores de la UE deben de estar retorciéndose en sus tumbas. Ahora para actuar en cualquier parte has de tener en cuenta la logística, las cuartentenas, los test que piden... Antes ibas y volvías en un país en Europa el mismo día. Ahora, con tantos vuelos cancelados necesitas más tiempo. Eso sin contar las cuartentenas que se empiezan a imponer en función del aumento de los contagios en los países.

Viajar así es de locos.

Totalmente. Si he de hacer cuarentena, aunque sea de cinco días para ir a actuar a un sitio, paso. Prefiero no ir. Tengo un amigo que para poder actuar en Hong Kong con una orquesta ha tenido que estar dos semanas en el hotel con un brazalete para controlar sus movimientos. Yo me niego ha hacer eso. ¡No somos criminales! Si los sitios más seguros son las salas de conciertos... Tengo muchas ganas de volver a esta sala. Pero veremos qué pasa porque la realidad es que hay gente con miedo. Mi madre, por ejemplo. Ya no va a conciertos y eso que siempre iba a la ópera. La decisión de acudir o no a un evento es muy personal y hay que respetarla; dicho esto, espero que el concierto del Palau sea muy especial. 

Mantiene la famosa obra de Mussorgski prevista.

Los 'Cuadros de una exposición' es el plato fuerte de la velada. He tenido que sacarla del armario porque hacía tiempo que no la tocaba. Creo que la última vez fue hace cosa de cinco años en una gira que hice por China. Es una pieza que me trae recuerdos de mi adolecencia porque la aprendí con 17 o 18 años antes de ir a estudiar a Nueva York.  He tenido que darle otra vuelta porque ya no soy el mismo y tengo otra visión.

¿Cómo eligió el resto del programa?

Es la música de mi confinamiento, un periodo difícil y poco productivo. Pero como sigo en mi empeño de grabar toda la música de Bach, aproveché para estudiar las 'suites' inglesas. Cuando haces 100 conciertos al año no te queda tiempo para memorizar otras obras. En el Palau tocaré la sexta, que es mi preferida. Llevo ya mucho tiempo con ella en el estudio y ha llegado el momento de compartirla. Tiene bastate 'pathos', está en re menor, pero en el cuarto movimiente parece como si la música se desconfinara y surge la melodía de esa govata, un temazo, que hace que todo vuelva a fluir. También ofreceré una versión de una obra de John Bull que hice para la BBC. Será la primera vez que la toque en directo. Es música antigua con un toque mío, un pequeño guiño a nuestra época. 

¿Qué piensa de los conciertos en 'streaming'?

He hecho bastantes durante el confinamiento porque ha sido una manera de forzarme a memorizar y a tocar pero no es muy gratificante que digamos. No salgo con la sensación de haber hecho algo magnífico. El tú a tú con el público es insustituible. 

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¿Fueron de pago?

No. No he cobrado un duro de los 'streamings'. La gente se ha acostumbrado a consumir cultura gratis. Es difícil cambiar eso. Habrá que desarrollar nuevas fórmulas, por ejemplo, una combinación de conciertos en directo que se retransmitieran  para llegar a más gente. Algo que permita cobrar al artistas por su actuación pero ampliar la repercusión de su música.