21 oct 2020

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CRÓNICA DE MÚSICA

Un cuarto de siglo de los Simfònics al Palau

El ciclo de la OSV celebró sus 25 años de andadura con los 'Carmina burana'

Pablo Meléndez-Haddad

La Orquestra Simfònica del Vallès en el Palau de la Música, este sábado.

La Orquestra Simfònica del Vallès en el Palau de la Música, este sábado. / LORENZO DUASO

La Orquestra Simfònica del Vallès (OSV) celebró este sábado los 25 años de su ciclo Simfònics al Palau, una coproducción del conjunto vallesano y el Palau de la Música Catalana nacida hace un cuarto de siglo por iniciativa del entonces gerente de la orquesta, Joan Oller –hoy director del auditorio modernista–, que nacía para paliar el vacío que dejaba la OBC con su traslado a su flamante nueva sede, el Auditori. Ha sido la celebración de un sueño hecho realidad, el de una orquesta que ha luchado desde el cooperativismo y la iniciativa privada por divulgar la lírica y la música clásica.

Fiel a su espíritu popular, para este primer programa de la temporada –en dos sesiones, tarde y noche–, la OSV apostó por una obra muy querida por el público como son los 'Carmina burana', los cánticos de Beuern, una colección de canciones medievales recopiladas, orquestadas y editadas con forma de cantata profana por el compositor y pedagogo alemán Carl Orff. Su popularidad llegó con el cine, el ballet y la publicidad, que han hecho suyas algunas de sus melodías en innumerables ocasiones. En una reducción para dos pianos, vientos y percusión que reunió a una veintena de músicos bajo el mando de Xavier Puig, la lectura consiguió entusiasmar por sus contrastes, con el aseado protagonismo del Cor Jove del Orfeó Català –unos 50 'cantaires'– que dirige Esteve Nabona, con total dominio de la partitura; solo faltó más rotundidad en los tenores, aunque en esto seguro que influyó ‘la sordina’ que crean las mascarillas.

Homenaje a los sanitarios

En el platel de solistas destacó por dominio y capacidad la soprano Alícia Amo, mientras que el tenor Beñat Egiarte sucumbía ante una ‘particella’ infernal. Toni Marsol impuso su energía destacando en los momentos más teatrales, aunque con problemas puntuales de afinación. Gran intervención la de los pianistas Pau Casan y Josep Surinyac.

Antes, el coro interpretó en solitario 'O nata lux' de Morten Lauridsen en memoria de los fallecidos por la pandemia y como homenaje a los profesionales sanitarios.