29 oct 2020

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LO QUE NO SABÍAS DE...

Esteban Crespo desvela las anécdotas del rodaje de 'Black Beach'

La escena de la persecución final se filmó en Ghana, pero también en las islas Canarias, Madrid y Toledo

Tuvieron que hacer una barriga falsa creíble para la escena en que Matthews está en la bañera

Eduardo de Vicente

Esteban Crespo, de pie, dirigiendo a sus actores.

Esteban Crespo, de pie, dirigiendo a sus actores. / EONE FILMS

El realizador y guionista madrileño Esteban Crespo alcanzó un gran prestigio en el terreno del cortometraje obteniendo varios premios hasta que dio el salto al largo con el drama romántico juvenil Amar en el 2017. Ahora llega a las pantallas su segunda película, Black Beach, mucho más ambiciosa, con vocación internacional y un reparto encabezado por Raúl Arévalo y Candela Peña. La acción transcurre en un país africano indeterminado. Hasta allí viaja un alto ejecutivo español cuyo objetivo consiste en resolver el secuestro de un ingeniero norteamericano de una petrolera que ha sido raptado por unos guerrilleros. Es una nación gobernada por un dictador al que están intentando blanquear internacionalmente por motivos económicos por lo que no conviene que haya violencia y esa será su otra misión.

El protagonista es el elegido porque conoce perfectamente la zona, ya que vivió allí tiempo atrás y mantuvo una apasionada historia de amor con una mujer. Durante la búsqueda contará con la colaboración de una amiga española que le acompañará con su coche por la isla. Uno de sus propósitos consiste en llegar a Black Beach, una cárcel remota donde puede encontrar alguna pista que le permita localizar a los secuestradores. Es una película de acción que destaca por su compleja persecución final, pero también tiene elementos dramáticos ya que se trata de la historia de una redención personal, así como políticos al abordar las injusticias que se cometen en países remotos mientras los organismos que deberían velar por la gente miran hacia otro lado. Su rodaje fue complejo y estuvo repleto de anécdotas que nos relata su director.


  

-English Raúl. “Raúl Arévalo tenía que hablar en inglés. Él dice que no sabe, pero algo sabe... Su chica, Melina Matthews, que es su mujer en la película y su pareja en la vida real, le ayudó muchísimo ya que su lengua paterna es el inglés. También tenía un coach de inglés porque no podía hablarlo de cualquier manera. Figura que su personaje ha ido a los mejores colegios, su madre es un alto comisionado de la ONU y tenía que hacer ver que era un ciudadano del mundo”.

-Un embarazo complejo. ”Lo más complicado fue hacer la barriga, sobre todo para la escena en que Melina está desnuda en la bañera. Se la hicieron a medida y tardaron tres o cuatro horas en colocársela porque se tenía que unir con la carne y no se podían ver las juntas. Es curioso, porque a veces escribes algo que parece sencillo y al rodar se pone complicado, como en este caso, y también pasa al revés”.

La cárcel de Black Beach es, en realidad, un antiguo fuerte portugués. / EONE FILMS

-¿Dónde pasa la acción? “El título, Black Beach, hace referencia a una cárcel de Guinea Ecuatorial que existe realmente, una de las prisiones que tiene peor fama, pero no rodamos allí. No quisimos situarla en ningún país en concreto porque pensamos que no era ético, para que no se hicieran paralelismos. Está inspirada en Guinea, pero todo está inventado”.

-Rodando en África. “Gran parte del rodaje en África se hizo en Ghana, por las facilidades encontramos. La cárcel era ideal, un antiguo fuerte portugués que se utilizaba para la trata de esclavos que nos venía muy bien. Además encontramos otras localizaciones importantes. Otro elemento a favor es que es fundamental que ya se hayan hecho pelis antes, que tengan experiencia y allí ya se habían rodado varias. Es un país bastante tranquilo, la primera democracia de África y un país seguro. Todo ello nos decidió a escogerlo. También tuvimos la colaboración del ejército de Ghana, rodamos con militares auténticos y hasta estaba previsto que apareciera un tanque, pero no funcionaba y no pudimos utilizarlo”.

La mayor parte del filme se rodó en Ghana. / EONE FILMS

-De Madrid… al cielo. “Una de las cosas más divertidas es que toda la parte que transcurre en África se rodó, en realidad en cuatro lugares: Ghana, Canarias, Madrid y Toledo. Por ejemplo, la espectacular casa en la que se hospeda el protagonista o la escena de la selva estaban en Canarias, la fiesta y la discoteca se rodaron en Madrid, pero lo mejor fue la persecución. El inicio de la secuencia, cuando Raúl empieza a correr, es África, sigue en Toledo, coge el coche en Canarias, choca en Toledo, pasa a Madrid y luego a Ghana otra vez. Todo ello rodado con muchas semanas de distancia por lo que tuvimos que tener mucho cuidado para respetar la continuidad de la escena”.

-Dangerous Toledo. “Durante el rodaje nos pasó de todo pero, al final, lo más peligroso fue rodar en Toledo. Nos dejaron construir un poblado africano en un cuartel de infantería del ejército. Era una zona de tiro que nos iba muy bien para tenerlo todo controlado en la escena en la que aparece el helicóptero. Allí nos atacaron las garrapatas, la temperatura superaba los 40 grados, hubo insolaciones, gente que tuvo que ir al hospital, hasta un ataque de apendicitis. En África no nos pasó casi nada y en los cuatro días de Toledo hubo un montón de enfermos”.

Solo pudieron utilizar tres días para rodar la persecución. / EONE FILMS

-Tres días de acción. “Rodar la larga persecución final fue muy duro. En EEUU la hacen en dos semanas y nosotros tuvimos tres días. El helicóptero era tan potente que provocaba que se volara todo. Estábamos muy cubiertos pero varios palios se rompieron. Finalmente pudimos mezclar los planos del real con otros creados por ordenador”.

-Candela conductora. “Debido al personaje que interpreta, Candela Peña pasa gran parte de la película al volante de un coche. Hablé con ella y me dijo que conducía muy bien, pero el especialista no se lo creía. La verdad es que conduce súper bien. Por miedo y por precaución tenía una especialista, pero prefería rodar ella. Para nosotros es mucho mejor porque así no tienes que estar escondiéndola. Le encantaba y el jefe de especialistas acabó diciéndole que si algún día no se pudiera ganar la vida de actriz, le daría trabajo de especialista”.

Candela Peña sorprendió a todos con su habilidad al volante. / EONE FILMS

-Una jirafa en el salón. “En la escena de la fiesta en la casa aparece, en el interior, una jirafa. Era muy difícil rodarlo así que, por un tema de tiempo y presupuesto, es digital. Era como una especie de homenaje a Remando el viento, de Gonzalo Suárez, donde hay un plano similar. Era una gracia, no era fundamental y no entraba en el presupuesto pero, al final, fue una sorpresa, un regalo que me hicieron los de posproducción porque sabían que me hacía mucha ilusión”.

-La barca y el alcohol. “En la escena en la que van a recoger la barca nos pasó de todo. Se rodó en África con mil problemas porque, aunque habíamos hecho las pruebas con el cayuco y el motor, esa noche no funcionaba bien. El tipo que la llevaba se había ido de copas la noche anterior y llegó borracho. Fue muy tenso y tuvimos que suspender el rodaje. Pero tuvimos la suerte de que teníamos un dron rodando las pruebas y teníamos unos planos con los que no contábamos. Acabamos borrando digitalmente al personaje que la llevaba y colocando digitalmente a la actriz Lidia Nené. Fue uno de los días más difíciles”.

La escena en el cayuco tuvo más dificultades de las previstas. / EONE FILMS

-¡Qué asquito! ”Por si fuera poco, era un sitio en el que era todo basura, en la película se ve el agua llena de puntitos brillantes. Todo eran botellas y porquería, era un estercolero. Los actores tampoco podían estar allí mucho tiempo y tenían miedo a caerse porque en los cayucos es difícil mantener el equilibrio. El comentario generalizado era que me gustaba la basura porque buscaba los peores sitios para rodar pero es que no quería hacer una postal de África sino que fuera más real”.

-Un Ferrari en un pueblo africano. “Estoy muy orgulloso de varias imágenes de la película, aunque cuando las escribí no estaba muy seguro de que resultaran creíbles. Una de ellas era la de mostrar un Ferrari en un entorno así. Además, lo malo de un Ferrari es que tiene unos bajos muy bajos y debe ir por sitios muy planos y no siempre era el caso. Tampoco podía estar todo el mundo mirándolo pero, si te fijas en la película, nadie le hace caso. Ningún niño se le acercó, quizás porque era un modelo de color negro. No queríamos que fuera una fantasmada tipo 007 y lo cierto es que es un momentazo, le da ese punto de surrealismo. Los otros planos de los que dudaba era el de Candela en una carretilla o un muerto en el capó de un coche, pero al final visualmente funcionan muy bien”.