29 oct 2020

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INAUGURACIÓN DE TEMPORADA

Emoción, humor, crítica y magia en 'Catalunya aixeca el teló!'

En la gala conducida por el Mago Pop y Sílvia Abril celebrada en el Victòria se premió a la compañía La ruta 40 y a Maria Agustina Solé, alma del Jove Teatre Regina

Marta Cervera

Silvia Abril y el Mago Pop en un momento de la gala en el Victòria.

Silvia Abril y el Mago Pop en un momento de la gala en el Victòria. / ÁLVARO MONGE

Una propuesta multidisciplinar presentada por Silvia Abril y el Mago Pop con mucho ritmo, humor, crítica y emoción. Así fue la última gala 'Catalunya aixeca el teló!' donde Adetca (Asociación de empresas de teatro de Catalunya) premió a la compañía La Ruta 40, a los talleres Castells de escenografía, a la sala La Planeta de Girona y a la veterana  Maria Agustina Solé, alma del Jove Teatre Regina, a la que se otorgó el premio honorífico. Gran parte de la platea se levantó para rendirle homenaje y aplaudió su defensa del teatro familiar.

Era la primera vez que la idea de la gala, celebrada en el Victòria y producida por El Terrat, se había elegido después de un concurso de ideas. Durante la ceremonia, retransmitida por TV3 se realizaron conexiones con compañías que actuaron en salas de Lleida, Girona y Tarragona. Más allá de los impresionantes trucos del Mago Pop, adaptados especialmente para la gala, Sílvia Abril reflejó en un ácido monólogo los sinsabores de gran parte de la profesión tras el cierre de teatros a causa del covid-19. Tampoco dejó indiferente la participación de La Calòrica, compañía premiada el año pasado por su singularidad y evolución que montó una asamblea para defender la profesión y pidió dinero para la caja de resistencia.

Entre las autoridades en la platea destacó la presencia de la alcaldesa Ada Colau y de Pere Aragonès, vicepresidente del gobierno de la Generalitat, así como Àngels Ponsa, 'consellera' de Cultura y Joan Subirats, responsable de Cultura del Ayuntamiento de Barcelona. Las mascarillas impidieron ver su reacción a las críticas que se virtieron contra las Administraciones en un país que solo dedica el 0,75% a cultura y una ciudad que ha asistido impasible al cierre de teatros como el Capitol, la Muntaner y el Apolo.