27 oct 2020

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San Sebastián: un gran festival para tiempos de pandemia

El coronavirus marca, necesariamente, la gran cita donostiarra del cine, aunque más allá de las restricciones afronta una edición con mucho que ofrecer

Nando Salvà

Carteles junto al Kursaal, en la jornada previa de la inauguración del Festival de San Sebastián

Carteles junto al Kursaal, en la jornada previa de la inauguración del Festival de San Sebastián / EFE / JAVIER ETXEZARRETA

Inevitablemente, pase lo que pase en el transcurso de los próximos nueve días, la 68ª edición del Festival de San Sebastián estará marcada por la amenaza del coronavirus, y por todas las medidas que los responsables del certamen se han visto obligados a implementar -uso permanente de mascarillas, limitación de aforos, sustitución de actos de prensa presenciales por videoconferencias- con el fin de mantenerla a raya. En cualuquier caso, la muestra tiene mucho que ofrecer, como deja claro el repaso que ofrecemos a continuación.  


Denominación de origen Cannes

Puede decirse que este festival ha sido el gran beneficiado de la cancelación de la 73ª edición del de Cannes a causa de la pandemia; después de todo, 17 de los títulos -13 largos y 4 cortos- que habrían tenido su presentación mundial en la muestra francesa han acabado reubicados en la programación de la donostiarra; no es extraño, pues, que ese paquete de películas concentre a la mayoría de autores consagrados que este año darán lustre a Zinemaldia.

Fotograma de 'Verano del 85', de François Ozon.

Entre ellos destacan dos que son viejos conocidos de ambos certámenes: el francés François Ozon presentará ‘Verano del 85’, fábula sobre el despertar homosexual de un adolescente de provincias, y la japonesa Naomi Kawase hará lo propio con ‘True mothers’ que pone a un niño adoptado en el centro de una peripecia que es a la vez drama familiar, romance juvenil, crónica social y 'thriller'.

Y el resto de largometrajes marcados con el sello ‘Cannes 2020’ que competirán por la Concha de Oro incluye ‘Another round’, reflexión sobre los efectos del consumo de alcohol dirigida por el danés Thomas Vinterberg, y el drama de época ‘En la oscuridad’, en el que el lituano Sarunas Bartas se sitúa en el seno del movimiento partisano que, recién acabada la segunda guerra mundial, resiste a la ocupación soviética. En cambio, la primera película como director de Viggo Mortensen, ‘Falling’, no aspira a premio. Y es lógico: el actor recibirá el Premio Donostia en honor a una carrera que suma más de 60 películas. 


Cine español, venga de donde venga

Otra película que habría participado en Cannes de no ser por el virus es ‘El olvido que seremos’, drama familiar rodado por Fernando Trueba en Colombia y protagonizado por Javier Cámara; en lugar de eso, la película clausurará una edición del certamen vasco particularmente cargada de títulos hechos con talento español detrás o delante de la cámara.

Fotograma de 'El olvido que seremos', de Fernando Trueba.

'Akelarre', de Pablo Agüero, cuenta la historia de un grupo de muchachas acusadas de brujería en el País Vasco de hace cuatro siglos; la protagonizan Amaia Aberaturi y Álex Brendemühl; ‘Courtroom 3H’, lo nuevo de Antonio Méndez Esparza, transcurre en un juzgado especializado en asuntos familiares de Tallahasee (Florida) -allí vive el director madrileño-; ‘Un efecto óptico’, la nueva rareza de Juan Cavestany, lleva a un matrimonio compuesto por Pepón Nieto y Carmen Machi de viaje por una versión de Nueva York sospechosamente parecida a Burgos; y ‘Explota, explota’, protagonizada por Ingrid García-Jonsson y Verónica Echegi, podría definirse como una variación de ‘Mamma Mía’ en la que las canciones de ABBA han sido sustituidas por éxitos de Raffaella Carrà.

Pero la primera película española en proyectarse aquí este año es una que nadie diría que lo es: ‘Rifkin’s Festival’, la nueva comedia romántica de Woody Allen, que esta noche inaugura el festival.


Estimulantes pedazos de realidad

Como sucede cada vez más a menudo en cada vez más festivales, buena parte de las propuestas a priori más atractivas de la programación donostiarra pertenecen al ámbito documental. Sin ir más lejos, pasado mañana se estrenará ‘Crock of gold: A few rounds with Shane MacGowan’, repaso de la vida y milagros de uno de los sinvergüenzas más simpáticos de la historia del rock a cargo de Julien Temple -en su día también director de clásicos de la no ficción musical como ‘El gran timo del Rock’n’Roll’ o ‘Joe Strummer: The Future is Unwritten’-; produce la película otro artista acostumbrado a beberse la vida a palo seco, Johnny Depp, que será uno de los invitados más ilustres del certamen. Pero el desfile de canallas del domingo no acaba ahí: también se estrenará ‘El Drogas’, retrato cinematográfico del que fuera cantante y bajista de Barricada, Enrique Villareal.

Fotograma del documental 'Crock of gold: A few rounds with Shane MacGowan', de Julian Temple.

Entre la sucesión de documentales que verán la luz en el certamen pasado el fin de semana destacamos tres: ‘El agente Topo’, una singular mezcla de reflexión sobre la vejez y relato de espías gracias a la que la directora chilena Maite Alberdi triunfó en Sundance; ‘El gran Fellove’, retrato del músico cubano Francisco Fellove y segunda película como director del actor Matt Dillon; y ‘El Estado contra Pablo Ibar’, serie documental dirigida por el sevillano Olmo Figueredo que reconstruye la pesadilla judicial y penitenciaria vivida por el español del título, condenado por asesinato en Estados Unidos.


Televisión en pantalla grande

‘El Estado contra Pablo Ibar’ se compone de seis episodios, pero solo los dos primeros serán proyectados en aquí. En cambio, el resto de títulos más destacados entre la nutrida oferta de series que Zinemaldia ofrece este año serán proyectados en su totalidad. ‘Antidisturbios’, intriga policial centrada en los abusos cometidos por un grupo de agentes encargados de un desahucio y dirigida por Rodrigo Sorogoyen, se compone de 6 episodios o, al cambio, de 304 minutos; de ‘Patria’, la esperadísima adaptación de la novela superventas de Fernando Aramburu sobre las secuelas de la violencia etarra, se presentarán sus ocho episodios -428 minutos-; y el italiano Luca Guadagnino -presidente del jurado que otorgará la Concha de Oro- presentará ‘We are who we are’, relato de iniciación sexual adolescente cuyos ocho capítulos suman un metraje de 446 minutos. Resulta irónico que, precisamente en un año en el que permanecer en espacios cerrados entraña sus riesgos y en el que los espectadores deberán llevar puestas sus mascarillas mientras permanezcan en el cine, la programación del festival acumule tal cantidad de proyecciones maratonianas.

Imagen promocional de la serie 'Antidisturbios', de Rodrigo Sorogoyen.