28 sep 2020

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CRÍTICA DE CINE

'El diablo a todas horas': palabra de Donald Ray Pollock

Antonio Campos adapta fielmente la novela de culto del 2011 en un melodrama gótico a la vez delicado y virulento

Juan Manuel Freire

Robert Pattinson en una imagen de ’El diablo a todas horas’. 

Robert Pattinson en una imagen de ’El diablo a todas horas’. 

 
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El diablo a todas horas ★★★★

Dirección: Antonio Campos 

Reparto: Robert Pattinson, Tom Holland, Bill Skarsgård, Haley Bennett

País: Estados Unidos

Duración: 138 minutos

Año: 2020

Género: Drama criminal

Estreno: 16 de septiembre del 2020 (exclusivo en Netflix)

En su adaptación de 'El diablo a todas las horas', el director Antonio Campos ('Simon Killer', 'Christine') es tan fiel a la voz de Donald Ray Pollock que ha querido contar con el propio escritor como narrador del filme. La mano del director es a veces casi invisible: neoclasicismo delicado puesto paradójicamente al servicio del horror. Lo que cuenta, sobre todo, es Pollock. Pollock y sus palabras. Pollock y ese retorcido paisaje humano donde se cruzan predicadores abusivos, fotógrafos del pánico y sheriffs corruptos; donde los hombres heredan la violencia de sus padres y las mujeres (brillantes Riley Keough Eliza Scanlen) se llevan demasiado a menudo la peor parte.

Campos hace sutiles piruetas entre tiempos para contar las vidas cruzadas de dos generaciones de dos familias y la colorida fauna a su alrededor. El nexo entre estas historias es, como descubriremos, Arvin Russell (Tom Holland con buen acento de Ohio), joven arrastrado de forma casi inevitable a la perdición, el crimen, la venganza y el odio.

Esta sinopsis general suena deprimente, pero en la traslación a la pantalla no se ha perdido el humor oscuro que caracteriza a Pollock. El reverendo pervertido de Robert Pattinson, en concreto, incita a más de una sonrisa incrédula. Igual que, a pesar de todo, el asesino en serie de un Jason Clarke resbaladizo. Creaciones memorables para un melodrama gótico de tenso sosiego e imborrables explosiones de violencia.