01 dic 2020

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'RENTRÉE' MUSICAL

La ópera aprende a cantar con mascarilla

Liceu, Palau y Auditori inician una temporada marcada por las bajas y complicaciones derivadas de la pandemia

Los tres epicentros de la clásica en Barcelona han hecho fuertes inversiones en seguridad

Marta Cervera

Un detalle del ensayo del coro y la orquesta del Liceu, este miércoles.

Un detalle del ensayo del coro y la orquesta del Liceu, este miércoles. / ÁLVARO MONGE

Acostumbrados a planear con meses de antelación y cumplir como un reloj con las expectativas del público en cuanto a los programas anunciados, en la era del covid-19 el Auditori, el Palau y el Liceu han tendido que aprender a surfear sobre la adversidad para adaptarse a los nuevos tiempos. Coros con mascarillas y cambios de artistas están a la oden del día. Y no solo por los posibles contagios sino por las restricciones que ciertos países imponen a todo aquel que viaja a España debido al alza de positivos.

La obligación de cumplir con una cuarentena a quien regrese de nuestro país ya ha hecho caer del cartel al Artemis, uno de los cuartetos estrella de la primera Bienal Internacional de Cuartetos que este jueves inaugura la nueva temporada del Auditori con todo vendido. Y en el Palau de la música la Mahler Chamber Orchestra también ha sido sustituida este viernes por la Sinfónica de Galicia para abrir la temporada del recinto modernista con la 'Novena' de Beethoven, dirigida por Gustavo Dudamel. Tanto Palau como Auditori han agotado las entradas, nada extraño teniendo en cuenta la limitación del aforo a la mitad. La música de la Bienal al menos cuenta con retransmisiones en 'streaming' a través de Auditori digital, algo que permitirá ver la actuación de Artemis, aunque sea con una grabación hecha en Berlín. 

El Quartet Casals, en el Auditori que inaugura temporada con la primera Bienal Internacional de Cuartetos de Barcelona / ELISENDA PONS

"No queda otra que seguir adelante. Hemos de estar ahí para dar consuelo con el 'Réquiem' y esperanza con la 'Novena' este domingo"

Josep Pons

Director musical del Liceu

Con este panorama no parece extraño que la Orquesta y Coros del Liceu empiecen el curso este domingo con un concierto en Montserrat, no para rezar pero sí para aportar paz al espíritu tras el dolor provocado por la pandemia y apelar a la esperanza para salir de una crisis sanitaria que ha perjudicado duramente a la cultura. "No queda otra que seguir adelante. Hemos de estar ahí y dar consuelo a quienes han padecido con el 'Réquiem' de Mozart y reafirmarnos en ese canto a la esperanza que es el final de la 'Novena' de Beethoven", dice Josep Pons, director musical del Liceu ante un concierto que TV3 emitirá el día 27. Será la primera vez que coro y orquesta del Liceu actúen juntos tras seis meses. Por primera vez en su historia cantarán y tocarán con mascarilla a excepción de la sección de vientos, pues necesitan conectar sus labios al instrumento. El coro llevará unas máscaras especiales que permiten proyectar su voz minimizando riesgos. 

"Con mascarilla la voz no suena igual. Además cansa mucho porque necesitas más potencia y cuando respiras casi te la tragas"

Conxita Garcia

Directora del Coro del Liceu

"La mascarilla no es ideal pero hemos de acostumbrarnos", cuenta Pons. Igual opina Conxita Garcia, directora del coro. "Llevamos desde julio probando mascarillas y ensayando con separación de dos metros entre nosotros. No queda otra que adaptarse. Hemos encontrado unas que dejan libre la mandíbula y tapan mucho. Pero es muy duro porque no suena igual: el sonido no tiene el mismo color porque se empobrece el brillo de los armónicos, sobre todo en las voces sopranos. Además cansa mucho porque necesitas más potencia y cuando respiras casi te la tragas. Tampoco podemos empastar las voces y fusionarlas con la distancia que se exige entre cantores. Pero hay que cantar y adaptarse a las circunstancias". 

Ensayo de la orquesta y el coro del Liceu, este miércoles / ÁLVARO MONGE

Otro ritmo de venta

Aunque la venta de entradas ha bajado, los responsables de los principales centros musicales de Barcelona evitan juicios negativos. "Es difícil hacer valoraciones con la que está cayendo. Hace un año por estas fechas habíamos vendido casi 32.000 entradas (entre abonos y entradas sueltas) y ahora vamos por 13.000. No quiere decir que al final no se acaben vendiendo, mucha gente prefiere esperar al último momento para comprar. Esta temporada tendremos que ir partido a partido", comenta haciendo un símil futbolístico Joan Oller, director general del Palau de la Música Catalaba. "No será fácil. Hemos de tener cintura, estar preparados para cambios de programas, sustituciones y cancelaciones". Valentí Oviedo, director general del Liceu, y Robert Brufau, del Auditori, coinciden con él. En otros países se ha optado por bajar la persiana pero aquí nadie se rinde.

"Es difícil hacer valoraciones con la que está cayendo. hace un año por estas fechas habíamos vendido 32.000 entradas y ahora llevamos13.000"

Joan Oller

Director General del Palau de la Música Catalana

 El Palau, aunque ha prolongado ertes, mantiene la actividad. "Necesitamos la música en vivo", recuerda Oller. No obstante, seguirán ofreciendo conciertos y actuaciones a través de su plataforma para todos aquellos que no se atrevan a acudir a la centenaria sala. Y eso que el Palau de la Música puede presumir de tener el certificado Global Safe Site como espacio seguro. Con un descenso en picado de las visitas -la caída del turismo ha afectado a la joya modernista- el Palau tendrá más dificultades que nunca para cuadrar sus cuentas. "Nos iría muy bien que el Procicat ampliara al menos hasta el 75% el aforo", apunta Oller. A todos las salas les convendría. 

"Las ventas en el Auditori van en aumento. La gente espera más hasta el último momento"

Robert Brufau

Director del Auditori

El Liceu ha perdido un 11% de los abonos, con 14.200 a día de hoy frente a los 15.900 de la pasada temporada. "Hemos perdido un 11% pero pensaba que iba a ser más", confiesa Oviedo. Prefiere ver la parte positiva: "Yo le haría un monumento a los 200 nuevos abonados que tiene el Liceu. A medida que se normalice todo saldremos adelante. Hay que volver a coger la costumbre de salir de casa e ir a un espectáculo tras seis meses en el sofá", valora el director general del coliseo. El Auditori ha vendido 8.000 entradas desde que se abrió la taquilla a principios de este mes. "Las ventas van en aumento. La gente espera más al último momento", explica Brufau. El año pasado la OBC registró 9.000 abonados, 7.000 de ellos ligados a la OBC.  

Seguridad, el gran tema

Más allá de los intérpretes o el repertorio, la seguridad es el tema de la temporada. El Palau este verano puso a prueba sus dispositivos con varios conciertos. El riesgo cero no existe pero Oller recuerda que "de los brotes en Catalunya ninguno ha salido de un espacio cultural". En todas partes los grupos estables de trabajo se someten a controles regulares por si surgiera algún positivo. Los artistas invitados han de haber pasado el test antes de empezar trabajar en el Liceu. "Los cantantes solistas han de llevar la mascarilla siempre, incluso en los ensayos, hasta el día de la función", dice Víctor García de Gomar, director artístico del Liceu. Aunque en la ópera las sustituciones de última hora por indisposición de un cantante están más a la orden del día, en la clásica este año están haciendo un máster. No queda otra que aprender a vivir con varios escenarios abiertos.  

"Hemos perdido un 11% de abonados. Le haría un monumento a los 200 nuevos que tenemos. A medida que se vaya normalizando todo saldremos adelante."

Valentí Oviedo

Director general del Liceu

Parte del público está decidido a reunirse de nuevo en una sala para sentir y compartir emociones. Otros tienen miedo. Combatirlo es tarea de todos por eso Auditori, Palau y Liceu se han esmerado en invertir en limpieza, equipos de ventilación, geles, organización y señalización para evitar aglomeraciones y mantener las distancias. El Palau ha invertido 25.000 euros en arcos que toman la temperatura, alfombras desinfectantes... y eso sin contar cambios en el sistema de ventilación. "Si no pasa nada durante toda la temporada será un milagro. Al menos empecemos bien. ¡Que no cancele nadie ni pase nada en los tres primeros espectáculos previstos para animar a la gente a venir! Nos jugamos mucho", admite Oviedo. El Liceu calcula 90.000 euros en todo el material y personal necesario para convertir el coliseo en un espacio seguro. Eso, aparte de los 200.000 euros en el cambio de dos climatizadores. "Era una inversión prevista para más adelante que hemos adelantado. Son más potentes y permanecerán encendidos las 24 horas". Todo listo pues para una temporada tan ilusionante como desconcertante.