27 sep 2020

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ENTREVISTA

Lluís Miñarro: "Siempre me ha interesado ser radical, por necesidad, no por postura"

El productor recibe el Premi Pepón Coromina 2020, otorgado por la Acadèmia del Cinema Català por su valiosa aportación al cine de autor e independiente

Quim Casas

Lluís Miñarro, fotografiado este martes en Barcelona

Lluís Miñarro, fotografiado este martes en Barcelona / JOAN MATEU PARRA

En un acto celebrado este martes en el Club Pati Vela de Barcelona, el productor y director Lluís Miñarro recibió el Premio Pepón Coromina a toda su trayectoria otorgado por la Academia del Cinema Català. Nombre clave para entender el cine de autor, independiente y más arriesgado que se ha realizado en las dos últimas décadas en este país, Miñarro ha producido también películas de cineastas internacionales y en su haber tiene, además de otros galardones importantes, la Palma de Oro del festival de Cannes por el filme ‘Tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas’.

Felicidades por el premio. ¿Qué significa recibir este galardón teniendo en cuenta que Pepón Coromina fue uno de los primeros productores catalanes en abrir nuevas vías con directores como Bigas Luna, Gonzalo Herralde o incluso Pedro Almodóvar?
Me siento muy identificado. Este premio me hace especial ilusión por ser de aquí y otorgado por un jurado muy próximo al cine de autor. Asociarme al nombre de Pepón me satisface mucho, porque él abrió nuevos caminos. Era un utópico, como yo, ahora que está de moda la distopia. Este ha sido mi talante, siempre me ha interesado ser lo más radical posible, pero por obligación y necesidad, no por postura.

Para usted es muy importante la idea de un cine transfronterizo.
Esto me viene de la cinefilia. Antes de producir había formado cine-clubs y escrito crítica. La cinefilia no tiene fronteras, todo lo que sea interesante, venga de donde venga, es bienvenido. Cuando he podido colaborar con cineastas que me gustan, no he dudado en hacerlo. En mis inicios cinéfilos me animaron mucho dos personas, Miquel Porter Moix, con las proyecciones que organizaba, y Ricardo Muñoz Suay, que produjo a Francesco Rosi y Luis Buñuel. Él me impregnó de su voluntad de dejarme la piel en las cosas que valían la pena. También Manoel de Oliveira, quien me enseñó que la creatividad no tiene edad y me dio seguridad para dar el paso a la dirección.

Cuando dirige, ¿sigue pensando como productor? Y cuando produce, ¿actúa como un director?
Como productor respeto totalmente a quien he escogido. Tenemos todas las reuniones necesarias antes, pero cuando comienza el rodaje le dejó hacer por completo. Es más fácil cuando me encargo de las dos cosas, así, cuando dirijo, puedo evitar gastos superfluos. Pero a veces es un dolor de cabeza, porque cuando termina la jornada de rodaje aún tienes que solucionar otras cosas como productor.

Ha producido películas de Albert Serra, Marc Recha, José Luis Guerin, Sergio Caballero, Javier Rebollo, Andrés Duque… La sensación es que, sin usted, buena parte del cine más personal y arriesgado realizado aquí sería muy difícil de hacer.
Esta es una sensación en retrospectiva, algo que vemos por el retrovisor. Lo he hecho porque había talentos que debían ser apoyados, como Serra. Me sentiría mal produciendo otro tipo de propuestas. Algunos de los que has citado ya eran conocidos y tenían un perfil claro. En el caso de Serra es distinto. Vi la escena del baño en el río de ‘Honor de caballería’ y pensé inmediatamente que aquello era algo distinto. Entonces ayudé a terminar la película. Con Sergi Caballero, cuando me explicó la idea de ‘Finisterrae’, que no era ni un argumento, solo la imagen de dos fantasmas haciendo el Camino de Santiago, eso solo ya me sirvió para confiar en él. Es muy importante que tengas referencias parecidas a los de los directores con los que trabajas.

Uno de los miembros del jurado que le ha otorgado el premio es Isaki Lacuesta, un director que define muy bien el cine por el que usted apuesta, pero con quien no ha trabajado aún.
Estuvimos a punto de hacer una película juntos, pero yo estaba con otro proyecto que no podía posponer. Lo aplazamos y al final lo hizo con otra gente, ‘La propera pell’. Isaki, Guerin, Recha, coincidieron más o menos todos en un momento en el que, desde las instituciones, nadie sintió la necesidad de apoyar a un grupo tan personal de cineastas. Todos han tenido que moverse por cuenta propia.

"El cine de autor, independiente, es el que más apoyo necesita, pero no se hace. Es muy complicado"

Productores como usted no han recibido precisamente en los últimos tiempos el apoyo necesario de las instituciones públicas, es un cine desprotegido.
Es el cine que más apoyo necesita, pero no se hace. Es muy complicado, en Catalunya ha habido cinco 'consellers' de Cultura distintos en los últimos años. En España, el gobierno del Partido Popular ya intentó sacarnos del mapa a varios productores catalanes. TVE, desde hace 10 años, no me compra ninguna película, aunque haya ganado la Palma de Oro. Por eso mi último filme como director, ‘Love me not’, es una coproducción con México, era la única forma de hacerlo.

Su primera dirección, ‘Family strip’, era un documental sobre sus padres. Poco a poco ha ido deslizándose hacia el terreno de la ficción.
En el caso de ‘Stella cadente’, era un reto muy personal. Mi abuela me regaló una moneda de plata de Amadeo de Saboya, un personaje que el cine no ha tratado. Se la propuse a Bigas Luna hace años, pero él acababa de dirigir ‘Volavérunt’ y no quería volver a hacer un filme de época. Para mi era un reto, un gran reparto, reconstrucción de época, maquillaje. Pero en la ficción sigo hablando indirectamente de mi mismo: la frustración de un monarca como Amadeo, al que las instituciones quieren apartar.

Ha trabajado con Manoel de Oliveira, Lisandro Alonso, Naomi Kawase y Apichatpong Weerasethakul. ¿Cómo ha sido la experiencia?
Me he entendido con todos, de las 40 películas que he producido, solo he tenido conflictos en dos. Apichatpong es una persona excelente, alguien que siempre te da las gracias cuando colaboras con él. Le conocí en Cannes, fue muy cordial. A mi también me interesan las filosofías orientales. Fue él quien me propuso colaborar con sus productores habituales en ‘Tío Boonmee recuerda sus vidas pasadas’, que ganó una Palma de Oro bastante inesperada e irrepetible. De los directores extranjeros, él y Oliveira son con quienes mejor me he entendido.

¿No ha pensado producir alguna serie de televisión?
La verdad es que no. Es una cuestión de ADN. No sabría como enfrentarme a la burocracia con estos estamentos. Es un terreno con el que no sintonizó. Mientras pueda me mantendré en mi circuito. Me gustaría por ejemplo trabajar con Jia Zhang-ke. Ahora estamos terminando el filme 'Destello bravío', una mirada actualizada de la España profunda tipo La caza. La dirige Ainhoa Rodriguez, una directora con mucho talento que nadie conoce aún.

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