25 oct 2020

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FESTIVAL DE TORONTO

El conmovedor caso de Billy Tipton, un hombre hecho a sí mismo

El documental 'No ordinary man' aborda la figura del músico de jazz, un transexual secreto que tras morir fue acusado de haber urdido una gran mentira

Nando Salvà

Billy Tipton.

Billy Tipton.

Billy Tipton consagró su vida a disfrutar de su pasión y a proteger su secreto. Su pasión fue la música, y desde los años 30 hasta la década de los 70 se entregó a ella como pianista de jazz, saxofonista y director de orquesta. Su secreto no fue descubierto hasta después de su muerte en 1989: a Tipton se le asignó el sexo femenino al nacer. Cuando vio la luz, su historia fue inmediatamente deformada. La prensa y las televisiones lo presentaron como una mujer que había vivido disfrazada de hombre para hacer carrera en la industria musical, trataron a las cinco esposas que encadenó -ninguno de los matrimonios fue legal- y a sus tres hijos adoptivos como víctimas de una gran mentira y en todo momento se refirieron al difunto usando el pronombre 'ella'.

Para los responsables del documental ‘No Ordinary Man’, recién estrenado en una 45ª edición del Festival de Toronto mayormente virtual, la película es una reivindicación de la identidad de género de Tipton. "Su figura, y la insultante forma de describirla por parte de los medios a lo largo de las décadas, demuestra la falta de respeto que han sufrido las personas ‘trans’ y de género no binario", opina el artista transgénero Chase Joynt. "Todo sería más sencillo si creyéramos lo que los demás nos dicen acerca de sí mismos", añade la codirectora del filme, Aisling Chin-Yee. "Tipton era exactamente lo que afirmaba ser: un músico, un padre, un marido. Un hombre".

Cuando Tipton empezó su andadura musical, su aspecto exterior aún era el de una mujer, pero no tardó en abandonar su nombre de pila original, Dorothy, y en envolverse el pecho de tela apretada para disimular sus senos. Durante los 40 y los 50 gozó de cierto éxito como músico de estudio y dando conciertos por Estados Unidos, y en 1957 llegó a grabar dos discos de estándares de jazz al frente de su propia formación, The Billy Tipton Trio. No levantó sospechas entre sus compañeros de profesión, que a menudo lo oían contar el tipo de chistes que hoy consideramos homófobos. Tampoco entre la mayoría de sus sucesivas parejas porque, indica Chin-Yee, "después de todo, en aquellos tiempos el sexo se practicaba con la luz apagada". A su manera, opina Joynt, "encontró la mejor forma de ser honesto consigo mismo que la época le permitía".

‘No Ordinary Man’ incluye fotografías y fragmentos sonoros de la voz de Tipton y de su música, y bustos parlantes expertos que repasan su biografía; y uno de sus hijos, Billy Jr., comparte para la cámara historias que dejan claras las imborrables secuelas que dejó en él el abuso mediático del que la memoria de su padre fue objeto. En conjunto, eso sí, la película adopta un enfoque mucho menos convencional de lo que esa descripción sugiere. "Lejos de suponer una limitación, la imposibilidad de encontrar materiales audiovisuales de archivo nos resultó liberadora", recuerda Chin-Yee. "Nos dio la oportunidad huir de las convenciones del ‘biopic’ documental". Como resultado, buena parte del metraje se compone de falsas audiciones en las que los directores invitan a diferentes actores ‘trans’ a que interpreten escenas imaginadas de la vida de Tipton. "El objetivo es reflexionar sobre los ecos que el legado de figuras históricas transgénero tiene en la actualidad", explica Joynt. "Pero sobre todo se trata de repensar a esas figuras conociendo lo que actualmente conocemos sobre el género y la identidad sexual, y de abrir los ojos sobre el daño que ciertas narrativas y cierto vocabulario han causado y siguen causando a grupos culturalmente infrarrepresentados como los hombres trans".