27 sep 2020

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FESTIVAL DE TORONTO

Halle Berry se reivindica a puñetazos en 'Bruised'

La actriz interpreta a una púgil de artes marciales mixtas en su debut como directora, que acaba de ser presentado en Toronto

Nando Salvà

Halle Berry, en ’Bruised’

Halle Berry, en ’Bruised’

Halle Berry no era la actriz adecuada para la película que promete imprimir nuevos bríos a su carrera, al menos no al principio; el guion de ‘Bruised’ estaba originalmente protagonizado por una veinteañera católica irlandesa de piel blanca. Sin embargo, ella sintió que la historia podría funcionar mejor si una mujer negra de mediana edad encarnaba el personaje principal, una luchadora de artes marciales mixtas caída en desgracia que debe abrirse camino de regreso al ring y asumir su responsabilidad como madre del hijo al que abandonó.

Y no convenció a los productores solo de eso; también los persuadió de que no había otra persona más adecuada para dirigir la película a pesar de que la idea de debutar tras la cámara la hacía sentirse “cagada de miedo”, como asegura ella misma. “Las historias de lucha contra la adversidad y búsqueda de redención nunca pasan de moda y, de hecho, ahora son más relevantes que nunca porque vivimos en una sociedad especialmente cruel con quienes cometen errores”, aseguraba la actriz durante la presentación de la película en el Festival de Toronto (TIFF), a lo largo de una conversación virtual en la que repasó las tres décadas de carrera transcurridas desde que abandonó su prometedor futuro como modelo -fue la primera participante afroamericana del certamen de Miss Mundo- para dedicarse al cine.

“Yo siempre supe que soy mucho más que el caparazón que me envuelve, y que estoy llena de sustancia y de historias que contar, pero mis primeros papeles no me ofrecieron la oportunidad de demostrarlo”, recuerda. La oportunidad de reivindicarse se la proporcionó Spike Lee al elegirla para que diera vida a una adicta al ‘crack’ en ‘Fiebre salvaje’ (1991). “Gracias a ese personaje pude empezar a ser tomada en serio, a ser considerada como algo más que una simple cara bonita”. Una década después, Berry alcanzaba la gloria gracias al drama ‘Monster’s Ball’ (2001), en la piel de una mujer emocionalmente rota cuyo marido está a punto de morir en la silla eléctrica; aquel trabajo la convirtió en la primera afroamericana en ganar el Oscar en la categoría de mejor actriz. “Entonces yo estaba convencida de que aquello sería una forma de abrir camino, que otras mujeres de color también obtendrían el galardón muy pronto, y por eso me rompe el corazón seguir siendo la única”.

Las actrices negras

En el transcurso de su aparición en el TIFF, asimismo, la actriz recordó “las expectativas injustas” que posteriormente pusieron sobre ella quienes la criticaron por no haber interpretado más papeles merecedores de nominaciones y premios. “Me he pasado todos estos años luchando por evitar que el Oscar definiera mi carrera, y por tener la libertad de interpretar los personajes que me apetecían, incluso si los demás me aconsejaban que no lo hiciera”.

Preguntada también sobre la escasez de oportunidades para las actrices negras, Berry se mostró moderadamente optimista. “Es lamentable que las intérpretes de color sigan teniendo que trabajar mucho más duro y demostrar mucho más, pero realmente siento que, aunque de forma lenta, ahora las cosas sí están cambiando, y me siento realmente orgullosa de haber formado parte activa de esa evolución”.