FESTIVAL DE MÁLAGA

David Trueba: "La ultraderecha tiene muy bien armado el discurso del miedo"

El cineasta presenta en Málaga 'A este lado del mundo", donde aborda la problemática de la inmigración en la valla de Melilla desde la perspectiva del ciudadano medio

David Trueba

David Trueba / EFE / CARLOS DÍAZ

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Hace seis años ‘Vivir es fácil con los ojos cerrados’ se convertía en la ganadora indiscutible de los premios Goya con seis estatuillas. Pero David Trueba no se plegó a los intereses de la industria y prefirió continuar explorando temas que le interesaban, aunque para ello tuviera que hacer películas de menor presupuesto que tuviera que autoproducir. Después de la crepuscular y nostálgica ‘Casi 40’, que recuperaba los personajes de su ópera prima, ‘La buena vida’, regresa con ‘A este lado del mundo’, en la que aborda la problemática de la inmigración desde la perspectiva del ciudadano medio.

La película, que se presenta este jueves en el Festival de Málaga, nos traslada a Melilla a través del personaje que interpreta Vito Sanz, un ingeniero contratado para mejorar la resistencia de la valla que representa la frontera entre Europa y África. Su mentalidad pragmática chocará con toda una espiral de contracciones morales que laten en un espacio repleto de tensión ideológica.

‘Al otro lado del mundo’ puede que sea su película más abiertamente política y social.

Siempre me la planteé como un ‘cuento civil’ a través del que contar algo que tiene que ver con el comportamiento de la sociedad en la que vives. Si haces un ‘cuento sentimental’ se tratan emociones más privadas, pero en este caso tiene que ver con la forma en la que te relacionas con el mundo en la actualidad. Yo miro a mi alrededor, veo la televisión, las series, y siento que el tratamiento que se le da a ciertos temas es muy genérico. Se persigue un crimen y lo único que interesa es encontrar al culpable, ese es el enigma. Pero normalmente no hay un malo de la película, ni una resolución, así que dejemos de jugar a los policías y los ladrones y reflexionemos de verdad sobre lo que pasa a nuestro alrededor.

¿Y cómo surge hacer una película sobre la inmigración en Melilla?

He ido siguiendo toda la evolución de la valla desde que se construyera en 1998, pero no quería abordar el tema como suele ser habitual, desde el punto de vista de la gente africana que intenta cruzar o desde el de las fuerzas de seguridad. Yo quería situar en medio de todo eso a un tipo normal que simbolizara al ciudadano medio, que no tuviera una carga ideológica. Es decir, que fuera una cosa más kafkiana que política, en el sentido de que Kafka era un escritor político que nunca mencionaba explícitamente la política, pero que estaba todo el rato hablando de cómo se construye la sociedad y cómo se protege.

El personaje de Vito Sanz se caracteriza por la expresión ‘no sé’, que es lo que responde a cualquier pregunta.

Yo creo que nos representa un poco a todos. No tenemos una opinión bien formada de muchas cosas y en el caso de la inmigración sabemos que hay gente lucrándose, otra que lo pasa muy mal, pero pensamos, ¿qué podemos hacer nosotros en medio de todo eso?

Mirar hacia otro lado.

La sociedad tiene cuatro o cinco problemas básicos que somos incapaces de resolver. Mejoramos la tecnología, la convivencia, lo que quieras, pero esos problemas siguen estando ahí. La pregunta es, qué hacemos ante ellos, cuál es nuestra posición. En la mayoría de los casos no la sabemos porque no nos ha afectado nunca de forma directa. Es como cuando hablamos de corrupción. La mayoría de la gente no ha tenido una exposición a ella en el grado brutal que hemos visto en ciertas instituciones o personas. ¿Pero qué ha ocurrido cuando hemos tenido pequeñas incitaciones a nuestro alcance? Eso me gusta, tratar cosas muy mínimas que contenga lo más grande.

En cualquier caso, las barreras se encuentran más presentes que nunca, es algo con lo que sí convivimos.

Si miramos hacia atrás cualquier gran civilización ha tenido la tentación de construir una muralla. Algunas se han convertido en atracción turística hoy, como la Muralla China o el Muro de Adriano, que han terminado por vaciarse de significado. Pero el sentido original es el mismo que el que tienen ahora, crear el temor en la gente y generarles una idea de protección. 

Que es un arma, el miedo, que utiliza la ultraderecha para estigmatizar la inmigración.

Pese a las incongruencias totales en las que cae, tienen éxito porque hay unos elementos que apelan a la idea de terror. Nos hacen creer que tenemos que sentir miedo ante la llegada de inmigrantes de África y ellos saben manejar este discurso muy bien, porque en el fondo lo tienen muy bien armado. Además, la gente tiene derecho a tener miedo, no puedes pensar que son todos unos desalmados. Cuando tú tienes un niño pequeño tiene miedo a muchas cosas y tú, como padre, intentarás quitárselos, pero para eso primero tienes que entenderlos. El miedo siempre nace de algo, de una sombra, de una puerta mal cerrada… el miedo no es un capricho, y tienes que entenderlo para combatirlo.

El personaje de Anna Alarcón, en la película, simboliza este tipo de discurso.

Hay un cierto cinismo en sus planteamientos, pero son entendibles. No me gusta hacer personajes que tengan que pensar lo mismo que yo porque eso es lo bueno, sino que seas capaz de darte cuenta de que existen otros discursos que son coherentes, aunque tú no los compartas. Se pueden discutir, pero no ignorar. A mí me gusta salir de un cine más confuso de lo que había entrado, con las ideas menos claras, porque eso significa que te has expuesto a los pensamientos de otros.

Con la crisis del coronavirus los inmigrantes vuelven a ser ‘los malos’.

Señalándolos como si fueran la mayor fuente de contagios, cuando eso no es cierto. De nuevo la utilización perversa del miedo.

De nuevo se trata de una película autoproducida.

Son películas muy desnudas, con presupuestos muy ajustado, rodadas en muy poco tiempo y recurriendo a actores que son poco conocidos, pero yo trabajo con gran placer con esos elementos, a mí me motiva. El cine actual se mueve por los intereses de las cadenas de televisión. Cuando entras con un determinado proyecto que toca determinados temas, ya sabes la cara que te van a poner. Y yo quiero ahorrarme esas caras. Pero no se trata de una cuestión de libertad, sino más bien de pragmatismo.

¿Cuándo se estrenará la película?

Queríamos esperar a presentarla en el Festival de Málaga, y haremos estrenos por distintas salas de España, pero la película estará disponible en alquiler a partir de viernes.

¿En alguna plataforma?

Si estuviera en Netflix nos harían más caso, pero no, así que, seguro que todo el mundo piensa, ‘pobrecitos’. Lo haremos de forma independiente, a través de un enlace donde se podrá alquilar. Este https://vimeo.com/cinetecadelatuerta/vod_pages

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¿Alguna razón en especial?

En España utilizamos plataformas norteamericanas sabiendo que están eludiendo los impuestos en nuestro país. Y luego decimos que no tenemos suficientes UCIS. Somos un poco papanatas con eso, la colonización económica genera que haya países pobres que no pueden competir en igualdad de condiciones. Si nos dejamos colonizar económicamente, social y culturalmente, no podremos competir por nada.