ENTREVISTA

Diego el Cigala: "Chavela Vargas me dijo: '¡canta a México, cabrón!'"

El intérprete madrileño actúa en las Nits del Fòrum después de publicar el álbum 'Cigala canta a México', en el que aborda clásicos como 'Si tú me dices ven', 'Somos novios' o 'Soy lo prohibido'

Diego el Cigala, en una imagen promocional

Diego el Cigala, en una imagen promocional

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Jordi Bianciotto

Después del tango y de la sala, ‘Cigala canta a México’. Ese es el nuevo disco de este gitano flamenco nacido en Madrid y nacionalizado dominicano, que actúa este jueves en las Nits del Fòrum.

¿La pandemia le pilló en Madrid?

Primero en Punta Cana, donde vivo, y ahora me ha pillado aquí. Estoy de conciertos, y veremos qué pasa. Veo la tele y me horrorizo. La gente no tiene conciencia. No respeta. Botellones de cien personas en una playa...

Y teorías de la conspiración.

¿Tú qué crees?

¡Prudencia!

Pero, vamos a ver, esto está pensado para destruir a la humanidad. Porque, ya que no se puede utilizar material armamentístico, que tantos millones cuesta soltar una bala, o un misil, lo mejor ahora es una guerra biológica. Silenciosa, donde la gente va muriendo como cucarachas. Esto es lo que está pasando en el mundo.

¿Instigado por alguna potencia maléfica?

Totalmente. Yo puedo creer en China, en Corea, en Estados Unidos... Porque es la gente que tiene el poder, y son los que pueden. Tan solo para defender su potencia mundial, pueden liarla parda. Pero, vamos, me da igual quien lo haga. El caso es que se acabe este puto virus. Estoy hasta las narices de Donald Trump, y del de Corea... Bueno, ¿hablamos de música?

Claro, ¿cómo está viviendo los conciertos de este verano?

Pues, hombre, aquí en el Ifema, de Madrid, no veas la que montamos. Y en Sigüenza, y en Gijón... Lleno en todos los sitios, lo cual me da una hemorragia de placer. Poder tener a ese público después de cinco meses sin cantar...

Las mascarillas y las distancias, ¿cortan el rollo?

¿Te digo la verdad? ¿Pero en serio? Me da igual. Que el público venga con mascarillas, porque tiene que hacerlo. Yo no. Yo salgo a cantar, y ahí me acuerdo de toda esa gente que ha perdido la vida. Me da fuerza tener a ese público que va a verte incondicionalmente. Cuando se discute sobre las mascarillas, pienso: ¿esta gente está loca? Como el presidente del Brasil. Este hombre, ¿está loco o qué? Yo jamás permitiría que la gente fuese sin mascarilla. Porque entonces ya sabes cómo nos vamos a ver, primo, como en la película de Will Smith, ‘Soy leyenda’. ¿Y te ha gustado ‘Cigala canta a México’?

Mucho, ¿cómo se le ocurrió hacerlo?

Viene de 15 años atrás, de mis viajes y mis locuras en México. Mis encuentros con Vicente Fernández, con Chavela Vargas, la Sonora Matancera, el Mariachi Vargas, Armando Manzanero, yo qué sé... Es un disco muy labrado y estudiado, porque yo respeto mucho la música ranchera y el bolero mexicano.

El bolero, entonces, ¿mexicano o cubano?

El bolero, bolero, cuando la letra dice bolero, es decir, que tiene enjundia, mensaje... Es como el flamenco. ¿Por qué las letras del flamenco son tan bonitas? Porque hablan del amor y el desamor, de la agonía, la tristeza, el engaño, la soledad... El bolero mexicano tiene eso, y el bolero latino, como el del tío Moncho, en paz descanse, pues era lo mismo. El gitano del bolero, como llamamos a Moncho toda la vida, me ha dado inspiración a la hora de hacer este disco.

¿Cómo lo ha hecho?

Con esos dos boleros, ‘Cenizas’ y ‘Verdad amarga’. Y en ‘Gato’, que es como hizo él la versión de ‘La gata bajo la lluvia’, y que es una maravilla.

Moncho fue importante. Abrió camino en las Américas.

Importante, no, importantísimo. Fue un gitano pionero en cantar a Lucho Gatica y liarla parda. Y cuando aquí nadie entendía el bolero, él en Cuba ya era una celebridad y estaba con todos los grandes. Eso es lo que la gente no sabe. Pero yo estoy aquí para ser testimonio de la verdad, porque he grabado con él. Era mi tío, y el tío carnal de mi pianista, Jumitus, Jaime Calabuch. Yo tenía algo muy especial con mi tío Moncho. Le gustaba mucho José Alfredo Jiménez, y La Lupe, y Manzanero... Cosas que me han llenado el alma musicalmente.

Las canciones de este disco las ha interpretado mucha gente. ‘Soy lo prohibido’, por ejemplo: de Olga Guillot a Bambino. ¿Por qué vía le llegaron?

Por la de los tablaos flamenco. Cuando yo estaba en Los Canasteros, el tablao de Manolo Caracol, en su última etapa, ahí conocí a Dolores de Córdoba, Adela la Chaqueta, la Mariquilla, Ángela Granados, Bambino... Y era gente que solía cantar eso: “soy ese vicio de tu piel, soy lo prohibido...” Y lo cantaban por bulerías. Y ‘Corazón loco’, y ‘Después de veinte años’, y ‘El gato bajo la lluvia’..., también, por bulerías. Yo lo bebí de allí. Pero nunca llegué a imaginarme hacer un discazo de esta índole. Porque a esto no se le puede llamar disco; es un discazo.

El flamenco y el bolero se cantarán con actitudes distintas.

No es fácil. Pero la voz del Cigala es flamenca, y nunca se ha mezclado el flamenco con la música mexicana. Es la primera vez. Ya me pasó con el disco de tango (‘Cigala & tango’, 2010) y con el de salsa (‘Indestructible’, 2016), y con ‘Lágrimas negras’ (2003)... Qué historia y qué maravilla.

El flamenco sigue ahí, cante lo que cante.

Porque yo soy flamenco desde que me acuesto hasta que me levanto. Incluso cuando estoy sentado soy flamenco. ¿Qué le voy a hacer? Esto es así. Hay unos que se sientan de una manera, y otros que se sientan... ¡flamencos! Hay que tener arte.

¿Este es un disco pensado para México y Latinoamérica?

Está pensado para el mundo. Porque allá donde vaya se va a liar muy gorda. Ahora ha pasado esto del covid, pero en el momento en que lo presentemos en el Auditorio Nacional de México, imagínate. Y en el Nacional de Dominicana, y en Colombia, Costa Rica, Ecuador, Chile, Argentina... Y en España, donde no se ha logrado hacer un disco así, con tanta enjundia y tan bonito.

¿Está preparado para que en México le digan “estas canciones no se hacen así”?

No, no, porque para eso nos hemos encargado de que tomen parte en el disco el Mariachi Vargas, Los Panchos, la Sonora Santanera, Manzanero... Nos hemos dejado llevar por todos estos grandes.

Los Macorinos, que acompañaron a Chavela Vargas.

Tremendo, me he reído mucho con ellos. Esos dos viejitos son sabios y han tocado con todos los genios. Me ha tocado a mí esa suerte de tocar con ellos. Imagínate. Chavela era mi comadre y tocamos juntos en Colombia; en el festival de la gran Fanny Mikey, que hacía los mejores espectáculos de Latinoamérica. Esa fue la primera vez, y cantamos “no sé decirte, cómo fue, no sé explicarte qué pasó...” (‘Como fue’). Y ‘Amar y vivir’, de Consuelo Velázquez, mi gran chamán. Y en esa época, ella ya me dijo: “¡canta a México, cabrón!”. ¿Y cómo está el periodismo en España?

Pues verá, va por barrios.

Pero esto se está poniendo serio, ¿eh? El virus, y todo lo que están haciendo estos políticos. Me gustaría que lo hicieran un poquito mejor. No es una crítica, ¿eh? Yo de política no entiendo nada, porque si no, estaría preso. Fijo.

¿Tiene opiniones drásticas?

Totalmente. Pero España necesita un cambio, y que se quite este virus de mierda, y que la gente tenga sus trabajos, y volver a la vida normal.

¿Qué clase de cambio? ¿De gobierno?

Pues tampoco estaría mal. O un cambio de gobierno, o que hagan algo, que eso cambie. Tiene que cambiar. Me da igual quien sea, pero que sepan llevar el país. Yo respeto a todo el mundo. ¡Y España es muy bonita, joder! Y ahora, con todo esto, me dan unas depresiones, que me dan ganas de desaparecer como Willy Fog en ‘La vuelta al mundo en ochenta días’. ¡Pero ya ni eso! Yo he bajado ahora a comerme un filete con papas y ya estoy otra vez en casa.

Le tendremos en el Fòrum. Antes, para 3.000 personas, y ahora, para 800.

He cantado para 500, para 600, para 1.000... Cómo cambia la papeleta. Va a ser un concierto íntimo, con algunos boleros del disco, claro: ‘Soy lo prohibido’, ‘Cenizas’..., que pueden encajar bien con el piano.

¿Y el año que viene?

Ahora mismo no pienso. Intento sobrevivir. Luchar y estar con Dios, y con salud, que es lo más importante. Dejemos que Dios disponga. Hay que tener mucha fe en él. Yo creo que con su ayuda todo saldrá bien, ya lo verás.

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Y que la música pueda seguir sonando.

Eso es lo que le pido a Dios, que no desaparezca la cultura. Porque sin música, sin teatro, sin cine... Nos morimos.