27 sep 2020

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RUTA DE FIESTAS MAYORES

Profesionales del 'envelat'

La centenaria Orquestra Selvatana, ama y señora de la verbena de verano, logra mantenerse activa, pero lamenta que las administraciones se hayan "olvidado" del sector

Jordi Bianciotto

Integrantes de la Orquestra Selvatana saludan al público durante un concierto.

Integrantes de la Orquestra Selvatana saludan al público durante un concierto. / EL PERIÓDICO

Mucho grupo de mestizaje y mucha cantautora de moda, pero quien de verdad corta el bacalao en el mundillo de la fiesta mayor es una señora orquesta centenaria, de traje y lentejuela, cargada con un repertorio de canciones que no te lo acabas y que da la vuelta al mundo. Con ustedes, la Orquestra Selvatana, profesional del ‘envelat’ desde 1913, capaz de ventilarse 140 o 150 conciertos al año siempre y cuando algún imprevisto, como por ejemplo una pandemia global, no se interponga en su camino.

Esta formación con sede en Banyoles ha visto como su agenda de agosto se reducía de 24 fechas a nueve, pero se las ha arreglado para salir al paso adecuando su espectáculo al formato de concierto y suprimiendo la sesión de baile por aquello de las distancias. Pases generosos, dos horas o algo más. “Pensábamos que quizá era demasiado para alguien que está sentado, pero cuando terminamos siempre nos dicen: ‘¡Me ha pasado volando!’”, celebra Josep Farràs, el representante de la orquesta, instrumentista de saxo, clarinete, clarinete bajo y tenora, cuyo imperativo es “que en el escenario no dejen de pasar cosas”.

Que el ritmo no decaiga

Se trata de desterrar escenas como la que La Trinca inmortalizó en su álbum ‘Festa major’ (1970), aquel momento de tedio en que “el gran concert fa tres hores que dura / i al director li han fotut la partitura”. Las canciones, muy variadas, y cuando más famosas, mejor: ‘I will survive’, ‘Oh, happy day’, Queen, Lluís Llach, musicales de Broadway... “Y sin tocarlas de arriba a abajo, sino fragmentos, y que haya cambios de vestuario, y de instrumentos, y de tesitura, y que el público participe”, explica Josep Farràs, que subraya la inversión en tecnología que la orquesta hace todos los inviernos, cuando se prepara la temporada. “El mundo de las orquestas ha cambiado mucho con los años y ahora es muy visual, con grandes pantallas de vídeo, sin descuidar la parte musical”. Al frente, cuatro voces: dos sopranos, un tenor y un barítono.

La Selvatana nació como cobla-orquesta, asociada a la sardana, si bien en los años 50 comenzó a expandir contornos. A principios de los 90, con la entrada de Farràs, estableció el ‘concierto-espectáculo’ hoy vigente, y se vino arriba pese a la entrada en escena de los cachorros del ‘rock català’. En lugar de ignorarlos, procedió a incluir los éxitos de Sau o Sopa de Cabra en sus conciertos. “Nunca hemos sido competencia directa de esos grupos y las selecciones de sus canciones siempre han sido muy bien recibidas por nuestro público”, indica Farràs, que observa con aflicción que en las fiestas mayores “se haya ido separando cada vez más la oferta más adulta de la parte más juvenil; una en el ‘envelat’ y la otra en el campo de fútbol”.

Rivalidad sana

Su audiencia natural se sitúa “desde los 45 o 50 hacia arriba” y ahora, si hay que adaptar temas de Txarango o Els Catarres, se hace. Profesionalidad total en esta escena, donde figuran otras instituciones, como las orquestas Montgrins (la más antigua, creada en 1884), la Principal de La Bisbal (1888) y la Maravella (1951). “Y el fenómeno de la Orquestra Di-versiones, que atrae a mucho público y me cae muy bien”, indica Farràs, que habla de “rivalidad sana” entre las formaciones y de asistencia mutua en estos tiempos de sacudida general.

El golpe de la pandemia ha sido “económico y moral”, y ha dejado un rastro de decepción con las administraciones. Ellos, que fueron distinguidos con la Creu de Sant Jordi. “Nos hemos sentido olvidados. No hemos recibido ni una llamada, y muchos ayuntamientos han anulado contratos sin dar explicaciones”, lamenta Josep Farràs, que sí agradece “de corazón” a los consistorios “que han estado a la altura”. Cree que, con los protocolos sanitarios aplicados a rajatabla, “la mayoría de las fiestas mayores que se han suspendido podrían haberse salvado”. Pese a todo, la orquesta sigue sonando: este sábado lo hará en La Bisbal del Penedès, y seguirán, este mes, actuaciones en El Catllar (21), Campllong (23), Granollers (29) y Juneda (30).

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