24 sep 2020

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CRÓNICA DE MÚSICA

Los Tiki Phantoms, terapia de choque en Montjuïc

El grupo barcelonés desplegó su rock'n'roll instrumental con máscaras funerarias y humor negro en el ciclo Sala Barcelona

Jordi Bianciotto

Un momento de la presentación de los Tiki Phantoms en el Castell de Montjuïc.

Un momento de la presentación de los Tiki Phantoms en el Castell de Montjuïc. / FERRAN SENDRA

Con sus máscaras de calavera y su simpatía por los ritos más oscuros y entrañables, como por ejemplo los sacrificios humanos, Los Tiki Phantoms son expertos en convertir las tragedias en material jocoso, de careta de cartón y cómic serie Z. Banda idónea, pues, para sugerirnos que lo del covid-19 no es para tanto. Nada que unas buenas guitarras al servicio del rock and roll no puedan curar o, al menos, paliar.

El patio de armas del castillo de Montjuïc, del que parten tenebrosos pasadizos con un currículo histórico poco simpático, fue el jueves un oportuno escenario para su ceremonia de rock instrumental primitivista, alineado en ese subgénero conocido como horror surf. Sesión del ciclo Sala Barcelona que contó con un aguerrido preámbulo a cargo de The Lizards, contrastado trío que nos deleitó con el atronador punk’n’roll de líricos hallazgos como ‘Everybody sucks’ (de su último disco, ‘Inside your head’) y clásicos de su repertorio como el ‘ramoniano’ ‘Sing out loud’.

Completando estribillos

Al grito de “¡buenas noches, malditos!”, Los Tiki Phantoms entraron en acción tirando de cartas como su hito ‘Bala de plata’ y pidiendo al público que hiciera el favor de levantarse de las sillas “porque así mola más”. El año pasado lanzaron ‘Disco guateque’, desacomplejado álbum en el que pasaban por las armas un muy variopinto cancionero ajeno, y ahí estuvo su abollada reconstrucción de ‘Call me’, de Blondie, una canción “de la que todo el mundo solo se sabe medio estribillo”. Así, invocando a dios Tiki, dieron una nueva oportunidad a ‘Wake me up before you go-go’, el tontorrón éxito ochentero de Wham!, y demostraron, inyectando acordes gruesos a ‘Como una ola’, el hito de Rocío Jurado, que las canciones pueden llegar a tener mil y una vidas.

Dadas las restricciones sanitarias, su ‘Tikiconga’ no pudo ser secundada por la concurrencia, pero los miembros del grupo se permitieron corretear por el recinto repartiendo máscaras macabras antes de soltar los últimos conjuros de la noche a golpe de A-ha, Michael Jackson y ‘La chica yeyé’. Escapismo sin remordimientos en el planeta Tiki.

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