NOVEDADES LITERARIAS

20 libros para viajar sin salir de casa en el verano del coronavirus

Del Empordà a Grecia, de Nueva York a Venecia, por Europa en el Orient Express o por Mongolia tras las huellas de los nómadas, la literatura de viajes ofrece un abanico de posibilidades para las vacaciones más extrañas en años

Portadas de algunos de los libros seleccionados.

Portadas de algunos de los libros seleccionados. / EL PERIÓDICO

Se lee en minutos

Es el verano más extraño en mucho tiempo, y todo está trastocado: no se puede esto y no se puede lo otro y tampoco lo de más allá. Habrá quien viaje lejos –los que menos–, habrá quien viaje cerca y habrá quien viaje al supermercado de la esquina a hacer la compra. Eso sí, quien es lector leerá: en playas remotas o cercanas o en el banco del parque que en unos años mirará con cariño porque recordará que pasó las vacaciones del virus allí. Para todos ellos es la siguiente selección de literatura de viajes: porque si hay un artilugio capaz de transportar al hombre a otra galaxia cuando la que lo rodea se derrumba, eso es un buen libro.

MI GRAN ODISEA GRIEGA. Mary Norris (Larousse)

El lector tiene entre sus manos la historia de una pasión: la de la famosa correctora de estilo de ‘The New Yorker’ por todo lo que huele a helénico. Fue atrapada por ella desde niña y derivó en numerosos viajes que relata en este volumen. Aquí exhibe, más que conocimientos, erudición: literatura, mitología, gastronomía, monumentos, costumbres, por supuesto el idioma; el antiguo y el actual. Todo ello relatado con un entusiasmo contagioso.

CRÓNICA DE UN VIAJE DE SEIS SEMANAS. Mary Shelley (Jus)

La creadora de ‘Frankenstein’ mezcla el diario y el género epistolar para narrar los dos viajes que hizo por Europa en compañía de su hermanastra, Claire Clairmont, y del que sería a la postre su marido, Percy Shelley; el primero en 1814 y el segundo en 1816. Aparte de la descripción de dos viajes impregnados de entusiasmo juvenil por unas tierras que aún exhibían las heridas de las guerras napoleónicas, hay que leer teniendo en mente que fue durante el segundo viaje, en casa de Lord Byron, donde esbozó por primera vez a su criatura inmortal.

La escritora británica Mary Shelley. / EL PERIÓDICO

SUITE ITALIANA. Javier Reverte (Plaza & Janés)

Aquí hay Italia, aquí hay viaje y aquí hay literatura. Reverte lleva al lector a Venecia, Trieste y Sicilia, y a bordo de su artilugio viajero sube a cuatro autores que escribieron sobre esos lugares: Thomas Mann, James Joyce, Rainer Maria Rilke y Giuseppe Tomasi di Lampedusa. El resultado es un libro que se mueve con elegancia entre el ensayo literario y el libro de viajes. Habla de historia, de guerras y de poesía. Hondo, pregunta por qué: el sentido de todo esto.

Javier Reverte. / EFE / MARCIAL GUILLÉN

VERANO DEL 69. Elin Hilderbrand (Planeta)

Hay que haber hecho algo bien para merecer un título nobiliario en el mundo de la literatura, y he aquí que existe este: 'Reina de las lecturas de playa'. A Hilderbrand se la reconoce como tal y es por algo más que por situar muchas de sus novelas, literalmente, en la arena. ‘Verano del 69’ es una de ellas: la historia de una familia que veranea en el Nantucket de aquel año icónico. En el centro de todo, las aventuras vacacionales –y vitales– de la adolescente Jessie.

CUBA, LA SOLEDAT QUE NO S'ACABA. Per Nyholm (Saldonar)

El periodista danés, veterano corresponsal destinado a países en conflicto, relata su viaje por la isla caribeña con ojo crítico, libre y periodístico, que deja en muy mal lugar a la revolución de Fidel ahora encabezada por su hermano. Es un libro de viajes (cuenta sus 3.000 kilómetros de recorrido por la isla) a la vez que un libro político, que analiza la postura de los intelectuales, EEUU y Occidente respecto a Cuba. De propina, un paralelismo con el ‘procés’ catalán.

ORIENT EXPRESS. EL TREN DE EUROPA. Mauricio Wiesenthal (Acantilado)

Mezcla de ensayo y memorias, ‘Orient Express’ vuelve sobre el famoso tren que unió durante décadas Europa para hablar precisamente de eso: de Europa. Wiesenthal mezcla historia, leyenda y ficciones en esta obra elegante que sumerge al lector en una idea del continente hoy desplazada por una realidad menos cosmopolita y más triste. He aquí un desfile de grandes personajes que hablan del esplendor perdido de un tren, y a la vez, el de una civilización.

Mauricio Wiesenthal. / GUILLERMO MOLINER

MAR D'ESTIU. Rafel Nadal (Univers)

‘Una memòria mediterrània’, interpela desde el subtítulo la última obra del escritor de Girona, que rinde homenaje al que seguramente puede llamar ‘su’ mar. Simbiosis de libro de viajes, dietario, novela y cuento, ‘Mar d’estiu’ es un libro personal sobre el Mediterráneo, y abarca desde la reflexión en torno al sentido de ese mar omnipresente en la vida del autor hasta su significado histórico y social; pasando, claro está, por las vivencias en algunos de sus recodos.

Rafel Nadal, en el Sant Jordi del 2019. / ALBERT BERTRAN

HISTÒRIES DE NOVA YORK. O. Henry (Viena)

Hay libros que invitan a la lectura tanto por su contenido como por la forma en que están escritos: suelen ser los mejores. William Sydney Porter, el hombre que ha pasado a la historia de la literatura como O. Henry, también se ha reservado un lugar gracias a su habilidad con los finales, sorprendentes, astutos y a veces retorcidos. En las ‘Històries de Nova York’ pone ese y otros talentos al servicio de una ciudad que conoció y retrató como pocos.

UNA DACHA EN EL GOLFO. Emilio Sánchez Mediavilla (Anagrama)

El primer Premio Anagrama de Crónica Sergio González Rodríguez ha galardonado esta exhaustiva y plural mirada sobre el pequeño Estado insular de Bahréin, un fascinante país del tamaño de Menorca en constante contradicción: fue el primer país musulmán en despenalizar la homosexualidad y uno de los que más salvajemente reprimió la primavera árabe. Sánchez Mediavilla, que vivió allí, construye una crónica a varias voces y logra un retrato cautivador.

Emilio Sánchez Mediavilla. / EL PERIÓDICO

ELS ULLASTRES DE MANHATTAN. Ponç Pons (Quaderns Crema)

No es menor y es obligatorio mencionarlo: Pons se define a sí mismo como un “islómano”, un hombre apasionado por su isla, Menorca. Es de tal calibre su islomanía que marca totalmente tanto su viaje a Nueva York como la descripción de la ciudad. Menorca es la vara de medir: el Toro, el punto más alto de Menorca, tiene 358 metros de altura, luego el Empire State es 20 metros más alto. Dietario personalísimo e historia de Menorca en verso. Dos islas en el espejo.

El poeta y escritor Ponç Pons. / FRANCESCS CASALS

ADIÓS A MONGOLIA. Zigor Aldama (Península)

Quizá no sabemos que cerca de 40.000 nómadas mongoles renuncian cada año a su estilo de vida para asentarse en la ciudad. Quizá no sabemos que solo quedan 800.000 mongoles nómadas, y que aceste ritmo desaparecerán en los años por venir. Quizá no sabemos que Ulán Bator acoge a miles de estos hombres y mujeres que no hallaron en la ciudad la riqueza prometida. Pero Zigor Aldama sí lo sabe, y ha escrito un libro fascinante para contarlo.

AÑOS DE HOTEL. Joseph Roth (Acantilado)

Europa, años 20 y 30 del siglo pasado: Joseph Roth vaga a su antojo por todo el continente, se aloja en hoteles y escribe una serie de artículos sobre lo que ve, y lo que ve es ese continente de entreguerras, sumido en las preguntas sobre el futuro y la añoranza del pasado. Este es un libro de viajes que a la vez transporta al lector por la geografía y por la historia de Europa, una mezcla de reportaje y ficción donde anida el germen de su obra maestra, ‘La marcha Radetzky’.

APOLOGIA DE L'EMPORDÀ. Xavier Febrés (Cal·lígraf)

Con ánimo periodístico y literario –al fin y al cabo son las dos almas que lo habitan–, Febrés emprende un recorrido por las comarcas ampurdanesas desgranando historia, curiosidades, conversaciones con sus habitantes, anécdotas y por supuesto mucho de experiencia personal: Febrés las conoce, las ha vivido y se nota. Es una guía literaria que se detiene amorosamente en el detalle: en el rincón, en el paraje, en el pueblo que no figura en otras guías. Es voraz.

Xavier Febrés. / LAURA GUERRERO

BARRIOS, BLOQUES Y BASURA. Julia Wertz (Errata Naturae)

Bienvenida, gente que viaja a través de los libros, a la cara B de la ciudad que nunca duerme: la del astillero abandonado de Staten Island, la de las máquinas de 'pinball' enterradas en el fondo del Hudson, la de Ray’s Pizza y Kim’s Video y la de Madame Restell, que no era madame sino abortista. Mezcla de ilustración, cómic y texto, el volumen de Wertz peregrina por la Nueva York que no sale en guías de la mano de alguien que demuestra conocerla a la perfección.

EL VIAJE. Agustina Guerrero (Lumen)

La Volátil, 'alter ego' de la autora, se marcha a Japón con su mejor amiga Loly, pero lo que dicho así parece ligero como el viento en realidad es una invitación a participar de varios viajes, algunos no tan ligeros, como el que lleva a cabo la protagonista por el interior de sí misma cuando habla de su reciente aborto. Sí, por supuesto que hay Japón en esta novela ilustrada; pero también, una reflexión sobre las sacudidas que producen los viajes. Cualquiera de ellos.

Agustina Guerrero. / FERRAN NADEU

VACACIONES EN EL CÁUCASO. María Iordanidu (Acantilado)

La adolescente Ana deja Constantinopla para ir a visitar a su tío Alekos en el Cáucaso, pero, diantres, el viaje de asueto se transforma en odisea: la que, por cierto, vivió la propia autora en su día. Resulta además que el año es 1914 y la guerra se mezcla y se interpone, y Ana acaba atrapada en Stávropol, donde sale del paso dando clases de inglés. Desparpajo, sentido del humor, mirada fina e irónica. Vuelva la autora de ‘Loxandra’ con su mejor artillería literaria.

BARCELONA. Carlos Zanón y Lara Costafreda (Tintablanca)

Un escritor, Carlos Zanón, y una ilustradora, Lara Costrafreda, establecen, digamos, una breve alianza para poner sobre el papel su visión de la ciudad. La de él, según ha dicho, desde los barrios, aunque es justo mencionar que escribió un capítulo basado en canciones. La de ella, también según ha dicho, de la ciudad que le resultaba ajena. Más que una guía, es un libro para conocedores de la ciudad con ánimo de descubrirla desde otro –otros– punto de vista.

El escritor Carlos Zanón. / ALBERT BERTRAN

ALIMENTAR A LA BESTIA. Al Alvarez (Libros del Asteroide)

Los amantes de la literatura de montaña saben que el libro de Al Alvarez es nada menos que un clásico en su género. Escalador, jugador de póker y editor de poesía, el inglés desgrana en este título su amistad con el legendario Mo Anthoine, a quien acompañó en varias de sus aventuras por las montañas más exigentes del mundo. Es un libro de amistad, un libro de aventuras y un libro para asomarse a los secretos de la montaña y el alpinismo.

REFUGIS REMOTS. UN VIATGE ALS CONFINS SALVATGES DE LA TERRA. Dan Richards (Sidillà)

Lo salvaje es atractivo, lo ha sido siempre, incluso antes de que el coronavirus inoculara en no pocos pensantes la idea de irse a vivir lejos mientras pasa la tormenta. El galés Richards recorre desiertos, visita faros, sube montañas, visita pueblos abandonados; va de Escocia a Islandia y de EEUU a Japón, y su única guía es la búsqueda de lo salvaje. ¿Queda de eso en este mundo conquistado por el turismo de masas? ¿En qué radica el atractivo de lo salvaje?

Te puede interesar

RUTES LITERÀRIES DE BARCELONA, 3. Maria Nunes (Meteora)

Tercer volumen de la serie que traslada al lector la Barcelona de los literatos, esta vez quienes desempeñan el papel de cicerones son Salvador Espriu, Víctor Català (seudónimo de Caterina Albert), Santiago Rusiñol y Marta Pessarrodona. El volumen mantiene el espíritu de sus dos predecesores, esto es, conservar la memoria de los lugares desaparecidos, mostrar la evolución de la ciudad y desentrañar la relación entre realidad biográfica y ficción literaria.