11 ago 2020

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TRAS UNA LARGA ENFERMEDAD

Muere Alan Parker, director de 'Arde Mississippi' y 'El expreso de medianoche'

El cineasta británico, de 76 años, había dirigido también filmes tan populares como 'Fama', 'El corazón del ángel' y 'Las cenizas de Ángela'

Quim Casas

Parker, en Malta, en el 2016.

Parker, en Malta, en el 2016. / REUTERS / DARRIN ZAMMIT

'El expreso de medianoche' y 'Fama'. Con estos dos títulos, el director británico Alan Parker se hizo un nombre importante en el cine de finales de los 70. Hubo otros títulos antes ('Bugsy Malone, nieto de Al Capone') y después ('Pink Floyd: El muro', 'Birdy', 'El corazón del ángel', 'Arde Mississippi', 'Evita', 'Las cenizas de Ángela'). Pero son sin duda la película más o menos 'exploit' sobre el duro régimen en las cárceles turcas y el relato de cómo se forman los nuevos artistas en una escuela musical y de danza de Nueva York, los títulos por los que Parker pasará a la posteridad de un cine británico en el que compartió liderazgo junto a Ridley Scott, Hugh Hudson y Roland Joffé. Fue uno de los fundadores del Director's Guild of Great Britain, el sindicato de directores británicos creado en 1983 en una reunión en el famoso club londinense de jazz Ronnie Scott's.

Fallecido hoy a los 76 años a causa de una larga enfermedad terminal, según ha informado en breve nota el British Film Institute y un portavoz de la familia, Parker se formó en la publicidad, la cuna estilística de los más importantes directores británicos de su generación. Media década antes de la eclosión de ese nuevo cine inglés materializada en 'Carros de fuego', de Hudson, Parker debutaba con 'Bugsy Malone, nieto de Al Capone' (1976), una relectura infantil y musical del cine de gánsteres protagonizado por Jodie Foster el mismo año en que ejercía de prostituta adolescente en un filme bien opuesto, el neoyorquino 'Taxi Driver' de Martin Scorsese.

Primera nominación al Oscar

Las formas amables de aquel debut se tornaron crudeza expositiva, no exenta de sensacionalismo, en 'El expreso de medianoche' (1978), filme por el que recibió la primera de sus dos nominaciones al Oscar. Como Scott o Hudson, Parker demostró siempre que podía hacer frente a temas de lo más diverso, con resultados también variopintos, y que la coherencia de estilo no iban demasiado con él. Así apareció dos años después 'Fama' (1980), una de esas películas que no ha resistido demasiado bien el paso del tiempo pero que en su momento resultó terriblemente efectiva. 'There's no bussines like show bussines', venía a decirnos de nuevo un Parker ya plenamente integrado en el cine estadounidense.

Tuvo después títulos mucho más interesantes como 'Arde Mississippi' (1988), una diatriba bastante ecuánime y honesta contra el racismo estadounidense en lo más profundo del sur del país durante los años 60, que le valió su segunda nominación al Oscar como director. O la turbia 'El corazón del ángel' (1987), con posiblemente una de las mejores interpretaciones de Mickey Rourke, entonces en éxtasis comercial gracias a '9 semanas y media', en la piel de un detective privado que acabará enfrentándose con el mismísimo diablo personificado en Robert De Niro.

Pink Floyd y Vietnam

En esta su mejor época, en la que barajó temas "fuertes" con un estilo visual efectista muy de su tiempo, Parker ilustró también en forma de animación distópica del disco de Pink Floyd 'The Wall', y realizó su particular aportación a las paranoias post-Vietnan con 'Birdy' (1984), filme con banda sonora de Peter Gabriel, e interpretación de Matthew Modine y Nicolas Cage, sobre un excombatiente que cree tener la facultad de volar. Su posterior acercamiento al drama bélico resultó bastante más contenido: 'Bienvenido al paraíso' (1990) evoca la vida en los campos de concentración para japoneses creados en Estados Unidos durante la segunda contienda mundial.

Escondidos entre sus filmes más conocidos aparecen dos obras nada desdeñables: el melodrama íntimo 'Después del amor' (1982), con Diane Keaton y Albert Finney, y la dislocada 'El balneario de Battle Creek' (1994), con Anthony Hopkins.

Regresó varias veces a sus raíces más británicas: 'Los commitments' (1991), sobre un grupo musical irlandés creado expresamente para el filme, y 'Las cenizas de Ángela' (1999), adaptación de la novela de Frank McCourt ambientada en la Irlanda de los años 30, con la independencia, la depresión y la hambruna como temas de fondo. En medio de ambas películas, Parker dirigió el discutible musical 'Evita' (1996), adaptación de la obra de Tim Rice y Andrew Lloyd Webber con Madonna como Eva Perón, Antonio Banderas en la piel del Che Guevara y Jonathan Pryce como Juan Perón. Cerró su filmografía hace ya 17 años con 'La vida de David Gale'.

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