14 ago 2020

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LAS POLÉMICAS MEDIDAS DEL GOVERN

El sector del cine se siente vulnerado

Distribuidores y exhibidores muestran sus quejas por la decisión del nuevo cierre de las salas a causa del covid-19

Quim Casas

Espectadores protegidos con mascarillas en una sesión del BCN Film Fest, a finales de junio.

Espectadores protegidos con mascarillas en una sesión del BCN Film Fest, a finales de junio. / EFE / ALEJANDRO GARCÍA

El cierre de las salas de cine en las áreas metropolitanas de Barcelona y Lleida, decretado por la Generalitat de Catalunya desde el pasado 18 de julio, ha cogido al sector por sorpresa, confundido y lícitamente enfadado. Todo el tejido de la distribución y exhibición cinematográfica consultado por este periódico coincide en que no hay ningún criterio claro para proceder a esta drástica medida, que llega además cuando empezaban a hacerse todos los esfuerzos posibles para la recuperación siguiendo al pie de la letra los protocolos establecidos. Es un sector muy castigado, ya que se han perdido los tres meses de primavera, que generalmente son buenos para las salas de cine, y se entra ahora en el periodo veraniego, que no es la mejor época.

Para Adolfo Blanco, responsable de la distribuidora A Contracorriente Films y de los cines Verdi, “los que han tomado estás decisiones no son consumidores de cine y teatro, es una medida de cara a la galería. El cine es algo muy visible, y cerrar espacios tan populares como las salas cinematográficas es como decir estoy tomando medidas importantes aunque duelan. En un cine no se va a socializar y ni siquiera se dan entradas físicas en papel. Saben que el sector cultural es muy solidario con la sociedad por sus valores de educación, y lo han aprovechado".

Protocolo escrupuloso

Xavier Atance, de la productora Benecé Produccions y uno de los propietarios de los cines Girona, incide en algunos de estos aspectos: “Los exhibidores de cine fueron los primeros en crear un protocolo seguro. Nos hemos adaptado para tener todas las localidades numeradas, mantener las distancias requeridas (en las tres salas de los Girona cada una de dos filas no se utiliza) y que el espectador no deba tocar nada cuando entra en el cine. Todo se desinfecta entre sesión y sesión. Somos conscientes de la renuncia a la capacidad numérica de las salas para que el espectador pueda sentirse seguro viniendo al cine”. Y lanza una pregunta: “¿Cómo puede ser que manteniendo el protocolo estrictamente se nos obligue a cerrar?”

La confusión es absoluta. “El problema es que han sembrado mucho desconcierto entre la ciudadanía. Con esta medida es como si dijeran que un bar al 50% de su capacidad es seguro y un cine al 50% de aforo no lo es. No tiene ninguna lógica”, opina Blanco. José Tito, de la distribuidora La Aventura, también lo tiene claro: “Las medidas están tomadas por gente que no ha ido mucho al cine. Son los que piensan que las salas estarán llenas ahora como cuando en navidades van a ver 'Star Wars'”. En estas semanas posteriores a la finalización del estado de alarma, “el aforo no ha sido superior al del 15%, se respeta la distancia social y durante la proyección la gente no interactúa, se sienta en su butaca y ve la película con la mascarilla puesta. No hay forma de entender esta medida”.

Negocios familiares

“Hasta ahora no ha habido focos de contagio ni en cines ni en teatros”, comenta Nacho Cerdá, responsable de Phenomena. “La decisión, además, se toma un viernes a última hora, con poco espacio para reaccionar y prepararte. Algunos somos negocios pequeños y familiares que subsisten con el poco público. En nuestro caso, al ser sala de repertorio, hay que pedir copias y derechos con tiempo, no se hace de un día para otro. Y ahora nos volvemos a mover en la inseguridad jurídica. ¿Qué hacemos con los erte?”

Hay, además, un importante daño colateral: “Se da la imagen de que una sala de cine es un sitio peligroso, y no es así en absoluto. La gente que ha ido al cine estas dos últimas semanas se ha sentido cómoda y protegida, y así lo han expresado en twitter”, explica José Tito. “Se están estigmatizando los espacios culturales, que son más seguros que coger el transporte público en hora punta, por ejemplo”, añade Cerdá.

Acciones conjuntas

De sabios sería rectificar. Los implicados ya han realizado acciones conjuntas coordinadas para que se tengan en cuenta sus quejas. Los ayuntamientos, sensibles a la situación, presentaron este lunes una instancia al Gobierno. También hay ahí pugna política. Pero esto no debería ser así, o corremos todos el riesgo a que el país se quedé sin cultura en unos tiempos en los que, si cabe, es más necesaria que nunca. Hasta el propio 'president' de la Generalitat ha admitido que algunas medidas chirrían.