GRAN FIGURA DEL CÓMIC

El estilo crudo de Frank Miller

De las 400 páginas de la novela 'Maldita', que estrena Netflix, 58 pertenecen al dibujante y guionista

La portada de la novela ’Maldita’.

La portada de la novela ’Maldita’.

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Quim Casas

Los mitos artúricos deben ser muy del agrado del dibujante y guionista Frank Miller, uno de los autores de cómic más vehementes, epidérmicos y políticamente incorrectos del panorama actual. Lo que nunca había hecho hasta ahora el creador de obras tan decisivas en el lenguaje de las viñetas como 'Ronin', 'Batman, el señor de la noche', 'Batman, año uno', 'Sin city' y '300' era ilustrar una novela. Pero 'Maldita', que estrena Netflix, tampoco es exactamente eso. No le contrataron para poner dibujos intercalados entre las páginas escritas por Thomas Wheeler. 'Maldita' es un proyecto común de los dos, pensado para ser escrito e ilustrado a la vez. No es novela ni es novela gráfica.

Tampoco remite a los grandes clásicos de los libros ilustrados, como cuando Gustave Doré ilustró las ediciones de 'El paraíso perdido', 'La divina comedia' y 'Don Quijote', o la manera en que Berni Wrightson interpretó el 'Frankenstein' de Mary Shelley. De ahí que la serie de Netflix basada en el libro esté creada y producida por Wheeler y Miller al alimón. Un trabajo verdaderamente en común.

De las más de 400 páginas que tiene la novela, 58 le pertenecen a Miller: 16 páginas dobles en blanco y negro, 3 dobles en color, 14 páginas enteras en blanco y negro y 6 enteras en color. En algunos casos, el dibujo invade una parte del texto.

Brillante portada

Añadamos una brillante portada en negro y rojo, con esa silueta de la guerrera protagonista en forma de mancha oscura, sello inconfundible del estilo Miller, sobre un fondo de rojo sangre en el que destaca la espada bordada en gris.

Las ilustraciones de Maldita tienen el trazo característico e inimitable del autor, su estilo virulento y crudo y un tratamiento del blanco y negro (o la mancha de tinta sobre fondo blanco) que, sin ser tan radical como en la memorable 'Sin city', continúa conectando con dos de los maestros más venerados por Miller, Milton Caniff ('Terry y los piratas') y Will Eisner ('The spirit'), a los que de un modo u otro debería añadirse el Hugo Pratt de Corto Maltés.

Miller lleva pues algunos de los elementos del ciclo artúrico a su terreno estético, ese que le ha permitido reinventar las figuras de superhéroes trágicos como Batman y Daredevil, devolver el cómic policíaco a las sombras turbulentas del film noir más nihilista, ilustrar la barbarie épica de la batalla de las Termopilas o, en un proyecto que rizaba el rizo de su ambigüedad política, 'Holy terror', retratar la figura de un justiciero que lucha solo contra terroristas islámicos.

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La violencia

El trabajo al que más se parece 'Maldita' en algunas páginas es 300, dada la violencia atávica que une las dos épocas, las dos historias, los dos universos en los que se mezclan la realidad y la ficción en permanente lucha por la supervivencia.

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