05 ago 2020

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FESTIVAL DE VERANO DE BARCELONA

Peeping Tom reconecta con la danza en 'Díptico'

El montaje, suma de las piezas 'La puerta ausente' y 'La habitación perdida', se estrena en el Teatre Grec este domingo tras superar una carrera de obstáculos

Los ocho "increíbles" bailarines protagonistas, seleccionados de entre 2.500, se adentran en el laberinto de la vida y la muerte en una escenografía cinematográfica

Marta Cervera

Un momento de ’La puerta ausente’, la primera parte del espectáculo de Peeping Tom.

Un momento de ’La puerta ausente’, la primera parte del espectáculo de Peeping Tom.

La vida, la muerte, el amor, los fantasmas y los sueños conviven en 'Díptico', la nueva creación de Peeping Tom, esa aclamada compañía franco argentina de danza-teatro creada por Gabriela Carrizo y Franck Chartier."En 'Díptico' regresamos a la danza", señalan ambos, conscientes que en sus últimos espectáculos se habían decantado más por el teatro.  Este será su anhelado primer contacto con el público desde marzo. "Esta crisis ha dejado ver la fragilidad de las artes escénicas. Y aunque han surgido muchas iniciativas, el teatro es una ceremonia y necesita artistas y público cerca". 

La idea original era reunir dos piezas diseñadas para el Nederlands Dans Theater y completar la trilogía, el covid-19 ha impedido poder ser tan ambiciosos. En su lugar, se han concentrado en recuperar esas dos piezas, 'La puerta ausente' y 'La habitación perdida', dándoles un toque cinematográfico y jugando con la idea del teatro dentro del teatro en el enorme escenario al aire libre del Grec, donde se representará, si no hay novedades, domingo y lunes. Ambas tienen ese genuino humor negro, sello de Peeping Tom, especialistas en adentrarse en los pliegues de la psique y las contradicciones del ser humano con sus miedos, anhelos, frustraciones y deseos. Reconocen que con el covid-19 el montaje ha cobrado una nueva dimensión: "Todo adquiere ahora mayor profundidad". 

Tiempo elástico

Pasado, presente y futuro se entremezclan en estas dos piezas marcadas por premoniciones y recuerdos inexactos y cambiantes. El punto de partida de la pieza es 'La puerta ausente', donde plasman la mirada de un hombre moribundo, atrapado físicamente en su cuerpo, pero cuya mente vuela libre. "Está como perdido en un laberinto y vuelve a ver a la mujer que amaba", comentan. "Intenta hallar una salida pero siempre acaba en el mismo lugar. Está atrapado". En esa primera parte todo transcurre en una especie de purgatorio, un espacio abstracto y mental lleno de recuerdos. Después, con la ayuda de los propios intérpretes y de los técnicos los decorados se cambian a la vista del público para encontrar al mismo personaje en otra época de su vida.

Le veremos navegando en un barco, en un laberinto de cabinas y pasillos que penetra en el mundo interior de los personajes.  "Es como si viéramos el reverso del tiempo" con el protagonista en su plenitud, que se embarca a la búsqueda de unos ideales. Pero en la vida raras veces los sueños se hacen realidad. "A veces en la relación de pareja hay pequeñas muertes", indican. Metáforas de los accidentes y decepciones que aparecen en el camino.

Brutal selección

El espectáculo fue diseñado mucho antes de la irrupción de la pandemia como inauguración del Grec. La compañía realizó un 'casting' al que respondieron 2.500 candidatos de todo el mundo. "Seleccionamos a 600 para venir a hacer las pruebas y solo elegimos a ocho, uno de ellos español. Son increíbles", recuerdan. Menos uno que solo pudo reunirse con ellos hace 10 días, el resto lleva ya semanas ensayando la obra en Bruselas. "La creación del espectáculo ha sido una carrera de obstáculos. Que se mantuviera el Grec fue un motivo de esperanza muy importante para nosotros", explican. Las cosas tampoco pintan nada bien para las artes escénicas en el Norte de Europa. "Hay técnicos que han tenido que cambiar de trabajo. Y bailarines que llevan meses con solo 500 euros al mes. Bélgica ayuda a los artistas, pero muy poco".