15 ago 2020

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CRÍTICA DE CLÁSICA

Anna Alàs, de Orfeo a Carmen

La mezzo catalana revisó su amplio repertorio en el Cruïlla XXS

Pablo Meléndez-Haddad

La mezzo Anna Alàs y la pianista Anna Crexells, el lunes durante el recital.

La mezzo Anna Alàs y la pianista Anna Crexells, el lunes durante el recital. / VÍCTOR PARREÑO

El festival Cruïlla no ha querido prescindir del repertorio clásico –lo que se agradece– y una de sus citas en este ámbito fue este recital de la mezzosoprano Anna Alàs i Jové. Pero este repertorio es frágil: con la lírica no va la amplificación. Y si los micrófonos son obligatorios por las circunstancias –como era el caso– hay que contar con un mago en la mesa de sonido –y este no fue el caso–, ya que se amplificó sin piedad taladrando al público ubicado más cerca de los altavoces, en el recinto modernista de Sant Pau.

La más perjudicada fue la pianista, Anna Crexells, que resultó muy expuesta, robándole al instrumento el juego de dinámicas y cualquier detalle expresivo. La mezzo, en cambio, vio como ganaban enteros sus graves extremos, aunque también se subrayaron las imperfecciones. El programa viajaba de Mozart a Bizet, pasando por el barroco, el bel canto y el Romanticismo. El 'Voi che sapete' del Cherubino de ‘Le nozze di Figaro’ comenzó el programa con nervio y temple, seguida de una deliciosa Dorabella de ‘Così fan tutte’, con precisión, sentido y graves. La popular aria de ‘Orfeo ed Euridice’ 'Chè farò senza Euridice?' consiguió conquistar al público. A la hora de interpretar a Rossini Alàs no escogió a la Rosina de ‘Il barbiere’, sino a la Juana de Arco de la cantata ‘Giovanna d’Arco’, mostrando un absoluto dominio del personaje y de la pieza, segura en la coloratura, en el canto 'legato' y en el ornamento y variaciones: solo faltó seguridad en los agudos de la 'stretta' final.

'Sexy Lady', de propina

Massenet convirtió el ‘Werther’ de Goethe en obra maestra y a Charlotte en una gran heroína, de quien se escuchó su aria '! Laisse couler mes larmes', interpretada con intensidad y expresividad. El ambiente cambió con la simpática aria del conde Orlofsky, 'Ich lade gern mir Gäste ein', de ‘Die Fledermaus’, de Johann Strauss, bordada por la cantante.

El recital concluyó con ‘Carmen’ de Bizet de la cual se ofreció la Obertura (Creixell ya había tocado sendas piezas de Mozart y Rossini), la Seguidilla y la Habanera, en las que la mezzo expuso una especial afinidad con el personaje a nivel técnico, vocal y dramático. Como propina impresionó con una hilarante versión de ‘Sexy Lady’, canción de Ben Moore escrita para Susan Graham traducida por ella misma al catalán.