10 ago 2020

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CRÍTICA DE CINE

'Los perros no llevan pantalones': virulenta historia de amor

Un hombre asfixiado por el duelo y una dominatrix establecen una curiosa relación en este insólito cruce de géneros

Juan Manuel Freire

Krista Kosonen como la dominatrix Mona de ’Los perros no llevan pantalones’. 

Krista Kosonen como la dominatrix Mona de ’Los perros no llevan pantalones’. 

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Los perros no llevan pantalones ★★★

Dirección: J.-P. Valkeapää

Reparto: Pekka Strang, Krista Kosonen, Ilona Huhta, Jani Volanen

País: Finlandia / Letonia

Duración: 105 minutos

Año: 2019

Género: Drama

Estreno: 7 de julio (exclusivo en Movistar+)

El antihéroe de 'Los perros no llevan pantalones' es un cirujano cardíaco, Juha (Pekka Strang, protagonista de 'Tom of Finland'), con problemas para arreglar su propio corazón. Como descubrimos en un prólogo reminiscente del Nicolas Roeg de 'Amenaza en la sombra', su mujer perdió la vida mientras nadaba en un lago al lado de la cabaña familiar. Años después, Juha no ha vuelto a despertar a la vida; ni se afana por conocer a otras mujeres ni sabe demasiado sobre los asuntos de su hija adolescente, Elli (Ilona Huhta). Cuando acompaña a esta a hacerse un piercing, descubre por accidente el mundo del sadomaso, donde una dominatrix de peluca a lo Louise Brooks, la misteriosa Mona (Krista Kosonen, policía vikinga de la serie 'Beforeigners'), le introduce en una autoasfixia que ella cree erotizante, pero que él usa para acercarse a su esposa.

Lo que había empezado como drama etéreo cobra formas de comedia (negrísima) de pez fuera del agua, y deriva al final hacia zonas de melodrama, no sin dejar por el camino algunos choques de terror gráfico. Para su tercer largo, el finlandés J.-P. Valkeapäa pareció proponerse rodar la historia de amor más tierna y, a la vez, más virulenta, una en la que gente que castiga y gente que se castiga encuentra un camino hacia la luz a través de actos de violencia.

Los escollos a lo largo del camino, como ciertos atajos de guion y decisiones desconcertantes de los personajes, quedan compensados por la estilización reinante, sobre todo en esas escenas de mazmorra con luces de neón rojas y azules y un látex fotogénico. Si algún día Nicolas Winding Refn se anima a hacer una comedia romántica, es probable que se parezca a 'Los perros no llevan pantalones'.