12 ago 2020

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CRÓNICA

Mal Pelo contra el tiempo y el espacio

La compañía de danza de María Muñoz y Pep Ramis presentan en el Grec una adaptación de su espectáculo 'Inventions', en el espacio del Museu Marítim de Barcelona

Manuel Pérez i Muñoz

Momento del espectáculo de Mal Pelo ’Inventions’, en el Marítim, dentro del Grec.

Momento del espectáculo de Mal Pelo ’Inventions’, en el Marítim, dentro del Grec. / ALFREDO MAUVE

Más que fructífera. Así es la inspiración que Mal Pelo extrae de la música de Johann Sebastian Bach. Al solo 'Bach' (2014) de María Muñoz se añadió el año pasado 'On Goldberg Variations', uno de los trabajos más de delicados y redondos de la temporada. La tetralogía se cerrará con 'Highlands' en mayo del 2021. Mientras tanto, presentan en el Festival Grec 'Inventions', una pieza concebida como un diálogo con la arquitectura de volúmenes medievales del Museu Marítim de Barcelona, un reto complejo teniendo en cuenta las circunstancias.

Pep Ramis, codirector junto a Muñoz y también intérprete, lo advertía al finalizar la pieza: diez días de trabajo no permiten hablar de un espectáculo acabado. Las compañías han aceptado el reto de salvar un festival que salta al vacío desde el confinamiento, y es encomiable. El público permaneció en su silla sin moverse, respetando la separación, aunque en muchos momentos eso supusiera perder la visibilidad detrás de las molestas columnas, sobre todo en las escenas corales que concentraban la actividad en lugares concretos del alargado escenario.

Contra los obstáculos visuales, las acciones se atomizaron para que casi siempre existiera un punto con información. Las individualidades de cada intérprete se mantuvieron en cada gesto, aun cuando permanecían inactivos en un rincón. La sincronía y el juego casi matemático de los movimientos y las partituras sostuvo y proyectó la tensión hasta los altos techos. No cuesta imaginar a los bailarines y sus sobrios trajes negros como notas musicales correteando arriba y abajo. Elegancia barroca y culta contrapunteada con poesía de la naturaleza expresada en los textos, las proyecciones, en la mínima escenografía arbórea y también en ciertos adornos del vestuario de los músicos, que parecían trajeadas criaturas de los bosques.

Emociones contra las cuerdas

Los dos cuartetos (cuerdas y voces) encontraron la vibración del espacio y supieron acoplar el sonido a la dimensión de las naves. Se escuchó una selección ecléctica con piezas como 'El arte de la fuga' y otras composiciones del Bach más atemperado. En la partitura coral del espectáculo músicos y cantantes jugaron también a proponer acciones y movimientos, a integrarse con los seis bailarines hasta el mismo instante de la escena final, respirando unidos en un círculo que se extingue poco a poco. Sacro y al mismo tiempo muy humano.