05 ago 2020

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CRÍTICA DE TEATRO

El gris retorno de La Fura

El grupo teatral pincha con 'NN' en su primera cita en el Cruïlla XXS

Pablo Meléndez-Haddad

El barítono Xavier Casademont durante el estreno de ’Nova Normalitat’, de la Fura dels Baus, en el Recinto Modernista Sant Pau.

El barítono Xavier Casademont durante el estreno de ’Nova Normalitat’, de la Fura dels Baus, en el Recinto Modernista Sant Pau. / AFP / JOSEP LAGO

Había ganas, curiosidad y hasta emoción. El espectáculo 'Nova Normalitat' ('NN'), que anoche se estrenó en el Recinte Modernista de Sant Pau, significaba el regreso a los escenarios de un grupo teatral icónico como es La Fura dels Baus ante un público formado por 400 curiosos que guardaban el respectivo distanciamiento y seguían las medidas de seguridad sanitarias.

Creado y dirigido por Carlus Padrissa y de una 'furera' modernidad (para interactuar con el entorno había que tirar de móvil y aplicación), 'NN' –parte de cuyos beneficios se destinarán a investigación médica– se presentaba como un homenaje a quienes dedican su vida a preservar la salud y a quienes no pararon de trabajar durante el confinamiento. La obra no terminó con una ovación, ni mucho menos. La falta de ritmo y de un guion unificador la convirtió en una serie de escenas dispuestas en un cóctel que, poco agitado, mezclaba homenajes, citas y voluntades a aparatos y acciones 'performativas' propias de Padrissa. Con la pandemia, el confinamiento, la muerte y la superación como telón de fondo, la bebida resultó poco embriagadora, porque se metían en una misma coctelera tanto al covid-19 como a la conquista de logros científicos –con investigadores emulando a legendarios exploradores-colonizadores del pasado–, al desastre ambiental y a los Objetivos de Desarrollo Sostenible –la pandemia ha dejado que "la tierra respire"–, y también sendos homenajes al polifacético músico y agitador cultural Víctor Nubla fallecido en enero en el hospital que acogía el espectáculo y al arquitecto Enric Miralles en el 20º aniversario de su muerte. Era demasiado.

Interacción con el público

La propuesta multidisciplinar aúna música de aire sacro, un texto poético de Pau Miró, aparatos 'fureros', grúas, manipulación acústica y un acuario humano, todo dispuesto en diversos ámbitos alrededor del público que interactúa en 360 grados con los intérpretes según el sector en el que se desarrolla la acción. La soprano Alba Fernández Cano, la Coral Càrmina, el barítono Xavier Casademont y dos actores dan vida a una propuesta que ilumina desde la guitarra eléctrica Pep Mendoza, incluyendo además música de Prokófiev, Mozart o Wagner, tanto en vivo como grabada.

Los buenos deseos para la 'NN' se quedaron en eso, y en el aire el cuestionamiento final: ¿seremos mejores personas después de esta tragedia?

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