'DIADA' DEL 23 DE JULIO

El Passeig de Gràcia concentrará el Sant Jordi de verano

La Cambra del Llibre prevé perimetrar los carriles centrales de la avenida, cortados al tráfico, para ubicar los estands de libros, rosas y firmas

Un concurrido Passeig de Gràcia, durante un Sant Jordi. 

Un concurrido Passeig de Gràcia, durante un Sant Jordi.  / ALBERT BERTRAN

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Si el Sant Jordi del pasado 23 de abril estuvo condicionado por la pandemia y el confinamiento emergiendo como una ‘diada’ virtual, no lo estará menos la celebración aplazada del día del libro y la rosa, prevista para el próximo 23 de julio. Este Sant Jordi de verano, y previsible canícula, se concentrará en Barcelona en los carriles centrales del Passeig de Gràcia, que se mantendrán cortados al tráfico, desde la plaza de Catalunya y, probablemente, hasta la calle de Provença. La extensión dependerá de la demanda y del impacto que tenga para la organización el coste de los requerimientos de seguridad.

Según  el protocolo que prepara la Cambra del Llibre, que agrupa a los diversos gremios del sector del libro en Catalunya, entre ellos el de los editores y el de los libreros, se estudia que los estands de libros y rosas se ubiquen mayoritariamente en esa zona, que estará absolutamente perimetrada para controlar la afluencia de público, el aforo y las distancias de seguridad. Eso dejará fuera escenarios tradicionales como la Rambla de Catalunya, las Ramblas o el paseo de Sant Joan. 

Los organizadores han estudiado en las últimas semanas diversos protocolos y escenarios según la evolución de la pandemia del coronavirus y para elaborarlos se han mantenido en contacto con las administraciones y el Procicat. En un comunicado, el Gremi de Llibreters ha informado de que “todas las medidas tienen la garantía de seguridad sanitaria y de protección civil exigidas por normativa, que en el caso barcelonés son más restrictivas” por sus particularidades sanitarias y demográficas. 

Estand ante cada librería

Al margen de poder acogerse a estar presentes en el perímetro de Passeig de Gràcia las librerías tienen garantizada la opción de mantener el estand delante del propio local “o lo más cerca posible en casos de dificultad objetiva”.

En cada tramo del paseo habrá un control numérico de afluencia, que permitirá saber en todo momento el número de asistentes y dar fluidez a la circulación de personas en sentidos contrarios. Habrá entradas y salidas independientes en las que se dispensará gel hidroalcohólico.

También se prevén zonas de acogida para esponjar y evitar aglomeraciones en los alrededores de los perímetros. Las calles transversales del paseo se mantendrán abiertas para evitar las terrazas, las salidas de los parkings y facilitar el tráfico rodado y el de las personas que viven o trabajan en la zona por las aceras.  

Libros, rosas y firmas

Los gremios asociados en la Cambra del Llibre también especifican que los estands –se calculan entre 200 y 300- serán exclusivamente de profesionales del sector del libro, de las rosas y para firmas de autores, excluyendo aquellos tenderetes de asociaciones o grupos políticos, habituales en cada Sant Jordi de abril. 

El detalle llega a concretar el tamaño de los estands de venta de libros, que deberá ser de 8x3 metros o de 3x3 metros, y contarán con electricidad, sin que ello suponga un coste añadido para el paradista. 

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Habrá que esperar aún unos días, avisan desde la Cambra, para conocer los detalles sobre los protocolos a seguir en los interiores de las librerías y con respecto a la gestión de los autores, pero todo apunta a que las firmas se gestionarán con cita previa, y que los estands podrían abrir hasta cerca de la medianoche.

El protocolo general para toda Catalunya contempla también escenarios con zonas delimitadas, garantía de distanciamiento y controles para garantizar la seguridad y la higiene, además de la gestión diferenciada de las firmas da autores. En Girona se prevé que el centro neurálgico sea el parque de la Devesa, mientras que Vic acogería la ‘diada’ en la plaza Major.