07 ago 2020

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CRÍTICA DE ÓPERA

El gran debut de Serena Sáenz

El 'Estiu al Palau' recibe a una hija pródiga del Orfeó Català

Pablo Meléndez-Haddad

La soprano Serena Sáenz. 

La soprano Serena Sáenz.  / ANTONI BOFILL

Por fin debutó en solitario en el Palau de la Música Catalana la soprano Serena Sáenz, formada en la casa desde que tenía 12 años. La joven cantante ofreció un programa amplio y divulgativo acompañada al piano por Ricardo Estrada, arrancando con una pieza de Eva Dell’Acqua, la delicada y exigente 'Villanelle', especial para su lucimiento dejando claro su nivel técnico y expresivo. Segura exponente de la cuerda de lírico-ligera, aportó poderosos medios, especialmente en las agilidades y ornamentos; un adecuado control de 'fiato' y del fraseo equilibraron una entrega sorprendente ante un repertorio bien escogido en el que supo negociar con los graves extremos.

Le siguieron los ‘Cuatro madrigales amatorios’ de Rodrigo en los que impuso una dicción clara, antes de esa ‘Elegia Eterna’ de Granados coronada con un glorioso sobreagudo, y que repitió en las propinas. De ‘Contes d’Hoffmann’ ofreció el aria de Olympia con puesta en escena, pasos de ballet y puntas incluidos, hilarante y teatral, siempre secundada con buen humor –y pericia– por el maestro.

Después de un gran 'Caro nome', con un óptimo uso de los reguladores, le siguieron dos piezas de Rajmaninov, incluyendo el difícil ‘Vocalise’, y el 'Romance oriental' de Rimsky-Korsakov. El programa finalizó con una bien dramatizada 'Regnava nel silenzio', de ‘Lucia di Lammermoor’ antes de ofrecer, como propina, 'Meine Lippen, sie küssen so heis', de 'La viuda alegre'.

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