10 ago 2020

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CRÓNICA

Ferran Palau, pausa dentro de la pausa en las Nits del Primavera

El músico detuvo el tiempo con el pop hipnótico de 'Kevin', con Núria Graham como invitada, en la apertura del ciclo en el Fòrum

Jordi Bianciotto

Ferran Palau, en el Anfiteatro del Fòrum

Ferran Palau, en el Anfiteatro del Fòrum / FERRAN SENDRA

Ferran Palau culminó el concierto con esa canción nueva, nacida en confinamiento, llamada ‘Cel clar’, en la que se confiesa perdido y ahogado por la calma, y suspira por el amparo último del amor. Su música es, a su vez, la bolsa de quietud dentro de la quietud, un doble fondo en nuestra nueva realidad que este jueves, en el anfiteatro del Fòrum, nos brindó un bonito lugar en el que vivir y esperar a que amaine la tormenta invisible.

El último ciclo de discos de este miembro de Anímic representa, recordémoslo, un alto eslabón de nuestra escena pop, y ahí estuvo la entrega más reciente, ‘Kevin’ (2019), con sus nueve canciones recorridas una a una, en pulcra sucesión, en el estreno de las Nits del Primavera (dentro de las Nits del Fòrum). Sesión que contó con una cómplice de altura en Anna Andreu, con una cata del álbum ‘Els mals costums’ en su diáfana desnudez: guitarra eléctrica impresionista, batería (su única cómplice, Marina Arrufat) y su voz esbelta realzando esas canciones hechas de metáforas naturalistas, como en ‘El part’, ‘La riuada’ o ‘Torrent sanguini’.

Música flotante

Con la turbación existencial de ‘Estrany’, bastante oportuna (“ei, soc al bell mig d’una tempesta / desorientat entre elements”), se abrió paso Ferran Palau a golpe de blues cósmico en cámara lenta, camino de la dulce hipnosis de ‘Kevin’ y ‘Univers’, entre proyecciones de nubes algodonosas que bien podrían ser de azúcar. Música flotante, pausa mental dentro de esta pausa del mundo, tejida sin una nota de más por expertos cirujanos: las guitarras, teclados y bajos de Jordi Matas y Dani Comas, y la batería de Joan Pons (El Petit de Cal Eril).

Se sumó una invitada inesperada, Núria Graham, que cantó íntegramente ‘Flor espinada’, con el prescriptivo temple metafísico. Fue el pórtico de logros pretéritos como ‘Será un abisme’, un ‘Cavall blanc’ de contornos mágicos a lo Laurie Anderson y ese ‘Cel clar’ con el que Palau nos vino a decir que es en el interior de nuestra cabeza donde encontraremos la atmósfera más despejada.