28 oct 2020

Ir a contenido

LO QUE NO SABÍAS DE...

Las anécdotas de 'La lista de los deseos' contadas por su director

La mayoría de pelucas y pañuelos que aparecen en el filme las trajo de Francia Victoria Abril

María León, poco antes de rodar la secuencia de la playa, confesó que tenía pánico al agua

Eduardo de Vicente

Álvaro Díaz Lorenzo posa junto a sus tres actrices.

Álvaro Díaz Lorenzo posa junto a sus tres actrices. / JULIO VERGNE

Acaba de llegar a los cines una de las películas españolas más esperanzadoras de la temporada. Se trata de la comedia dramática La lista de los deseos, firmada por el realizador Álvaro Díaz Lorenzo (Señor dame paciencia, Los Japón) e interpretada por Victoria Abril, María León y Silvia Alonso (Hasta que la boda nos separe) y Salva Reina (Antes de la quema). La trama arranca cuando una veterinaria descubre que padece cáncer de mama. Durante el tratamiento entablará amistad con una mujer que ya ha sufrido este problema en varias ocasiones. Ambas deciden hacer un viaje, en compañía de una amiga de la primera, para hacer realidad sus tres principales deseos antes de saber el resultado de las últimas pruebas.

Es una película optimista en tono de comedia, aunque tarde unos 20 minutos en arrancar las primeras sonrisas, sobre todo, por la espontaneidad de las protagonistas. También en el tramo final se toma algo más en serio y tiene escenas emotivas en las que se puede soltar una lagrimita. Aboga por la unidad femenina ya que, pese a determinadas tensiones en momentos puntuales, son tres mujeres que se apoyan incondicionalmente y quieren vivir la vida al máximo. También sirve de reconocimiento a todas esas mujeres que luchan contra el cáncer como muestra la escena de la Carrera Rosa de la Mujer y parte de los beneficios de la película se dedicarán a este propósito.


   

Una road movie a bordo de una caravana rodada en Sevilla, Tarifa y otros lugares del norte de África por lo que los paisajes exóticos son imprescindibles. Se ve con agrado y pretende hacernos reflexionar sobre esta problemática no siempre bien comprendida por la sociedad. Y, en el apartado actoral, da gusto volver a ver a Victoria Abril, más habitual en los últimos años en el cine francés, y comprobar que no ha perdido ni un ápice de su talento. Las otras dos actrices protagonistas muestran una gran compenetración y están a la altura necesaria. Para saber más de este estreno hemos recurrido a su director, Álvaro Díaz Lorenzo, que nos ha contado las anécdotas surgidas durante el rodaje.

-El armario de Abril. “El 90 por ciento de las pelucas y los pañuelos que salen en la película pertenecen a Victoria Abril. Ella se los trajo directamente de su casa en París y habló con sus compañeras para ver cuáles les quedaban mejor y repartírselas entre ellas. Últimamente trabaja más en Francia que aquí, pero el guion le gustó y fue una suerte contar con ella”.

Victoria Abril aportó gran parte de las pelucas y pañuelos. / JULIO VERGNE

-El poco terreno del todoterreno. “La escena en la que Silvia Alonso conduce un todoterreno por la playa fue un problema porque, cuando la empezamos a rodar en Marruecos, se rompió la caja de cambios y empezó a subir la marea. Tuvimos que dejar el coche allí y la rodamos dos semanas después con otro vehículo en El Palmar en Cádiz”.

-El método María Stanislavski. “Hay una escena en la que María León se rapa la cabeza y se quita por primera vez el pañuelo. Pero no nos dio tiempo a acabarla y tuvimos que cortar para cenar. Todo el mundo la reconoció y la miraban con pena porque estaba maquillada y parecía algo demacrada como si, al igual que su personaje, tuviera cáncer. Por si fuera poco, de vez en cuando tosía. Decía que así se preparaba para afrontar la mirada de los demás. “Es mi método Stanislavski”, bromeaba”.

María León confesó poco antes de rodar que tiene pánico al agua. / JULIO VERGNE

-Miedo al agua. “Cinco minutos antes de rodar la escena en la que practican surf en la playa, María nos reconoció que tenía pánico al agua, pero dijo que así lo superaría, por lo que estuvimos súper pendientes de ella. Decía “ya verás cuando me vean mi madre y mi hermano bañándome, les va a dar algo, pero yo soy como Eva (su personaje), una luchadora”.

-Pedaleando por Sevilla. “Durante la escena inicial María León pedalea en bicicleta por Sevilla. Son planos totalmente robados en los que se ve cómo la gente se gira. Pedimos permiso para hacerlo y la soltamos por la calle mientras íbamos cazando las imágenes. A mí eso me gusta mucho porque le da un gran realismo”.

El director hizo un 'casting' de caravanas para encontrar la perfecta.

-Buscando la caravana perfecta. “Yo soy muy de caravana e, incluso, hice un casting para escoger la que fuera perfecta para la película. Era muy fácil de llevar y Silvia sabía conducirla, así que todo fue muy sencillo. Busqué un vehículo que tuviera una cierta amplitud en su interior para poder filmar los planos necesarios allí mismo porque no quería hacerlos en un decorado de un estudio y que fuera totalmente real”.

-La boda de mi mejor amigo. “Pese a tener muchos figurantes, en la secuencia de la boda no hubo ningún problema pero sí que nos llevó mucho tiempo y rodamos hasta las 5 de la madrugada. Recuerdo a un señor mayor que tenía que quedarse y no se podía ir porque ya había aparecido en el plano y, entre toma y toma, se quedaba dormido. Pero nos dijo que era un profesional y de allí no se iba porque tenía que rodar”.

En el rodaje de la escena de la boda, un figurante se durmió. / JULIO VERGNE

-Actor por sorpresa. “Íbamos a rodar con un perro determinado sus escenas en la clínica veterinaria y en el refugio, pero el animal no hacía caso. Teníamos una entrenadora para adiestrarlo pero no había manera. Allí había una veterinaria, le dijimos lo que tenía que hacer y nos enseñó a otro que era perfecto. A la segunda toma se lo aprendía y era casi más obediente que mis actrices. Todas las escenas con animales eran muy sencillas, porque no quería perder el tiempo en ello y no quiero que sufran. No hay planos de más, todo lo que se ve en la película es todo lo que rodamos”.

-Cabalgando hacia lo desconocido. “Otro tema fue el rodaje con los caballos. Boré Buika (el actor que interpreta al instructor de surf) nunca había montado a caballo y le daba bastante respeto. Salva Reina y yo le ayudamos pero le grabábamos y le decíamos cosas para ver si se caía. Le poníamos nervioso, pero nunca llegó a caerse”.

El rodaje en África también tuvo sus curiosidades. / JULIO VERGNE

-El rodaje en África. “Fue fantástico y la gente de allí nos lo hizo todo muy fácil. En Tarifa nos respetó el viento, que era lo que más temíamos. El único problema fue que, a la vuelta, nos retuvieron el camión de cámara durante 20 horas en la aduana y nos obligó a aplazar unos días el rodaje”.

-No es un espejismo, el desierto es doble. “La escena del desierto está partida en dos. Las imágenes de ellas en la arena son de las dunas de Tarifa, pero para los planos de la caravana, el amanecer y los camellos nos fuimos al desierto de Merzouaga en Marruecos a filmarlo y fue como la fiesta de final de rodaje”.

Las imágenes de la Carrera Rosa fueron auténticas. / MANU TRILLO

 -Una auténtica carrera solidaria. ”Tuvimos suerte porque el 90 por ciento de la escena de la Carrera Rosa de la Mujer, contra el cáncer de mama, fue real. Se celebró un mes antes de empezar a rodar y tuvo lugar en Los Palacios, en Sevilla. Nos dejaron rodar y todo es real. Al final, fuimos con un equipo pequeño, filmamos los planos y, luego, añadimos a las actrices”.

-El gran banquete (de verdad). “Los que más disfrutamos de la cena de degustación fuimos el director de fotografía, el de arte y yo que estuvimos en el restaurante una semana antes para prepararlo todo. Se portaron de maravilla con nosotros. En el cine, la comida que se muestra suele estar fría, pero ellos la preparaban minutos antes de rodar para que estuviera caliente y la sacaban al momento para que las actrices la pudieran disfrutar”.

Silvia Alonso (izquierda) y María León encontraron la compenetración entre copas. 

-Amigas desde siempre. “María León y Silvia Alonso se conocían un poco, pero un mes antes quedamos en casa de María con ellas dos para que intimaran más. Estuvimos allí ocho horas, comiendo y bebiendo, y la comida se transformó en cena. Allí empezó a haber una conexión entre ellas, un vínculo que era necesario. En el caso de Victoria llegó de París poco antes del rodaje pero no era un problema porque a su personaje lo van conociendo, su vínculo se va creando poco a poco. Lo primordial es que María y Silvia tenían que estar compenetradas desde el primer plano porque sus personajes son amigas de toda la vida”.

-La bofetada menos violenta. “Hay una secuencia en que María le da una bofetada a Silvia. Silvia le decía que no tuviera miedo y que le arreara de verdad. Ella quería pero, al final, María no lo hizo”.


   

-El vídeoclip. “La película incluye, en los créditos finales, una optimista canción de La Mari de ChambaoLa vida viene y va, cuyo vídeoclip incorpora imágenes del filme”.