06 jul 2020

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ANIVERSARIO CINÉFILO

El festín cómico y musical de The Blues Brothers cumple 40 años

En la película protagonizada por John Belushi y Dan Aykroyd, titulada aquí 'Granujas a todo ritmo', participaron estrellas de la música negra como James Brown, Aretha Franklin y Ray Charles

Quim Casas

Aykroyd y Belushi como ’The Blues Brothers’.

Aykroyd y Belushi como ’The Blues Brothers’. / EL PERIÓDICO

Cuando el 20 de junio de 1980 se estrenaba 'Granujas a todo ritmo' ('The Blues Brothers') en Estados Unidos, sus principales artífices ya tenían algunos triunfos en la mano. El director John Landis había realizado tres comedias salvajes: 'El monstruo de las bananas', 'Made in USA' (escrita por el trío de 'Aterriza como puedas', Zucker-Abrahams-Zucker) y 'Desmadre a la americana', un filme sobre la rivalidad entre dos fraternidades universitarias en 1962 que se convirtió en un exitazo de taquilla.

Uno de los protagonistas de 'Desmadre a la americana' era John Belushi, estrella televisiva gracias a sus feroces intervenciones en 'Saturday Night Live', programa en el que estuvo de 1975 a 1979. 'Desmadre a la americana' fue su primera película. Hizo solo seis más, entre ellas 'Granujas a todo ritmo' y '1941'. Belushi falleció el 5 de marzo de 1982, en su bungaló del Chateau Marmont de Los Ángeles, a causa de una sobredosis de 'speedball', mezcla letal de heroína y cocaína. Tenía 33 años y pudo haber sido la gran estrella cómica de su generación.

Un cazafantasmas

Belushi conoció al canadiense Dan Aykroyd en el 'Saturday Night Live'. Juntos desarrollaron un celebrado número cómico musical titulado 'The Blues Brothers'. Landis lo quería también para 'Desmadre a la americana', pero Lorne Michaels, responsable del programa, no aceptó desprenderse de sus dos estrellas, así que solo liberó a Belushi. Aykroyd tuvo después una carrera sonada. Tras repetir con Landis en 'Entre pillos anda el juego', fue uno de los cazafantasmas originales.

La comicidad del dúo Belushi-Aykroyd procedía tanto del longevo 'late show' televisivo como del particular humor de la revista satírica 'National Lampoon'. Las dos estaban muy unidas, ya que actores del 'Saturday Night Live' como Belushi, Aykroyd, Eddie Murphy, Gilda Radner o Bill Murray participaron en los apéndices radiofónicos y cinematográficos de la revista. De hecho, 'Desmadre a la americana' pertenece a esta franquicia; su título original es 'National Lampoon’s animal house'.

Doble celebración

Landis, Aykroyd y Belushi trasladaron el universo de los Blues Brothers al cine como una doble celebración, cómica y musical. Hay una leve línea argumental, consistente en la misión divina que tienen los hermanos Jake y Elwood Blues (siempre vestidos de negro y con gafas de sol) para encontrar el dinero con el que parar el desahucio del orfanato en el que crecieron, trufada con un sinfín de secuencias cómicas, de aparatosa destrucción y media docena de números musicales con maestros del blues, soul y rhythm’n’blues.

Aykroyd y Belushi tenían una banda propia, pero crearon otra para la película con veteranos como Steve Cropper y Donald 'Duck' Dunn –históricos miembros de Booker T. & The MG’s–, Lou Marini, saxofonista de Blood, Sweat & Tears, o el trompetista Alan Rubin, integrante durante años, como Marini, de la banda de 'Saturday Night Live'. Entre amigos andaba el juego. Pero pese a la fuerza de la banda, el festín no hubiera sido el mismo sin el concurso de varios clásicos de la música negra.

El sermón de James Brown

Quizá el momento más recordado sea el sermón musical del reverendo encarnado por James Brown, el padrino del funk, con una coreografía vertiginosa en la que los feligreses dan volteretas en el aire. Pero no le van a la zaga la interpretación que Aretha Franklin realiza del tema 'Think' en el restaurante de comida sureña, la aparición de Ray Charles tocando el piano eléctrico en una tienda de música, el número retro de Cab Calloway con su clásico 'Minnie the moocher' o la actuación callejera de un sublime John Lee Hooker. Todo ello salpicado con los números interpretados por los Blues Brothers, como 'Gimme some lovin', 'Everybody needs somebody to love' y 'Rawhide', este último tocado en un local cuyos espectadores solo desean escuchar música country & western y, enfadados, lanzan botellas de cerveza a los músicos, protegidos dentro de un gallinero gigante.

A Landis, que un año después daría otro pelotazo con 'Un hombre lobo americano en Londres', y que en 1983 dirigiría el vídeoclip del 'Thriller' de Michael Jackson, siempre le han gustado los juegos cinéfilos. Así que además de las celebridades musicales (añádase la presencia del pianista de blues Pinetop Perkins, Chaka Khan en el coro de la iglesia y Calvin 'Fuzz' Jones, bajista de Muddy Waters y Elmore James), pidió la espontánea participación de Steven Spielberg (el funcionario de la oficina de impuestos), Frank Oz (el guardia de prisiones que le devuelve sus cosas a Jake cuando sale de la cárcel), Kathleen Freeman (la actriz habitual de Jerry Lewis, aquí como la monja del orfanato) y Twiggy (una conductora a la que intenta seducir Elwood).

Persecuciones

También aparecen un comediante entonces en boga, John Candy, el polémico Paul Reubens (Pee-Wee), y sobre todo Carrie Fisher. La heroína de la saga galáctica mantenía entonces una relación con Aykroyd, pero en la película es la novia despechada de Belushi. Por eso les dispara misiles, hace explotar el hotel en el que viven, los ataca con lanzallamas y los tirotea con un fusil ametrallador en las cloacas.

No es solo ella quien persigue a los protagonistas a lo largo del filme. También lo hacen una pareja de patrulleros, una banda de country a la que han suplantado y un grupo nazi. Las persecuciones en coche dan pie a una secuencia de destrozo total de unas galerías comerciales en la línea del cine de Frank Tashlin, un remedo de 'French connection' y una traca final en la que son acosados por policías, rangers, bomberos, policía militar, fuerzas de asalto y soldados de infantería. Pura y divertida acumulación. Landis y Akroyd volvieron en 1998 con 'Blues Brothers 2000', con John Goodman como nueva incorporación. No hay nada de celebración en este filme a destiempo y sin chispa, pese a sus notables presencias musicales, y dedicado a Belushi, Candy y Calloway.

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