29 oct 2020

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ENTREVISTA

Albert Pla: "El discurso del Rey el 3-O fue una declaración de guerra"

El cantautor regresa a la narrativa con 'Espanya en guerra', un libro en el que fabula con los trágicos efectos en cadena de una declaración de independencia de Catalunya

Jordi Bianciotto

Albert Pla: "El discurso del Rey el 3-O fue una declaración de guerra"

LAURA GUERRERO

Casi cinco años después de estrenarse en la narrativa con el estridente 'España de mierda', Albert Pla eleva la apuesta con 'Espanya en guerra' (Amsterdam-Ara Llibres), una novela que dibuja un país en llamas, intervenido por Estados Unidos, a partir del detonante de la independencia de Catalunya. Aunque el autor lo escribió en castellano, ve por ahora la luz solo en la versión catalana, con traducción de Martí Sales.

-¿Por qué no sale el libro en castellano, la lengua en que lo escribió?

-No lo sé, nadie lo quiere. Ni se han molestado en contestarme.

-¿Y cómo lo interpreta?

-No tengo ni idea, la verdad. No me lo explico. Igual que no me explico por qué no lleno tres veces seguidas el Palau Sant Jordi. Tampoco tengo prisa. Supongo que alguien lo acabará publicando.

-Después de ‘España de mierda’, ahora ‘Espanya en guerra’.

-El tema de España me es bastante familiar, y aquí me imaginé una película americana de estas que vemos, de soldados, y que en lugar de ir a matar moros vinieran a matar españoles. Situarlo aquí e imaginar cómo lo viviríamos. Me pareció atractivo ser enemigo de Brad Pitt y de Bob Dylan, y de la Coca-Cola, y que saliese Beyoncé animando a las tropas como cuando fueron a Irak.

-¿Cree que Catalunya podría desencadenar algo así?

-Era un detonante muy fácil. Podría haberlo hecho con Portugal invadiendo Oliveira, pero esto lo tenemos aquí en casa. Me pareció buena idea que fuésemos los catalanes los que provocáramos todo esto. Además, si quieres matar españoles, tienes que matar a unos cuantos catalanes. Si no, los españoles se enfadan. Si quieres matar a Sánchez, tienes que matar antes a Pujol, o a Puigdemont.

"Me imaginé una película americana en la que en lugar de ir a matar moros vinieran a matar españoles"

-En su historia, el gobierno catalán despliega la república creando, aunque sin precisar cómo, un ministerio de hacienda, una policía, un ejército... ¿Comprende a quienes, desde una parte del independentismo, acusan al Govern de no haber intentado aplicar el resultado del 1-O?

-Yo no comprendo a nadie, pero esto no se limita al 1-O; hay un anhelo que han tenido los catalanes y que es algo cíclico. Unos desencuentros históricos con los Borbones que cada cincuenta o cien años florecen, se apagan, vuelven a florecer... Ha habido guerras por eso. En el libro, los catalanes proclaman la independencia, y no es tan difícil de imaginar que, si lo hicieran, España no la reconocería, y entonces pedirían ayuda a la Unión Europa, y a la ONU..., y la OTAN desplegaría unas tropas de observación con cuatro belgas, siete polacos y 8.500 estadounidenses, y como a esas tropas les tirarían piedras, pues tendrían que mandar a 8.500 más... No creo que sea tan disparatado imaginarse eso. Es algo que pasa.

-Claro, y entonces entrarían en acción los islamistas, y las comunidades autónomas se matarían entre ellas, y el destino del mundo estaría en manos de un niño, el hijo pequeño del norcoreano Kim Jong-Un.

-¡Pues no le he puesto demasiada imaginación! No es mucho más de lo que me cuentan mis amigos, que tienen una tele dentro, y un diario. No me hace falta más. Ellos me cuentan cómo va todo. Y algo así ya ha pasado mil veces. Cada vez que los americanos entran en un país, es para apoyar una dictadura, y provocar una matanza sin precedentes. Y luego, el caos que habría en España, entre las comunidades, sería como lo que vemos ahora en Siria: “los yihadistas hititas han atacado al frente de resistencia nacional, que está aliado con los americanos y asociado con el gobierno turco contra el grupo de liberación pakistaní, pero ellos son musulmanes, no yihadistas...”, y al final no sabes qué cojones está pasando en Siria. Hasta que las noticias se difuminan y ya nada tiene importancia.

"Los discursos del Rey sirven tanto para una declaración de guerra como para subir el precio del pan"

-Hay un discurso televisado del Rey en el que, apelando a los Santos Evangelios y a la Constitución, declara la guerra a Catalunya. Apela al recuerdo del 3-O.

-No lo vi en directo, lo leí para hacer la novela. ¿Qué me pareció? Pues una declaración de guerra en toda la regla. De hecho, todos los discursos del Rey sirven tanto para una declaración de guerra como para subir el precio del pan o para declarar los toros como fiesta nacional. Siempre es todo “orgullo y satisfacción”, y pedir esfuerzo a todos, y “la nación os necesita”. Discursos copiados, además, siguiendo un patrón, un estilo.

-Hay referencias a líderes políticos reales: el “líder cocainómano” de cierto partido catalán no independentista, por ejemplo.

-Los personajes son muy identificables porque no hay otros. Si los americanos viniesen aquí y quisieran cargarse a los terroristas catalanes, comenzarían con el presidente y matarían a los líderes políticos, los jueces, los periodistas... Qué menos, si invades Barcelona, que matar al alcalde. Es lo mínimo.

-Los militares aparecen descritos como psicópatas: el ‘Batalló dels sonats’, por ejemplo. ¿No puede existir un ejército democrático?

-Es que los militares son asesinos. Probablemente eso se dirá también de los curas, pero los militares cogen niños para abusar de ellos. Son abusadores de menores. Los cogen y les enseñan a matar. Es lo peor. Pederastia.

"Los militares son abusadores de menores. Cogen niños y les enseñan a matar"

-Ni en España ni en Estados Unidos es obligatorio el servicio militar.

-Cuando no hay guerra. Cuando la hay, cogen gente joven e inocente, que nunca ha cogido un arma, y se la llevan a matar peña.

-Se recrea en ese lenguaje artificioso de los medios y de las instituciones, según el cual la “operación de pacificación” es una guerra.

-Es que ahora los ejércitos ya no van a la guerra, van en misión humanitaria, y me parece un chiste.

-Aunque el título del libro mencione a España, contra quien más carga el libro es contra Estados Unidos.

-Sí, los buenos son los malos, y luego están los cafres, que somos nosotros, los españoles. Porque lo somos hasta que no digan lo contrario, ¿no?

-Lleva muchos años acumulando reacciones escandalosas, boicots, vetos... ¿Está de vuelta de todo? ¿No tiene miedo?

-Estoy acostumbrado. Yo ya he encontrado mi espacio. Ya sé que a la gente que no se lea el libro, no le gustará. Me parece genial. Tampoco lo pretendo. Es más: este libro no lo tiene que leer ningún político, porque no lo he escrito para ellos. Si lo leen, allá ellos, pero no es algo que quiera.

"Este libro no lo tiene que leer ningún político, porque no lo he escrito para ellos"

-¿Cree que detrás del covid-19 hay una conspiración de las élites, como dice Miguel Bosé?

-Si para algo ha ido bien el confinamiento es para estar confinado, y para decir que, ahora sí, no necesito por nada del mundo las opiniones de nadie. He ignorado totalmente lo que ha pasado; si han cambiado el presidente del gobierno, no me he enterado. Tengo una casa muy bonita, un poco más arriba del Montseny, y generalmente solo salgo a hacer bolos. Si no, estoy en casa.

-Se ha dicho que después de esto seremos más humildes, más sensibles, mejores...

-Ya, ya...

-Y después de todo, la música se ha reactivado bastante, dadas las circunstancias: usted tiene conciertos en el Cruïlla XXS (23 de julio), Maó (31), Porta Ferrada (6 de agosto) y Montblanc (28).

-Sí, aunque tenía una gira por Colombia, Perú, México... Pero en estos tres meses, como no tenía nada más que hacer, he trabajado mucho. He escrito canciones, he montado el documental de ‘La pandilla voladora’... Y he hecho otro documental, sobre por qué los poetas recitan tan mal sus propias poesías.

-No todo el mundo es Enric Casasses.

-Exacto. Y para hacerlo he robado imágenes, directamente. ¿Cuándo saldrá? Cuando salga el libro en castellano, o cuando llene tres veces el Palau Sant Jordi. Yo siempre busco cosas sencillitas, fáciles de vender, y esto de los poetas es muy comercial.