27 oct 2020

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CRÍTICA DE MÚSICA CLÁSICA

La Royal Opera de Londres reanudó su actividad con ópera y ballet

La compañía británica ofreció, por 'streaming' y a puerta cerrada, la primera actuación desde su cierre hace tres meses

Pablo Meléndez-Haddad

Un emotivo momento de la retransmisión de la Royal Opera de Londres, con los intérpretes hincando ’la rodilla, símbolo de la lucha antirracista. 

Un emotivo momento de la retransmisión de la Royal Opera de Londres, con los intérpretes hincando ’la rodilla, símbolo de la lucha antirracista. 

El sábado 13 de junio reanudó su actividad artística la emblemática Royal Opera House de Londres (ROH) cuya sede del Covent Garden permanecía cerrada desde que el gobierno británico declarara la cuarentena en la ciudad el 17 de marzo pasado debido a la pandemia. Un reinicio, en todo caso, simbólico, con el primero de los tres recitales que conforman la serie #OurHouseToYourHouse sin público presencial y únicamente ofrecidos para ser retransmitidos en ‘streaming’ en directo por la web y las redes sociales de la ROH.

La primera propuesta, de acceso gratuito, unió en una misma velada un número de ballet –su compañía residente, el Royal Ballet, es una de las más importantes del mundo–, canción de cámara y selecciones de ópera en un programa muy británico concebido por Antonio Pappano, director musical de la ROH, Oliver Mears, director de ópera, y Kevin O’Hare, director del ballet.

Después de una emotiva bienvenida de Pappano recordando a las víctimas de la pandemia y con él mismo al piano, se hizo la música en la inmensa sala vacía. Uno de los compositores británicos más importantes del siglo XX, Benjamin Britten, arrancó el programa en la voz de la soprano Louise Alder, quien interpretó de manera prodigiosa ‘On this Island, Op. 11’ un ciclo de canciones que pone música a cinco poemas de W. H. Auden. Al igual que en los recitales en ‘streaming’ de los lunes de la Bayerisches Staatsoper de Múnich, los artistas se colocaron de espaldas al patio de butacas, cobrando este, en su inmensa soledad, gran protagonismo como única escenografía.

Posteriormente, de George Butterworth, se ofrecieron sus ‘Six Songs from A Shropshire Lad’ sobre poemas de A. E. Housman, interpretados por un Pappano brillante y expresivo y por un excelso Toby Spence, representante genuino de la particular cuerda de tenor britteniano y muy conocido por el público del Liceu y del Teatro Real de Madrid.

'Black lives matter' 

El ballet sirvió de nexo en medio de la oferta lírica, y nada menos que con un estreno, el de un ‘pas de deux’ de Wayne McGregor, coreógrafo residente de la compañía, sobre el emotivo ‘Lied’ de Richard Strauss ‘Morgen!’ en la voz de Louise Alder junto a un inspirado Antonio Pappano, dando vida a la pieza de McGregor los primeros bailarines del Royal Ballet Francesca Hayward y César Corrales. El bailarín de origen cubano-canadiense nacido en México demostró fuerza y línea, mientras que su pareja impactaba por el dominio técnico y la flexibilidad; fueron los únicos intérpretes que no guardaron la distancia de seguridad ya que llevaban semanas ensayando juntos. La pieza, grabada previamente, sirvió como homenaje al movimiento ‘Black Lives Matter’; al finalizar, todo el equipo de artistas y producción se arrodilló en un gesto de respeto.

La velada continuó con una obra estrenada en 2000, ‘Three Songs’, de Mark-Anthony Turnage sobre textos de Stevie Smith, Thomas Hardy y Walt Whitman, ofrecidas por el bajo-barítono Gerald Finley, para quien fueron escritas. El gran cantante inglés también interpretó una canción popular en un arreglo de Britten y otra de Gerald Finzi sobre un texto de Shakespeare.

El género operístico llegó al final del programa, con el aria "Tornami a vagheggiar" de la ópera ‘Alcina’ del alemán afincado en Londres Georg Friedrich Händel a cargo de una Louise Alder virtuosa y poderosa –y con un Pappano algo complicado con la exigente línea barroca–, y del dúo "Au fond du temple saint" de ‘Les Pêcheurs de perles’ de Bizet –el único compositor no británico del programa– en las voces de un Toby Spence con problemas en el agudo final, un óptimo Gerald Finley y un entregado Antonio Pappano al piano.