REGRESO A LA GRAN PANTALLA EN LA DESESCALADA

Quítese la mascarilla solo para las palomitas

Los cines empiezan a reabrir las salas siguiendo un estricto protocolo sanitario que incluye butacas libres alrededor de cada espectador

En los Cinesa de València, entre pase y pase, se invierte el doble de tiempo en limpiar la sala y durante todo junio las entradas son a mitad de precio

Espectadores con mascarilla, este lunes, en una sala de los Cinesa de València. 

Espectadores con mascarilla, este lunes, en una sala de los Cinesa de València.  / MIGUEL LORENZO

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Nacho Herrero
Nacho Herrero

Periodista

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Falta una hora para que empiece la película y Pau (cuatro años, botas de agua, motor en las piernas) llega dando saltos a la puerta. «¡Vamos al cine, vamos al cine», canturrea encantado a voz en grito. «Es que hace mucho que no viene», justifica Marisa,  su madre. «Hemos visto muchas películas en la tele estos meses pero a él lo que más le gusta es venir aquí», apunta. Con espectadores así, aún queda esperanza para las pantallas grandes, que después de tres meses apagadas por la cuarentena del covid-19 empiezan estos días a encenderse por toda España (en Madrid y Barcelona lo harán en cuestión de días). 

En los Cinesa Luxe Bonaire de València, que se reinauguraban este lunes, la programación se retoma con 'Onward', lo cual no deja de ser un guiño. Por lo que significa el título ('Adelante') y por el lema de esta última producción de Pixar, 'La magia volverá'. Mejor no pensar mucho en que los dos hermanos elfos que la protagonizan buscan la manera de resucitar a su padre para pasar un último día con él. 

Pero, la realidad, es que más allá de entusiasmo de los primeros clientes, el regreso del cine llega casi con tantas dudas como epígrafes tiene el estricto protocolo sanitario impuesto en este tipo de recintos cerrados y sin gran circulación de aire.

Cambios visibes e invisibles

Hay itinerarios marcados y estaciones de hidrogel en cada esquina. El aforo está limitado al 30% en la fase 2 y puede subir al 50% con el cambio a la 3. «No sabemos cuándo volverán los aforos completos», asume Ramón Biarnés, director general de la compañía, que supervisa la apertura. Admite que no hay otra desescalada con la que comparar pero su sensación tras haber vendido 'on line' un centenar de entradas para este primer día siendo lunes  es de  «un exitazo» y más sin haber estrenos. «Demuestra que la gente quiere volver», explica a EL PERIÓDICO. Hace un año habrían vendido unas 350 entradas pero, hasta que haya vacuna, eso es el pasado.

Venta de palomitas, este lunes, en una sala de los Cinesa de València / miguel lorenzo

En cualquier caso, desde el sector asumen que será en julio, con estrenos como 'Mulan' o 'Tenet' cuando tengan «la temperatura real, hasta entonces esto va a ser un banco de pruebas». De momento, para animar el arranque han puesto las entradas casi a la mitad de precio y así seguirá todo junio. Un mes entero de fiesta del cine. 

Hay otros cambios muy visibles. Se acabó el ritual de dar las entradas al taquillero y que las rasgue y las guarde. De hecho, se recomienda la compra 'on line' pero, sea como sea, el programa informático establece dos butacas de separación lateral entre distintas unidades familiares. Tampoco deja que haya nadie en la butaca de delante o de detrás. Eso sí, más allá de lo evidente, es difícil de controlar que los que vienen juntos vivan juntos. «No vamos a pedir el libro de familia, pero la gente tiene que ser consciente», pide Biarnés. 

Sigue habiendo palomitas

Sí, sigue habiendo palomitas. Noelia y su hijo han comprado el cubo más grande. Cuenta ella que son cinéfilos, que en la antigua normalidad iban al cine una vez por semana y quieren seguir haciéndolo. «Estamos tranquilos, la sensación es de seguridad», señala. Explica que vienen con la idea de no quitarse la mascarilla más que para comerlas. Esa es la idea, apunta Biarnés. Habrá empleados que lo recuerden a los despistados, «aunque no en plan policía». 

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Hay otros cambios que no se ven, como un mayor tiempo entre películas para una limpieza en profundidad de la sala (aquí han doblado el tiempo que se dedica hasta los 40 minutos y el personal encargado de hacerlo). Lo mismo pasa con los aseos y otros espacios comunes en los que se vigilará que no haya aglomeraciones. 

De momento, no las hay, lo cual no deja de ser un problema para las cuentas. «Nosotros –dice el directivo de Cinesa– somos una multinacional y tenemos pulmón para aguantar unos meses, pero como esto sea largo...». Además, no todo el mundo tiene ese colchón y más después de tres meses perdidos. «A mí me gustaría que todo el mundo saliera adelante, que nadie de la competencia, grande o pequeño, tenga que cerrar por esto», señala. Pero la duda está ahí. En el cine no todos los finales son felices. Habra que ver este.