21 sep 2020

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ESTRENO SONADO

'Podría destruirte': una serie provocadora sobre el consentimiento sexual

Hablamos con Michaela Coel, el talento multitarea revelado con 'Chewing gum', sobre esta nueva producción de HBO con BBC

Juan Manuel Freire

Michaela Coel en una imagen de ’Podría destruirte’.

Michaela Coel en una imagen de ’Podría destruirte’.

Michaela Coel sigue bastante a rajatabla el famoso 'escribe sobre lo que conoces'. En la serie que la dio a conocer internacionalmente, 'Chewing gum', creó y dio vida a Tracey Gordon, una veinteañera que decidía olvidar su estricta educación pentecostal para recuperar la adolescencia perdida. Coel también había tenido una etapa religiosa, en su caso a partir de los 18, cuando cambió a su novio y sus amigas por Jesús.

Durante sus estudios de interpretación volvió a dejar de creer, pero Coel no se arrepiente de su época cristiana. "En realidad me definió bastante como persona", cuenta a través de Zoom. "Fue entonces cuando empecé realmente a escribir, cuando me hice poeta. Y la fe tiene algo muy bueno: te hace ser atrevido, tener una especie de fe ciega. Desde entonces he creído en mis instintos y no creo que deje de hacerlo".

Por eso Coel no dudó ni un segundo, no tuvo miedo, a la hora de convertir en serie una dura experiencia propia: el abuso sexual que sufrió en enero del 2016. Una noche, mientras escribía la segunda temporada de 'Chewing gum' en las oficinas de su productora, decidió darse un respiro y salir a tomar algo. Siguiente plano: ella de nuevo en su escritorio, escribiendo, sin saber muy bien cómo había vuelto allí. Después, breves fogonazos del abuso sexual de un hombre al que no conocía.

El dolor y el humor

En la serie 'Podría destruirte', que HBO estrena aquí este lunes, la talentosa actriz, guionista y productora encarna a Arabella, joven escritora a la que está costando dar continuación a su libro revelación ('Crónicas de una milenial cansada'), esencialmente por su falta de autodisciplina y sus modos disolutos de vivir. Cree que podrá acabar a tiempo un manuscrito si se encierra para un 'sprint' final en la oficina de sus representantes; una noche de trabajo y todo arreglado. Como Michaela en aquella fatídica noche, se toma un respiro para salir a tomar algo. Arabella no solo bebe; también consume algo de coca. Acaba agarrándose a la puerta de un local. Siguiente plano: ella de nuevo ante el ordenador, con el móvil roto y una herida en la frente. Después, el fogonazo del abuso sexual de un hombre al que no conoce.

'Podría destruirte' es, en gran parte, un crudo drama sobre una mujer en busca de respuestas y un camino hacia delante, pero Coel no sabe evitar el humor. "Aparece ahí junto a los elementos de dolor. Tampoco es que lo invite; es una parte de mí. Todas las versiones de mi escritura contienen un poco de humor". La serie también tiene algo de misterio detectivesco: Arabella trata de aclarar su elipsis a través de amigos, gente que, a su vez, tampoco tiene la vida amorosa y sexual más transparente del mundo. Lo que acaba cobrando forma es un ensayo complejo y provocador sobre el consentimiento sexual, la diferencia entre necesidades y deseos y el mundo de las citas 'online'.

Escribir para entender

Tras sufrir su violación, Coel hizo terapia, e insiste en que escribir una serie no es lo mismo que hablar con un profesional de la psicología. Lo segundo es más útil. "Hacer esta serie nunca habría podido ser un sustituto de aquellas sesiones", nos explica. "Pero escribirla fue realmente catártico. Fue una forma, quizá, de disociarme de algo traumático y poder observarlo desde fuera para poder entenderlo mejor; procesarlo desde una distancia saludable”. Solo el hecho de poder sentarse a revisar su experiencia, reflexionar sobre ella, era para Michaela una victoria. "Mientras escribía, sentía el dolor del pasado, pero también la satisfacción de saber que estaba en el presente, meditando sobre ello; había logrado sobrevivir".

Fue una escritura, al parecer, muy concentrada, sin otros puntos de referencias que su propia experiencia. "No traté de revisar series sobre la violación ni intenté seguir tradiciones o evitarlas. Solo escribí y escribí. No vi nada, no leí nada. Simplemente, me concentré en crear esta historia".

Sus procesos

¿Cuánto hay de Michaela en Arabella, en cuanto a metodología de trabajo? ¿Se castiga a sí misma cuando retrata al personaje como un desastre en cuanto al orden? "(Risas). Mis procesos fluctúan. Ahora mismo seguimos en posproducción de algunos episodios y, en este caso, los horarios, los procesos, son estrictos. A la hora de escribir, soy mucho de maratones. Me voy a algún sitio lejos de todo y todos, me planto delante del ordenador y puedo estar trabajando cuarenta horas seguidas, sin levantarme para ir al baño". No sé si escribe delante de una pared llena de post-its, o eso es para guionistas cuadriculados. "Yo no planeo. Bueno, sé cómo acaban los episodios, en cierto modo, pero aparte de eso… Lo que hago es escribir, escribir, escribir, en un viaje que no sé hacia dónde va. Me puedo sorprender a mí misma y gritar: '¡¡¡¿PERO CÓ-MOOOO?!!!'. Así es como escribo. Sin método".

"Pero cuando se acerca la producción y sé que voy a tener que trabajar con gente –prosigue–, trato de cuidarme más, de dormir mis siete horas, meditar o correr. Quiero ser una buena colaboradora. Creo que en la vida hace falta equilibrar espontaneidad y estructura. ¡Me esfuerzo con ambas!".