21 oct 2020

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CULTURA EN CUARENTENA

'Alientati', un interesante experimento operístico 'online'

La obra, estrenada anoche, fue encargada por un teatro italiano siendo creada y grabada durante el confinamiento

Pablo Meléndez-Haddad

Daniela Barcellona (izquierda) y Davinia Rodríguez, cada una en su casa, interpretando un dúo de ’Alienati’ .

Daniela Barcellona (izquierda) y Davinia Rodríguez, cada una en su casa, interpretando un dúo de ’Alienati’ . / TEATRO COCCIA

Anoche, martes 2 de junio, se estrenó vía telemántica 'Alienati' (‘Alienados’), una ópera encargada por el Teatro Coccia de Novara (Italia) a cinco compositores y que se ha creado durante el confinamiento con todo el equipo creativo y artístico participando desde sus respectivas casas, en plena cuarentena. Esta obra pionera en su especie cuenta con destacados cantantes internacionales y narra la historia de un grupo de personajes confinados debido a una invasión alienígena, situación que crea diversos problemas en la cotidianeidad de los protagonistas.

Las tramas de cada uno de ellos los va uniendo un psicólogo (Alfonso Antoniozzi) que intenta calmarles y aconsejarles. Entre sus clientes están una nutricionista adivina (Daniela Barcellona) que es traicionada por su esposo, un ladrón profesional (Nicola Ulivieri) que está en crisis debido a la situación. También aparece una soltera que busca un alma gemela (Jessica Pratt) que es tentada por el encanto del ladrón y una madre soltera insatisfecha que disfruta arruinando matrimonios y sobreprotegiendo a su hija (la soprano española Davinia Rodríguez y su hija, Sofía Frizza). Un cantante (Luciano Ganci) junto a su esposa (Giorgia Serracchiani), un chef (Roberto de Candia) y un abogado ausente completan la nómina de personajes creados según una idea de Stefano Valanzuolo con el libreto en italiano de Vincenzo De Vivo.

Música variada

La música, variada, intrigante o divertida según lo requiera la escena –con citas a grandes clásicos del repertorio, de Donizetti a Verdi y Puccini–, la firman Federico Biscione, Alberto Cara, Cristian Carrara, Federico Gon y Marco Taralli, de fácil melodismo y siempre con carácter. La dirección de escena –es un decir, en este caso– es de Roberto Recchia, quien se ha encargado de dar coherencia y sentido visual a este singular espectáculo dirigiendo a distancia a los intérpretes, quienes lucen el vestuario de Giuseppe Palella contando con la columna musical de un virtuoso Marino Nicolini desde el piano. La obra funciona como un árbol de tramas cruzadas que el propio espectador va descubriendo al decidir saltar de una escena a otra. La ópera, al final, se la construye uno mismo configurando las escenas disponibles; todas llegan al mismo final, con el psicólogo de los nervios.

El trabajo de edición es encomiable, aunque sin duda el hecho de contar con la banda sonora pregrabada y doblada le resta cierta espontaneidad a las interpretaciones. Estructurada en arias y dúos y con un complicado septeto final en el que concluyen todas las historias, la partitura sorprende por su coherencia, muy bien interpretada por todos los cantantes. El libreto, en cambio, cae en múltiples bromas absurdas, propias de una farsa.

Un interesante experimento fruto de la cuarentena que estará disponible en internet durante unos días.

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