09 jul 2020

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en Nueva York

Christo, el artista que vestía los monumentos, fallece a los 84 años

Su último proyecto era empaquetar el Arco del Triunfo de París

Eva Cantón

El artista Christo en el Lago Iseo de Italia.

El artista Christo en el Lago Iseo de Italia.

Hace un cuarto de siglo tuvo la osadía de envolver un edificio que unía su historia personal con la de Alemania. Necesitó 100.000 metros cuadrados de tela plateada ignífuga, siete camiones para transportarla y un presupuesto colosal de 15 millones de dólares para empaquetar el Reichstag, la futura sede del Parlamento alemán en un país que llevaba cinco años reunificado tras 44 de división.

La obra permaneció 14 días en Berlín y tuvo un gran éxito. La visitaron 5 millones de personas pero el canciller Helmut Kohl, abiertamente hostil al proyecto, se negó a inaugurarla. Christo, el artista que junto a su esposa, la francesa Jeanne Claude Denat de Guillebon, cubrió el Reichstag, el Pont Neuf de París y que hizo de sus instalaciones gigantescas una experiencia impactante y fugaz, murió este domingo a los 84 años en su casa de Nueva York.

“Era capaz de dar a lo cotidiano una profundidad nueva. Era un hechicero y una magnífica persona que unía audacia, determinación y una profunda humanidad”, ha dicho de él Serge Lasvignes, presidente del Centro Pompidou, que tenía previsto abrir el pasado 16 de marzo una exposición retrospectiva sobre el periodo parisino de la pareja antes de que el coronavirus alterara el calendario.  

La muestra se inaugurará finalmente el 1 de julio. La crisis sanitaria también ha obligado a posponer al otoño del 2021 el proyecto de cubrir de tela el Arco del Triunfo, una idea que Christo tuvo en 1962 y que seguirá adelante sin su impulsor, según ha confirmado el equipo del artista.

Christo Vladimirov Javacheff (Bulgaria, 1935) estudió en la Escuela de Bellas Artes de Sofía y con 21 años huyó del régimen comunista pasando por Praga, Viena y Ginebra antes de instalarse en una buhardilla de los Campos Elíseos de París en 1958. Para sobrevivir hacía retratos al óleo pero pronto le surge la idea de sus primeros objetos empaquetados: cajas, sillas, mesas y botellas.

En la capital francesa conoce a Jeanne Claude, su esposa y colaboradora artística. Con ella, sus proyectos se amplían y buscan en el espacio público un nuevo terreno de experimentación. Su primera intervención en el exterior es en 1962. Un muro de barriles de petróleo bloqueando una calle del barrio latino como respuesta a la reciente creación del muro de Berlín.

Proyectos espectaculares

“En esa época es cuando el empaquetado empieza a convertirse en una obsesión”, explica en la revista Connaisance des Arts, Sophie Duplaix, comisaria de la exposición del Pompidou.  La pareja se instala en Nueva York a mediados de los sesenta y es allí donde concibe los proyectos más espectaculares: el valle del Colorado cubierto con una enorme cortina naranja, las islas de una bahía de Miami en fucsia, los paraguas gigantes plantados en Japón y California creando un puente simbólico entre Oriente y Occidente.

Todos sus proyectos requerían años de trabajo y estaban íntegramente financiadas por la venta de las obras preparatorias. Cubrir el Pont Neuf durante unos días, supuso diez años de preparativos y para colocar 7.500 pórticos de tela color azafrán en el Central Park de Nueva York en 2005 las negociaciones duraron 26 años.

“Vivió su vida al máximo, no solo imaginando lo que parecía imposible sino realizándolo. La obra de Christo y Jeanne Claude ha unido a la gente en experiencias compartidas en todo el mundo y su trabajo continúa en nuestro corazón y nuestros recuerdos”, ha dicho su equipo en un comunicado que recuerda una frase pronunciada por el artista en 1958: “La belleza, la ciencia y el arte triunfarán siempre”.