28 nov 2020

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EL COVID-19 Y LA CULTURA

El coronavirus deja en cuadro la oferta veraniega de música clásica

Los festivales líricos que no han cancelado intentan reorganizar sus programas con aforos reducidos y especiales medidas de seguridad

Pablo Meléndez-Haddad

El Claustre del Carme de Peralada, que aspira a acoger este año veladas en formato de cámara.

El Claustre del Carme de Peralada, que aspira a acoger este año veladas en formato de cámara. / EDDY KELELE / FESTIVAL CASTELL DE PERALADA

La crisis del covid-19 no solo ha impactado de lleno en las temporadas operísticas y de conciertos a nivel internacional, sino también en los festivales de verano. Las restricciones que se imponen para evitar contagios han obligado a cancelar su oferta a la gran mayoría. Los pocos que intentarán presentar programación lo harán con aforos reducidos y especiales medidas de seguridad. Eso, si las fases de desconfinamiento lo permiten.

Muchos festivales siguen a la espera de decisiones de Sanidad que condicionan la oferta artística

Lo que está claro es que en este verano la música clásica y la ópera en directo escasearán en toda Catalunya y, también, en el resto de España. Los festivales viven un momento de gran incertidumbre. Los que no han cancelado están intentando reorganizar sus programaciones con artistas locales y aforos reducidos. Otros siguen a la espera de las decisiones específicas de Sanidad que condicionan la oferta artística. "Para tirar adelante cualquier tipo de espectáculo hay que atenerse a unas normas que garanticen la seguridad de público, artistas y trabajadores", afirma Oriol Aguilà, director del Festival Castell de Peralada y presidente de Festclásica, la asociación que agrupa a 36 certámenes de todo el país.

Situación compleja

Se trata de directrices que debe emitir el Gobierno dependiendo de la fase de la desescalada en la que se encuentre la sede del festival. Ello apunta a los desplazamientos de público y artistas, a la apertura de fronteras para la llegada de intérpretes y espectadores extranjeros –teniendo en cuenta las dos semanas de cuarentena y si pueden viajar desde sus países de origen–, la contratación de personal auxiliar para desinfectar las salas y escenarios y otros tantos factores que complican todavía más la situación.

"Para tirar adelante cualquier espectáculo hay que atenerse a unas normas que garanticen la seguridad de público, artistas y trabajadores", dice Oriol Aguilà, presidente de Festclásica

Aunque la comparecencia en la que los ministros de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, y Hacienda, María Jesús Montero, presentaron las ayudas al ámbito de las artes escénicas y de la música a principios de mayo dejó tranquilos a los artistas al anunciarse que podrían acogerse al subsidio de paro –medida excepcional para el ejercicio 2021, quedando excluidos los técnicos–, los programadores de música en directo mostraron su decepción, ya que Uribes afirmó que, en el caso de los festivales, se decidirá "cuando llegue el momento". Tampoco se preveía la declaración de fuerza mayor que permite un estado de alarma –fundamental para que los programadores puedan cancelar contratos sin pagar indemnizaciones–; tampoco se aclaró el tratamiento del impuesto de sociedades, del IVA o de subvenciones directas.

Público mínimo

Pero muchos festivales no han podido seguir esperando. Al día siguiente de la comparecencia anunciaba su cancelación Peralada y el de los Jardines de Pedralbes. "Los festivales seremos los primeros en organizar espectáculos que probaremos los protocolos tanto en sala como en escenario, y con prudencia y responsabilidad", continúa Oriol Aguilà, que en Peralada espera poder ofrecer veladas "en formato de cámara retransmitidas en 'streaming' en espacios del recinto medieval del Carmen de Peralada y en los jardines. Queremos presentar danza, lírica y diversas formas de música". Sería a partir de la segunda quincena de julio, con un público mínimo y de invitado, "para que el artista no tenga la sensación de estar en un plató de televisión. Sin público, no hay festival".

Festclásica trabaja en un manual que permita adaptar las normativas sanitarias a los festivales

Festclásica está trabajando en un manual que permita adaptar las normativas sanitarias a aquellos festivales que decidan ofrecer programación, como sucede en España con la Quincena Musical Donostiarra y los de Santander, Granada o San Lorenzo de El Escorial (Madrid). "Estamos trabajando para activar unos protocolos en accesos, seguridad, duración o servicios complementarios conjuntamente con el Ministerio de Cultura. La última palabra la tendrá Sanidad. Los festivales tenemos la ventaja de que no somos masivos y eso nos hace más seguros. Esto es urgente. Lo más importante es que en el 2021 estemos todos los que estábamos en el 2019".

Oferta reducida

El Festival de Torroella de Montgrí, que iba a celebrar su 40º aniversario con una programación especial con Beethoven como figura central, no ha cancelado ni aplazado. Su directora, Montse Faura –que, al igual que Oriol Aguilà, también pasó el covid-19–, asegura que, desde el 23 de julio –el mismo día en que se inauguró hace cuatro décadas–, quieren "dilatar el festival todo un año, hasta finales de agosto del 2021". Se ofrecerá un documental sobre la trayectoria del certamen –por TV3 y La 2–; un concierto sin público en el Espai Ter que se emitiría en directo por radio y televisión; una exposición conmemorativa y un ciclo de conferencias que también se ofrecerían en 'streaming'.

Torroella de Montrgí quiere dilatar el festival todo un año, hasta agosto del 2

La Schubertíada de Vilabertrán (Girona), un festival centrado en el 'Lied' y la música de cámara, se ha dado de plazo hasta el 10 de junio para decidir si cancela o propone una oferta reducida. Presentado en febrero, incluía 22 recitales entre el 17 y el 30 de agosto. Su coordinador, Víctor Medem, confirma que es imposible realizarlo como estaba planeado "porque no se han vendido las entradas y porque se cayeron las reservas de grupos de Francia, Holanda e Inglaterra. El 24% de nuestro público es extranjero". Ante este panorama, si no cancelan, harían un festival reducido, "un par de fines de semana y de acuerdo con las directrices de sanitarias".

"Tendríamos que contar con el 50% del aforo, esto es, unas 120 personas, o hacerlo al aire libre". En principio se haría con intérpretes locales "y algún extranjero que podría venir en coche, suponiendo que entonces las cuarentenas estarían levantadas". A su favor tienen un repertorio que no requiere de ensayos previos. Medem está convencido de que en agosto habrá bares funcionando. "Si es así, ¿por qué no se puede hacer un festival íntimo como este?" Por el momento confirma que el 18 y el 25 de julio harán dos recitales en Valdegovía (Gaubeael), en el ciclo que hace años que realiza la Schubertiada en el País Vasco.

La situación de los festivales internacionales de clásica

La situación de los festivales internacionales es algo más ambiciosa, aunque ya han anunciado que cancelaban sus ediciones algunos tan importantes como el wagneriano de Bayreuth (Alemania), Bregenz (Austria), Glyndebourne (Inglaterra), Aix-en-Provence (Francia) y Orange (Francia).


Son varios los que están intentando salvar los muebles, siempre condicionados por las imposiciones de sus gobiernos en cuanto a distanciamiento social e higiene. En Italia el primero en anunciar que posponía su programación 2020 al próximo verano era el de la Arena de Verona, el más popular de los festivales operísticos. Las ruinas romanas que lo acogen, un óvalo con capacidad para 15.000 espectadores, le permite proponer un escenario alternativo. Habitualmente una de las puntas del óvalo se transforma en un espacio escénico, pero para este año se ha decidido realizar una o varias galas líricas con los intérpretes ubicados en el centro. Contarían para ello con cantantes como Marcelo Álvarez, Daniela Barcellona, Plácido Domingo, Anna Netrebko, Leo Nucci, Lisette Oropesa, Saimir Pirgu, Anna Pirozzi, Luca Salsi, Fabio Sartori, María José Siri o Sonya Yoncheva.


Otro festival que comenzó a funcionar con limitaciones de aforo pero con entusiasmo, es el de Wiesbaden, en Alemania, que ayer viernes estrenó ‘Carmen’ con Annalisa Stroppa en versión para piano y que tiene en cartelera, en este mismo formato, ‘Tristan und Isolde’ o ‘Arabella’. En junio mantiene en cartelera, en escena y con orquesta y coro, varias funciones de ‘Il Trovatore’ y ‘L’elisir d’amore’.


Tampoco ha querido cancelar uno de los festivales de verano más influyentes, caros y exclusivos del ámbito de la música clásica y de la ópera como es el Festival de Salzburgo, en Austria, que este año se prestaba a celebrar nada menos que su centenario. El certamen de la cuna de Mozart ha decidido realizar una programación reducida sujeta a las directrices de seguridad a las que obliga la crisis sanitaria. El lunes se reúne el patronato del certamen para ultimar los detalles de una programación que se presentará próximamente.


En cambio ya se sabe que Roma también ofrecerá ópera escenificada este verano. El Teatro dell’Opera de la capital romana traslada cada verano su programación a las Termas de Caracalla, pero esta vez, atendiendo a las restricciones de aforo y las dificultades que representa el acceso y los movimientos dentro de un recinto cerrado, la ópera tomará los jardines de la emblemática Villa Borghese, al final de la escalinata de la famosa Plaza de España, en el corazón de la ciudad. Allí se ofrecerán, para un público de hasta 1.000 personas, varias funciones de ‘Rigoletto’ dirigido por Daniele Gatti en una nueva producción de Damiano Michieletto compatible con las medidas de la Covid-19 por los solistas, coro y orquesta. También se espera poder ofrecer como segundo título ‘Il barbiere di Siviglia’ y actuaciones del Ballet de Roland Petit.


En el Reino Unido, además de la cancelación del Festival de Glyndebourne, tampoco se realizarán los del Opera Holland Park, Grange Park Opera y Garsington Opera, aunque hasta finales de mayo no se pronunciará el gigante de los clásicos estivales londinenses: los Proms de Londres, un macro evento organizado por la BBC –este año se anunciaba entre el 17 de julio y el 12 de septiembre– en espacios tan emblemáticos como el Royal Albert Hall. Fuentes de la organización han anunciado que hasta finales de mayo no se presentarán las actuaciones que se están programando, siempre ateniéndose a las restricciones derivadas de la pandemia.