EL COVID-19 Y LA CULTURA

El coronavirus deja en cuadro la oferta veraniega de música clásica

Los festivales líricos que no han cancelado intentan reorganizar sus programas con aforos reducidos y especiales medidas de seguridad

El Claustre del Carme de Peralada, que aspira a acoger este año veladas en formato de cámara.

El Claustre del Carme de Peralada, que aspira a acoger este año veladas en formato de cámara. / EDDY KELELE / FESTIVAL CASTELL DE PERALADA

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La crisis del covid-19 no solo ha impactado de lleno en las temporadas operísticas y de conciertos a nivel internacional, sino también en los festivales de verano. Las restricciones que se imponen para evitar contagios han obligado a cancelar su oferta a la gran mayoría. Los pocos que intentarán presentar programación lo harán con aforos reducidos y especiales medidas de seguridad. Eso, si las fases de desconfinamiento lo permiten.

Muchos festivales siguen a la espera de decisiones de Sanidad que condicionan la oferta artística

Lo que está claro es que en este verano la música clásica y la ópera en directo escasearán en toda Catalunya y, también, en el resto de España. Los festivales viven un momento de gran incertidumbre. Los que no han cancelado están intentando reorganizar sus programaciones con artistas locales y aforos reducidos. Otros siguen a la espera de las decisiones específicas de Sanidad que condicionan la oferta artística. "Para tirar adelante cualquier tipo de espectáculo hay que atenerse a unas normas que garanticen la seguridad de público, artistas y trabajadores", afirma Oriol Aguilà, director del Festival Castell de Peralada y presidente de Festclásica, la asociación que agrupa a 36 certámenes de todo el país.

Situación compleja

Se trata de directrices que debe emitir el Gobierno dependiendo de la fase de la desescalada en la que se encuentre la sede del festival. Ello apunta a los desplazamientos de público y artistas, a la apertura de fronteras para la llegada de intérpretes y espectadores extranjeros –teniendo en cuenta las dos semanas de cuarentena y si pueden viajar desde sus países de origen–, la contratación de personal auxiliar para desinfectar las salas y escenarios y otros tantos factores que complican todavía más la situación.

"Para tirar adelante cualquier espectáculo hay que atenerse a unas normas que garanticen la seguridad de público, artistas y trabajadores", dice Oriol Aguilà, presidente de Festclásica

Aunque la comparecencia en la que los ministros de Cultura, José Manuel Rodríguez Uribes, y Hacienda, María Jesús Montero, presentaron las ayudas al ámbito de las artes escénicas y de la música a principios de mayo dejó tranquilos a los artistas al anunciarse que podrían acogerse al subsidio de paro –medida excepcional para el ejercicio 2021, quedando excluidos los técnicos–, los programadores de música en directo mostraron su decepción, ya que Uribes afirmó que, en el caso de los festivales, se decidirá "cuando llegue el momento". Tampoco se preveía la declaración de fuerza mayor que permite un estado de alarma –fundamental para que los programadores puedan cancelar contratos sin pagar indemnizaciones–; tampoco se aclaró el tratamiento del impuesto de sociedades, del IVA o de subvenciones directas.

Público mínimo

Pero muchos festivales no han podido seguir esperando. Al día siguiente de la comparecencia anunciaba su cancelación Peralada y el de los Jardines de Pedralbes. "Los festivales seremos los primeros en organizar espectáculos que probaremos los protocolos tanto en sala como en escenario, y con prudencia y responsabilidad", continúa Oriol Aguilà, que en Peralada espera poder ofrecer veladas "en formato de cámara retransmitidas en 'streaming' en espacios del recinto medieval del Carmen de Peralada y en los jardines. Queremos presentar danza, lírica y diversas formas de música". Sería a partir de la segunda quincena de julio, con un público mínimo y de invitado, "para que el artista no tenga la sensación de estar en un plató de televisión. Sin público, no hay festival".

Festclásica trabaja en un manual que permita adaptar las normativas sanitarias a los festivales

Festclásica está trabajando en un manual que permita adaptar las normativas sanitarias a aquellos festivales que decidan ofrecer programación, como sucede en España con la Quincena Musical Donostiarra y los de Santander, Granada o San Lorenzo de El Escorial (Madrid). "Estamos trabajando para activar unos protocolos en accesos, seguridad, duración o servicios complementarios conjuntamente con el Ministerio de Cultura. La última palabra la tendrá Sanidad. Los festivales tenemos la ventaja de que no somos masivos y eso nos hace más seguros. Esto es urgente. Lo más importante es que en el 2021 estemos todos los que estábamos en el 2019".

Oferta reducida

El Festival de Torroella de Montgrí, que iba a celebrar su 40º aniversario con una programación especial con Beethoven como figura central, no ha cancelado ni aplazado. Su directora, Montse Faura –que, al igual que Oriol Aguilà, también pasó el covid-19–, asegura que, desde el 23 de julio –el mismo día en que se inauguró hace cuatro décadas–, quieren "dilatar el festival todo un año, hasta finales de agosto del 2021". Se ofrecerá un documental sobre la trayectoria del certamen –por TV3 y La 2–; un concierto sin público en el Espai Ter que se emitiría en directo por radio y televisión; una exposición conmemorativa y un ciclo de conferencias que también se ofrecerían en 'streaming'.

Torroella de Montrgí quiere dilatar el festival todo un año, hasta agosto del 2

La Schubertíada de Vilabertrán (Girona), un festival centrado en el 'Lied' y la música de cámara, se ha dado de plazo hasta el 10 de junio para decidir si cancela o propone una oferta reducida. Presentado en febrero, incluía 22 recitales entre el 17 y el 30 de agosto. Su coordinador, Víctor Medem, confirma que es imposible realizarlo como estaba planeado "porque no se han vendido las entradas y porque se cayeron las reservas de grupos de Francia, Holanda e Inglaterra. El 24% de nuestro público es extranjero". Ante este panorama, si no cancelan, harían un festival reducido, "un par de fines de semana y de acuerdo con las directrices de sanitarias".

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"Tendríamos que contar con el 50% del aforo, esto es, unas 120 personas, o hacerlo al aire libre". En principio se haría con intérpretes locales "y algún extranjero que podría venir en coche, suponiendo que entonces las cuarentenas estarían levantadas". A su favor tienen un repertorio que no requiere de ensayos previos. Medem está convencido de que en agosto habrá bares funcionando. "Si es así, ¿por qué no se puede hacer un festival íntimo como este?" Por el momento confirma que el 18 y el 25 de julio harán dos recitales en Valdegovía (Gaubeael), en el ciclo que hace años que realiza la Schubertiada en el País Vasco.

La situación de los festivales internacionales de clásica

La situación de los festivales internacionales es algo más ambiciosa, aunque ya han anunciado que cancelaban sus ediciones algunos tan importantes como el wagneriano de Bayreuth (Alemania), Bregenz (Austria), Glyndebourne (Inglaterra), Aix-en-Provence (Francia) y Orange (Francia).