01 nov 2020

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LO QUE NO SABÍAS DE...

El director rumano Tudor Giurgiu desvela los secretos del filme 'Parking'

El departamento de arte embelleció el lugar de rodaje cuando el realizador quería que fuera más realista

Los actores tuvieron que fingir que vivían una calurosa noche en la playa pese al frío y el viento

Eduardo de Vicente

Tudor Giurgiu (izquierda), con los actores de ’Parking’.

Tudor Giurgiu (izquierda), con los actores de ’Parking’.

Acaba de llegar a la plataforma FilminParking, una coproducción hispano-rumana que iba a estrenarse en cine pero ha debido cambiar de planes ante la actual situación. Está dirigida por el rumano Tudor Giurgiu y protagonizada por Mihai Smarandache, Belén Cuesta, Ariadna Gil y Luis Bermejo. La acción transcurre en un aparcamiento al aire libre de un concesionario automovilístico en las afueras de Córdoba. Allí vive en una caravana el vigilante del solar, Adrian, un emigrante rumano amante de la poesía que trabaja a las órdenes de un tipo que tampoco tiene dónde caerse muerto. Su vida cambia cuando conoce a María, la guitarrista de un grupo, y queda fascinado por ella. 

 

El filme está inspirado en las experiencias del escritor Marin Malaicu-Hondrari que plasmó en el libro Cercanías. Es un retrato agridulce de un puñado de perdedores de esos que tanto le gustaban a John Huston, de buena gente con mala suerte que vive a salto de mata y lucha por salir del hoyo pero cada vez les resulta más difícil. Un drama realista sobre personajes con los que resulta fácil identificarse y sufrir por lo que les pueda ocurrir. El director Tudor Giurgiu nos explica las curiosidades del rodaje.

-El parking auténtico. “Fue bastante complicado encontrar la localización para rodar las escenas del aparcamiento, ya que tenía en mente la referencia específica de dónde vivió Marin, el escritor del libro. Su experiencia de inmigrante tuvo lugar entre 2002 y 2004 en un estacionamiento de Córdoba, cerca del Sector Sur. Estuvimos buscando en Sevilla y otras ciudades cercanas, pero el mejor escenario resultó ser el real, donde Marin vivía como guardia nocturno. Las cosas no eran muy diferentes ahora ... Solo que el vigilante ya no era rumano, sino un tipo del Magreb”.

El filme se rodó en el mismo aparcamiento que inspiró el libro.

-Demasiado bonito para resultar verídico. “Me gustó mucho el aspecto del aparcamiento de Córdoba, así que le pedí a los departamentos de producción y dirección de arte que lo mantuvieran como estaba, que no cambiaran prácticamente nada porque ya se veía genial. Solo necesitábamos añadir un par de autos viejos. En los primeros días de preproducción llegué para ver cómo iba todo y me quedé paralizado. Habían limpiado el área destruyendo todas las pequeñas plantas silvestres y hierbas que crecen entre las piedras para agregar elementos más tarde, como en un set de filmación. Estuve a punto de desmayarme. "Mi" aparcamiento había desaparecido. Mis colegas lo destruyeron totalmente creyendo que hacían algo bueno: eliminar todos los elementos existentes para que yo recreara mi visión. Pero ya estaba perfecto... La gente del departamento de arte trabajó duro para restaurar el "aspecto antiguo" del lugar. Lo único que faltaba eran las hierbas y plantas, por lo que tuvieron que traerlas y plantarlas directamente en la tierra”.

-Los vehículos. “La mayoría de ellos ya estaban allí, pero agregamos también algunos autos usados que compramos porque sabíamos que teníamos que quemarlos en las escenas del final de la película”.

La idea de tenir de rubia a Belén Cuesta fue del responsable de vestuario.

-Belén Cuesta de rubia. “Teñir a Belén de rubia fue una idea de Fernando García, del departamento de vestuario, que sugirió que podríamos intentar darle otro look, ya que sería bueno que se la viera algo diferente a otras películas. Yo no estaba tan convencido porque estaba acostumbrado a verla así, pero luego pensé que debería escucharle. Siempre es bueno jugar un poco con la imagen del actor al probar nuevos personajes. Y, al final, ¡se veía genial!”

-Las dificultades del idioma. “Tuve un ayudante de dirección que me ayudó a comunicarme mejor con los actores. Entiendo bien el español, pero no lo hablo muy bien, prefiero hacerlo en inglés, aunque algunos actores no lo entendían. Pero nuestros idiomas y culturas son tan similares que fue muy fácil trabajar con ellos. Lo mismo pasó con el equipo, nunca sentí que estaba trabajando en un país extranjero, a pesar de que solo había tres o cuatro rumanos en un grupo con unos 50 españoles. Eran cálidos, profesionales y me sentí como en casa. Trabajar con actores tan buenos como Belén, Ariadna o Luis fue un sueño. Se compenetraron muy bien con Mihai, y eso que él tenía algo de miedo al no conocer bien el idioma pero ahora, gracias a la película, habla muy bien el castellano. Esta experiencia me demostró que el idioma no es una barrera. Si trabajas en un proyecto cultural con personas de diferentes nacionalidades compartes muchas de sus experiencias, antecedentes, culturas y esto ayuda mucho al proyecto en sí”.

El rodaje nocturno en la playa fue más complejo de lo esperado.

-Las escenas más difíciles. “Fue terrible rodar las escenas nocturnas en la playa asturiana de Candas donde recreamos la Noche de San Juan. Era en los primeros días de rodaje y no tuvimos tiempo de acomodarnos. Esperamos que hiciera calor hasta el último minuto, pero el clima cambió a última hora, por lo que Belén y Mihai sufrieron mucho durante el rodaje nocturno. Hacía mucho viento y frío, Belén comenzó a temblar y tenían que fingir que era una noche de verano muy cálida. Durante la primera noche en la playa, la cámara se detuvo varias veces hasta que debimos reemplazarla por otra. La nueva tenía problemas con las lentes, no había enfoque y todo se fue retrasando. Así que estábamos a las 5 de la madrugada rodando un diálogo importante y no nos dimos cuenta de que venía la marea y que el nivel del mar aumentaría. Todo el equipo tuvo que moverse y cambiar de sitio a los actores para que el agua del mar no nos cubriera a todos. La noche siguiente filmamos la secuencia en la que se tiran al agua. Usamos dobles pero aún así fue complicado rodar porque queríamos estar cerca de los personajes. El director de fotografía, mi ayudante y yo saltamos al agua porque debíamos proteger la cámara y las baterías para evitar que las grandes olas las mojaran. ¡Fue épico!”

El equipo compró algunos coches porque debían quemarse en las escenas finales.

-Sexo y acción. “Las escenas de sexo que filmamos en hoteles de Bucarest fueron realmente fáciles. Tanto Belén como Mihai entendieron rápidamente lo que necesitábamos y fue sencillo. Las escenas con efectos especiales fueron mucho más complicadas. Cuando rodamos la última toma con la caravana saliendo del estacionamiento la cámara se movía hacia el cielo porque teníamos en mente insertar un efecto con la caravana en el cielo (volando como en E.T.) y luego otra toma trucada del estacionamiento visto desde arriba donde había muchas parejas similares a María y Mihai que mantenían relaciones sexuales en la parte superior de los coches. Trajimos a muchos extras y pelucas rubias y lo rodamos con drones mientras ellos simulaban tener sexo. El fuego estaba muy cerca de ellos, fue una locura. Pero, en el montaje, decidí que no utilizaría ese final y lo cambié todo”.

-Aprendiendo castellano. “Mihai tiene un talento increíble para aprender idiomas extranjeros y empezó a aprender castellano solo un mes antes del rodaje. Previamente había debido renunciar a trabajar con otro actor con quien estuve ensayando durante un año y medio. Así que tuve que hacer otro casting  para encontrar a Mihai. Hablaba como un principiante cuando empezamos, pero aprendió la mayoría de sus frases de memoria. Era importante que conociera el acento y en eso su preparador lingüístico y los otros actores le ayudaron mucho”.

El actor rumano Mihai Smarandache empezó a aprender castellano un mes antes de rodar.

-Pasión por un antiguo formato. “En el filme hay varias escenas rodadas en Super- 8 porque me encanta cómo quedan a nivel de imagen, porque están muy conectadas con sentimientos, emociones, recuerdos que todos tenemos de lugares agradables en los que hemos estado o de nuestra infancia. He tratado filmar todos estos recuerdos muy personales, sueños o sentimientos del protagonista en Super-8, solo para que sea muy diferente al resto de la película. Sé que estábamos mezclando tiempos y, a veces, es un recuerdo, a veces un sueño, pero, nuevamente, los estaba usando como un eco del alma y la mente de un poeta con problemas, que aún no ha encontrado su lugar”.