21 oct 2020

Ir a contenido

LA MÚSICA EN LA DESESCALADA

El Cruïlla se reinventa con 200 miniespectáculos

El festival se aplaza al 2021 pero da forma a un programa alternativo para este verano, Cruïlla XXS, en escenarios urbanos como el Poble Espanyol y los jardines del hospital de Sant Pau y del TNC

Jordi Bianciotto

Ambiente en el festival Cruïlla, en el Parc del Fòrum, el año pasado. 

Ambiente en el festival Cruïlla, en el Parc del Fòrum, el año pasado.  / FRANK VINCENT

El Cruïlla quiere aprovechar la rendija que abre el plan de desescalada en su fase 2 (que permite espectáculos al aire libre para un máximo de 400 espectadores con asientos distanciados) para llenar Barcelona de música este verano. No es una manera de hablar: el festival trabaja para ofrecer más de 200 espectáculos a lo largo del mes de julio en un amplio surtido de espacios urbanos, como el Poble Espanyol, los jardines del hospital de Sant Pau y del TNC, y otros por confirmar que el festival negocia con el ayuntamiento. La programación, que abarcará sobre todo conciertos pero también arte urbano, monólogos, circo y conferencias, responde por Cruïlla XXS, un Cruïlla con actuaciones de talla mini, multiplicadas y repartidas por la ciudad.

Es el proyecto que el festival ha anunciado este viernes, al tiempo que confirmaba el aplazamiento de la cita madre en el Parc del Fòrum: tendrá lugar del 8 al 10 de julio del 2021 y las entradas de este año serán válidas. El Cruïlla comunica que a finales de mayo contactará por correo electrónico con todos los compradores para ofrecer “opciones a quienes no puedan asistir”. Las dimensiones del evento, por el que pasaron 77.000 personas el año pasado en cuatro días, hacen imposible su celebración este verano, pero la muestra replica con un programa de pequeño formato que, por ahora, se ajusta al aforo máximo contemplado para la fase 2, y no para los 800 asistentes que permitirá la fase 3. “Queremos ser posibilistas y realistas”, explica a este diario el director del Cruïlla, Jordi Herreruela. “Ahora, lo más seguro es trabajar para 400. Cuando se pueda hacerlo con 800, lo veremos y lo ampliaremos”.

Artistas “muy populares”

Para saber algunos nombres de los artistas que actuarán en este Cruïlla XXS habrá que esperar al 22 de mayo, y se prevé que tres días más tarde se pongan a la venta las entradas. Cantantes y grupos catalanes, sobre todo. “Pero calculamos que hacia mediados de julio habrá también de otros lugares de España. Y la mayoría, muy populares, todos muy dispuestos a participar en condiciones distintas a las habituales”, asegura Herreruela, en referencia al ajuste de cachés. “Ahora a todos nos toca arremangarnos”. Habrá artistas que actuarán más de una noche. “A algunos quizá les tocará trabajar cinco días para cobrar lo que antes cobraban en uno”. Pero prima el deseo compartido de “recuperar la actividad para los artistas y todos los trabajadores del sector”, subraya el director del Cruïlla. “Esta es la mejor noticia que podemos tener”. Los precios de las entradas bascularán entre los 15 y los 45 euros.

Entretodos

¿A qué lugar de Catalunya tienes muchas ganas de ir?

Explícanos el destino turístico, rincón, bar o comercio a donde irás en cuanto la desescalada lo permita

Pero el Cruïlla no quiere quedarse ahí y se postula como banco de pruebas para convocatorias de mayor calado, partiendo de la idea de que antes de abrir espacios más grandes “habrá que hacer algún ensayo”, estima Herreruela. El festival trabaja con el Institut de Salut Global de Barcelona “con la idea de realizar alguna prueba científica que nos permita ir un poco más allá de los límites que tenemos ahora”. Hay conversaciones, también con las administraciones, “para poner fecha a un acontecimiento” que podría producirse este mismo verano. “Yo me puedo imaginar un evento con algunos miles de personas en el que pueda haber accesos y espacios diferentes según tu estado de salud y tu responsabilidad”, plantea el director del Cruïlla, partidario de pensar “qué puedes hacer, en lugar de quedarte con lo que no puedes”. A medio plazo, “mientras no haya una vacuna, los festivales no podrán recuperar la actividad como la conocíamos”, observa. “Pero tampoco podemos parar”.