28 may 2020

Ir a contenido

CONSECUENCIAS DE LA CRISIS DEL COVID-19

Conciertos para salvar el verano pese al coronavirus

Pedralbes y Porta Ferrada trabajan en programaciones de actuaciones para 800 asistentes, y la Mercè, Strenes, Acústica y el Mercat de Vic estudian la viabilidad de la música en directo en pequeños formatos ajustándose a las restricciones de la desescalada

Jordi Bianciotto

Concierto en el festival Jardins de Pedralbes, el pasado verano. 

Concierto en el festival Jardins de Pedralbes, el pasado verano.  / EL PERIÓDICO

Dado que el plan de desescalada contempla los espectáculos en aforos de hasta 400 espectadores (para la fase 2) y 800 (fase 3), siempre en recintos al aire libre y con los asientos distanciados, son diversos los promotores que se agarran a eso para no tirar la toalla y dibujar alternativas para este verano. Los festivales de Pedralbes y Porta Ferrada trabajan en ofertas adecuadas a esos formatos, y otras programaciones, como las de Mercè Música, Strenes (Girona), Acústica (Figueres) y el Mercat de Música Viva de Vic, estudian la viabilidad para que la música en directo no deje de sonar a corto plazo pese a todos los pesares.

En Pedralbes, tras haber aplazado la edición de este año al 2021 (una veintena de los conciertos ya disponen de fecha), tienen un plan para que su recinto, el de los jardines del Palau Reial, se convierta en una “gran terraza” con abundante oferta de música en vivo: dos conciertos diarios (20.00 y 22.00 horas) más un ‘discjockey’ a partir de mediados de julio (calculando que para esas fechas la populosa Barcelona, una de las últimas de la fila, haya accedido a la fase 3), y hasta entrado septiembre. Actuaciones de artistas sobre todo autóctonos, explica a este diario el director del festival, Martín Pérez. “La reacción está siendo muy buena, y estamos viendo que incluso artistas de un nivel alto de popularidad son receptivos”, indica, si bien apunta que, dado el aforo reducido, se deberán ajustar los cachés.

Un mensaje positivo

Este pequeño Pedralbes situará los conciertos en el espacio de siempre, en torno al estanque situado frente al palacio, ahora sin la grada y con los 800 asientos colocados a un metro y medio de distancia entre ellos. Martín Pérez espera incluso poder abrir los 11 restaurantes que iban a trabajar este año en el festival, así como mantener abierto el recinto desde las siete de la tarde hasta las dos o dos y media de la madrugada. “Con más detalle y servicio que nunca”, anuncia. “Porque queremos traer alegría a Barcelona”.

En Sant Feliu de Guíxols, el Festival de la Porta Ferrada está volcado asimismo en la misión de “dar un ‘imput’ positivo a este verano y dar trabajo a artistas, técnicos y profesionales de un sector que lo están pasando mal”, explica su director artístico, Albert Mallol. La muestra no cancela su 58ª edición, sino que le da otra forma atendiendo a dos tiempos: programación virtual para julio, con películas, conciertos grabados y otros contenidos “en asociación con dos empresas del sector audiovisual” (cuya recaudación irá a parar a la lucha contra el covid-19), y actuaciones en vivo de amplio espectro para agosto, cubriendo “de la música clásica al pop, pasando por el jazz y las artes escénicas”Cartel que mantiene, apunta Mallol, a “gran parte de los artistas anunciados para este año”. El recinto será el del Guíxols Arena, adecuado a ese tope de 800 espectadores y con las sillas distanciadas.

Interrogantes logísticos

Hay, con todo, muchas preguntas en el aire en torno a aspectos logísticos, que Mallol espera que se despejen con el protocolo de escena que el ministerio de Cultura debería facilitar en las próximas semanas. Accesos, disponibilidad de barras, lavabos y camerinos... “Nosotros nos pasamos el día haciendo planos, calculando distancias, preguntándonos si podremos vender no solo butacas sino también mesas para compartir, qué medidas de desinfección habrá que aplicar...”, revela Xavi Pascual, director de los festivales Strenes (Girona), Sons del Món (Roses y Castelló d’Empúries) y Acústica (Figueres), que mantiene la “voluntad de seguir adelante” adaptándose a los formatos posibles, pero reclama un protocolo a aplicar.

Pensando en el más lejano en el tiempo de estos festivales, Acústica (último fin de semana de agosto), Pascual aboga por esperar a ver “si se puede hacer como lo conocemos o lo tenemos que modular” y advierte de las “precipitaciones que luego puedan crear frustración”. En esa línea está Juli Guiu, director de Cap Roig, que ve “complicado” un plan B para su festival. “Lo peor es que siguen sin decirnos lo que podremos hacer”, lamenta. Pero los formatos pequeños y con artistas locales pueden ser asumibles, y hablamos aquí, sobre todo, de los recintos al aire libre. “Todos los promotores están pensando ellos”, apunta Albert Guijarro, director de la sala Apolo (y codirector de Primavera Sound), a cargo también de giras de artistas.  “El problema sigue siendo la incertidumbre respecto a las fases a seguir”.

Ediciones reformuladas

Caídas las ediciones de este año del Primavera y el Sónar, el Cruïlla BCN anunciará “en breve” cuáles son sus planes, y el metalero Rock Fest, de Can Zam, aún sin proceder a suspender, dedica sus energías a “trabajar en el 2021 para mantener el conjunto del cartel” si finalmente la realidad le obliga, indica su director, Pierre Sabbag. Otro que ha caído, emplazando a sus seguidores al año que viene, es el Clownia, el festival organizado por Txarango.

En el ámbito municipal, el Grec dará detalles en unos días de su próxima edición reformulada, y la Mercè programará conciertos “de una manera diferente, adecuándolos a las circunstancias, y con las medidas sanitarias y de distanciamiento requeridas”, adelanta a este diario Jordi Turtós, director de Mercè Música. Tres cuartos de lo mismo por lo que respecta al Altaveu de Sant Boi, que también dirige. “Trabajamos para mantener una oferta de conciertos, movidos por una idea de servicio público”.

Música en directo, en fin, aunque en versión reducida, ajustada a un contexto cambiante y a escenarios que invitan a ejercitar la imaginación. Ahí está el Mercat de Música Viva de Vic (16-19 de septiembre), que este martes anunció una 32º edición centrada en actuaciones virtuales que se grabarán días antes en el teatro Atlàntida. En principio, a puerta cerrada, y si la desescalada lo permite, abiertas al público. “La razón de ser del Mercat es dinamizar el sector y ofrecer negocio”, recuerda su director, Marc Lloret. “Pero nos encantará hacer conciertos con público, sobre todo pensando en el artista, si estamos en una fase segura y si cuadra el presupuesto”, añade, recordando que el tiempo condicional es el favorito de estos días.