14 ago 2020

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LOS DISCOS DE LA SEMANA

Crítica de 'Straight songs of sorrow', de Mark Lanegan: después de las tinieblas

El excantante de Screaming Trees entrega un turbulento álbum autobiográfico con sonidos acústicos y electrónicos

Los nuevos álbumes de Xarim Aresté, Hayley Williams, Cevid 19 y Chip Wickham, también reseñados

Jordi Bianciotto / Juan Manuel Freire / Ignasi Fortuny / Roger Roca

Mark Lanegan, en una imagen promocional de ’Straight songs of sorrow’

Mark Lanegan, en una imagen promocional de ’Straight songs of sorrow’

 
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Straight songs of sorrow ★★★★

Mark Lanegan

Heavenly-PIAS

ROCK

El material más emocionante del que escribir suele ser uno mismo, y a ello se aboca Mark Lanegan por partida doble: en su nuevo disco, ‘Straight songs of sorrow’, publicado este viernes, y en el libro de memorias ‘Sing backwards an weep’, en circulación desde la semana pasada. El álbum traslada al campo musical escenas y personajes plasmados en las páginas y anclados en el lado oscuro: hablamos de un viaje a las tinieblas a través de la drogadicción, el delito, la depresión y otros simpáticos motivos inspiradores.

El disco del que fuera cantante de Screaming Trees, inquieto actor secundario de la era grunge, tiene ese aspecto de autohomenaje por haber llegado hasta aquí pisando charcos y cadáveres, pero en nombre de esa narrativa autorreferencial entrega Lanegan una obra sustanciosa, que abre cuñas en territorios sonoros escarpados y no deja de deparar sorpresas. En el campo lírico, poniendo contexto y hablándonos de los parias de la tierra que poblaban el ‘underground’ de Seattle en los 80. Y en el musical, formulando una síntesis de lenguajes, entre la crudeza acústica de un folk profundo (con toque rural de guitarra ‘fingerpicking’) y el artefacto electrizante con trazos de sintetizador y puntos de fuga psicodélicos.

Negro como la noche

La electrónica, con mucho peso en ‘Somebody’s knocking’ (2019), va y viene, y comienza por colarse en la arrolladora composición de bienvenida, ‘I woudn’t want to say’, de relieves ferroviarios y ecos del tándem berlínes Bowie-Iggy. Aviso de curvas: “mi corazón es negro como la noche”, anuncia Lanegan retrocediendo a su yo más turbio. Sacudida que conduce a otros planos: ‘Apples from a tree’, enredada en un mantra de arpegios de guitarra acústica suministrado por Mark Morton (del grupo de drone metal Lamb of God), y ‘The game of love’, dueto lánguido con su esposa, Shelley Brien, que hace pensar en las citas con Isobel Campbell.

Lanegan se abre a colaboraciones de amplio espectro, otro pilar distintivo del álbum. Así, ‘Daylight in the nocturnal house’ flota entre espectros sonoros y punteos de mandolina con el marchamo de Adrian Utley (Portishead), y Greg Dulli (The Afghan Whigs) y el ‘bad seed’ Warren Ellis hacen un poco más turbadora la evocación de la novia remota que cayó en el camino de ‘At zero below’. Ed Harcourt desliza campos de luz y John Paul Jones (el ex-Led Zeppelin), un colosal ‘mellotron’: dispónganse al viaje sensorial en ‘Ballad of dying rover’.

Adicciones, vacío existencial, muerte y, en los apenas tres últimos minutos, la puerta entreabierta a la esperanza con ‘Eden lost and found’, pieza envuelta en cuerdas y un órgano litúrgico. Final redentor, esquivando los infiernos, para un Mark Lanegan que entrega una turbulenta pieza de arte musical atravesando y desbordando los clichés del malditismo. Jordi Bianciotto


OTROS DISCOS DE LA SEMANA

 
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Mercuri ★★★★

Xarim Aresté 

U98 Music

FOLK-ROCK

El músico de Flix, que ha brindado su guitarra a artistas como Sopa de Cabra, Maika Makovski y Sanjosex, vivió su confinamiento antes del confinamiento, y de la soledad y la cavilación salen estas seis canciones acogedoras, que plantean interrogantes filosóficos invocando las resonancias mitológicas y el poder curativo del mercurio. Un Xarim a corazón abierto, buscando puertos seguros en la textura de guitarra acústica y en el blues, y que clama por buscar la luz en uno mismo. J. B.

 
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Petals for armor ★★★

Hayley Williams

Atlantic 

POP / ROCK

Paramore pasaron de ser un emblema pop-punk a coquetear con el synth-pop y los ritmos tropicales, y en su primer disco en solitario, su cantante/teclista Hayley Williams sigue mostrando signos de inquietud. 'Petals for armor' es casi, casi demasiado diverso, más eficaz en dosis aisladas que consumido de una sentada. El mejor camino a seguir podría ser el emo-folk con sutilezas sintéticas de 'Roses/Lotus/Violet/Iris', su colaboración con las tres genios de boygenius. Juan Manuel Freire

 
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Cuarentine love ★★★★

Cevid 19

Autoeditado

TRAP

Cecilio G, bajo un nuevo alias, ha construído una 'mixtape' de seis canciones alrededor de las relaciones amorosas. Un oportuno trabajo, directo y explícito, en el que el artista navega por el deseo, la angustia y el desconsuelo. Sentimientos que parecen acentuarse con la situación actual de confinamiento, muy presente en varias de las canciones. Desde esta condición, el tema 'Cuarentine love' (junto a Goa) es lúcida, certera y sincera, un indispensable de estos días. Ignasi Fortuny

 
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Blue to red ★★★

Chip Wickham

Lovemonk 

JAZZ

El cosmos, el espacio interestelar o Marte, el planeta rojo que un día fue azul y que inspira el concepto del álbum: el flautista británico acude en sus títulos al imaginario del espacio exterior para ponernos en situación. Pero no haría falta. Todo en este disco vibra en sintonía con ese jazz de paz y amor de finales de los 60. La flauta cálida y sin florituras de Wickham, un arpa ondulante, la cadencia ensoñadora de los ‘grooves’, el tacto suave del sonido... 'Blue to red', más reconfortante que revelador, es música de la que entra bien y acompaña sin sobresaltos. Roger Roca