23 nov 2020

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D'A FILM FESTIVAL

Hlynur Pálmason: "Erice y Saura me cambiaron la vida"

El prometedor director islandés firma 'Un blanco, blanco día', drama sobre luto y venganza que puede verse en el D'A Film Festival

Juan Manuel Freire

El director islandés Hlynur Pálmason. // HILDUR ÝR ÓMARSDÓTTIR

El director islandés Hlynur Pálmason. // HILDUR ÝR ÓMARSDÓTTIR

Tras la bien recibida 'Winter brothers' (2017; pueden recuperarla en Filmin), el director Hlynur Pálmason se confirma con 'Un blanco, blanco día' como nueva firma de referencia del cine islandés y europeo. Su turbador segundo largo, hasta el 10 de mayo disfrutable en 'streaming' en el D'A Film Festival, es la historia de un policía medio jubilado, Ingimundur (Ingvar Sigurdsson), trastocado por el luto y la venganza. Se habla de ella como un thriller, pero la película de Pálmason se mueve en terrenos abstractos e imprecisos, delimitados por las corrientes del subconsciente. Hablamos con el director sobre sus misteriosos métodos.

Antes que nada, me veo obligado a preguntarle por la covid-19. ¿De qué manera le ha afectado?

Para serle honesto, no me ha afectado. Vivo bastante aislado, en la costa sureste de Islandia, alejado de cualquier núcleo urbano, así que no me está afectando en la vida diaria. Aunque lo paso mal observando sus efectos a nivel internacional.

¿Vive en un entorno similar al de 'Un blanco, blanco día'? Así de bello a la par que inhóspito.

Mi vida es similar, así es. De hecho, vivo en la casa que el protagonista reforma durante la película… Mi ópera prima sucedía en Dinamarca. De este proyecto me atraía la idea de trabajar en mi país y en mi idioma, de sacar partido artístico a las cosas que mejor conozco.

Sé que esta pregunta puede ser difícil de contestar, pero ¿cuáles fueron los orígenes de la historia?

A veces cuesta decirlo, pero lo recuerdo. Sabía que quería hacer algo sobre la relación entre un abuelo y un nieto, en este caso nieta. Mi relación con mi abuelo era importante para mí. Esa clase de relación es aún más pura e incondicional que la que puedas establecer con tu padre o tu madre. Quería explorar eso. Pero no supe cómo enfocarlo hasta después de trabajar en la serie de fotografías 'A White Day'. Como artista, trabajo en diferentes medios, y a veces, algo que no debería ser narrativo pide serlo. Pasó con estas fotos, en las que fotografié a gente, figuras, animales, en mitad de una tormenta de nieve. De ellas empezó a emerger una historia.

Más que como una historia sobre un abuelo y su nieta, 'Un blanco, blanco día' se suele definir como 'thriller de venganza'. Su protagonista descubre que su difunta esposa tuvo un amante y eso desencadena un proceso de desintegración psicológica. ¿Quiso jugar conscientemente con los códigos de género?

No realmente. Cuando buscaba financiación para la película, usé la palabra 'thriller' porque sabía que así lo tendría más fácil. Y al final se acabó quedando en muchas descripciones de la misma. Como director, si le soy sincero, no me importan mucho la trama ni las explicaciones. Me interesan los personajes y cómo interactúan entre ellos, en una especie de baile. Hago películas difíciles de describir.

¿Diría que su subconsciente hace gran parte del trabajo? ¿O todo sigue una rígida lógica secreta?  

Las cosas empiezan en un lugar y acaban en otro. Cuando empiezo a bucear en un proyecto, a dejarme llevar, a ir más allá de escribir algo y después reproducirlo, siempre suceden cosas inesperadas. Lo que me gusta del cine es que sale solo. En su mejor forma, el cine es una experiencia, es música. El cine te dice qué hacer. Es una cuestión de movimiento y de ritmo. Para mí el aspecto psicológico es secundario.

Y los actores, ¿suelen entender este punto de vista? ¿O le piden más detalles sobre sus personajes?

En el caso de [el protagonista] Ingvar Sigurdsson, todo fue sencillo. Ya habíamos colaborado en un corto ['En maler', del 2013]. Enseguida pilla de qué va todo cuando lee un guion. Además, durante la escritura le fui alimentando de material poco a poco: imágenes, fragmentos de sonido… Elementos que él tuvo tiempo de digerir para ir creando a Ingimundur.

¿Y qué hay de la nieta, esa gran Ida Mekkin Hlynsdottir?

Con ella también estoy acostumbrado a trabajar. ¡Es mi hija!

¡Enhorabuena! Es una actriz de futuro.

Cuando dije a mis productores que la quería para este papel, noté que algunos se revolvieron. ¿Tenía que ser mi hija precisamente? Pero se callaron al ver las primeras pruebas. Lleva delante de las cámaras desde que era bebé. Está muy habituada a ellas y le encanta actuar.

"En su mejor forma, el cine es una experiencia, es música. El cine te dice qué hacer. Es una cuestión de movimiento y de ritmo"

Volviendo al tema del subconsciente: no tiene miedo a desviarse de la línea recta para hacer digresiones inesperadas, como esa inmersión en la televisión o el seguimiento de la caída de una roca.

Suelo decir que un árbol no solo crece hacia abajo, sino también hacia los lados. Como artista estás obligado a seguir el crecimiento de las ramas, aunque no sepas si es importante. No sé si tiene sentido lo que voy a decir, pero… ¿qué es un árbol sin las ramas? Un árbol no es solo un tronco. A veces necesitas una escena tensa y directa; otras, una que respire más y que no sepas hacia dónde se dirige.

Hay dos películas en las que pensé bastante mientras veía 'Un blanco, blanco día'. Por un lado, 'El dulce porvenir', de Atom Egoyan, sobre todo por la escena del todoterreno chocando contra el guardarraíl y cayendo por la pendiente, que me devolvió al accidente de bus escolar de aquella. El clima helado y de luto también es similar. Por otro lado, se puede pensar en '45 años', de Andrew Haigh, otra historia sobre no conocer realmente a la persona con la que has pasado más tiempo en tu vida. No sé si alguna fue una referencia.

No he visto ninguna de las dos, pero me las apunto. Mis dos referentes principales son Víctor Erice y Carlos Saura, y no lo digo porque usted sea español. De pequeño, en Islandia, todo lo que podía ver en salas eran títulos muy comerciales. Mientras estudiaba en la Escuela Nacional de Cine de Dinamarca, estos dos directores me cambiaron la vida. Ellos me abrieron los ojos a otras maneras de hacer cine.

¿Qué tiene previsto filmar a continuación?

Mi proyecto soñado, en el que ya llevo enfrascado un tiempo, es 'Godland', una película de época sobre un sacerdote danés que navega hacia Islandia para construir una iglesia. Espero poder trabajar en ella este año o el que viene. Si los rodajes son factibles.