28 may 2020

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UN CLÁSICO DE LA PRENSA ESPECIALIZADA

La revista musical 'Rockdelux' cierra tras más de 35 años

La publicación, referente en España con sede en Barcelona, sucumbe a la caída de la publicidad y de la venta en quioscos, agravada drásticamente por el coronavirus

Su director, Santi Carrillo, revela que estaba a punto de formalizarse la venta de la pequeña editorial por parte de una "gran empresa", que habría asegurado su continuidad

Jordi Bianciotto

Último número de ’Rockdelux’.

Último número de ’Rockdelux’. / ACN

La crisis del 2008 no pudo con ella y ha sido el coronavirus el que se ha llevado por delante a ‘Rockdelux’, revista mensual independiente, fundada en 1984, alto exponente de un periodismo musical riguroso, abierto de miras y con el sentido crítico siempre afilado. El negro horizonte que se adivinaba como efecto de la pandemia, con la caída brusca de la publicidad y el retroceso de la venta en los quioscos derivado del confinamiento, ha llevado a esta publicación, referente en España desde su redacción en Barcelona, a tomar la decisión más dolorosa. Entendiendo, apunta poéticamente a este diario Santi Carrillo, su director editorial, que “como decía Neil Young, es mejor quemarse que apagarse lentamente”.

‘Rockdelux’ se despide con un número de mayo, el 394, de contenido atípico, en el que 55 colaboradores de varias generaciones han dispuesto de una página para ofrecer sus recomendaciones a los lectores en materia tanto de música como en libros, series de televisión o cómics. Textos muy libres escritos sin conocimiento de un cierre que ya estaba decidido, porque la dirección quiso evitar que el sentimentalismo inundara las páginas. Así, este ‘Rockdelux’ preserva su sobriedad y su ánimo de servicio. Y la visión de la música como un espacio abierto, en el que caben desde AC/DC hasta Camarón, pasando por Kraftwerk, Fania All Stars, Nina Simone o Jay-Z: de estos artistas son algunos de los 40 álbumes en directo de todos los tiempos que Santi Carrillo recomienda en el artículo que abre el número.

Operación de salvamento frustrada

La revista, explica su director, empezó ya el año con dificultades en el terreno publicitario, si bien confiaba en que llegara a buen puerto un proyecto que iba a comportar su salvamento: la compra de la cabecera, manteniendo los puestos de trabajo, por parte de “una gran empresa”. La operación estaba encarrilada. “Se iba a reflotar la revista en una dirección más de cultura y ‘lifestyle’, sin dejar de ser ‘Rockdelux’, con un formato más visual y una nueva web”. Pero la pandemia “hizo que se parara todo”. ¿No se podría haber retomado el proyecto más adelante, quizá el año que viene? “Nosotros ya no disponíamos de ese tiempo”, asegura. Los meses clave en términos publicitarios son mayo y junio, que este año, con la previsible caída de los grandes festivales, se advertían desoladores.

La opción de conservar la revista viva en la web no merecía apenas consideración. “Si la gente pagara por los contenidos, lo haríamos, pero no va a ser así”, zanja Carrillo. Porque “tener una redacción con cara y ojos, y pagar a los colaboradores, requiere dinero”. En ‘Rockdelux’ siempre tuvieron claro que la revista no se iba a mantener a base de artículos no remunerados, como hacen otras publicaciones del sector. Y para que los contenidos ‘on line’ generen suscripciones de pago, como con las plataformas de películas y series, “en España ha de pasar mucho tiempo todavía”, considera Santi Carrillo.

‘Rockdelux’ baja la persiana sin haber dado señales de decadencia en sus contenidos pese a las adversidades sufridas, preservando su línea editorial contraria a la complacencia y al tratamiento de la música como producto de fan, con una mirada adulta y haciendo compatibles la pasión y el criterio analítico. De eso ha ido siempre esta revista en cuyos puestos de mando se han situado, junto a Carrillo, el director de redacción Juan Cervera, el director ejecutivo Francesc Vaz y el coordinador Miquel Botella. Su ausencia hará un poco más grande el interrogante que acecha al periodismo cultural, amenazado, advierte Carrillo, de caer en el “voluntarismo y el ‘amateurismo’”.